Corría el año 1998 cuando, después de realizar una visita al interior de la mina de La Camocha, anunciaba públicamente a los trabajadores la muerte súbita de la mina si no se exigían soluciones urgentes: “¿ No os dáis cuenta de que la mina no tiene la suficiente preparación para afrontar con garantías la explotación de sus
abundantes y ricas vetas? “…Esta clase de empresarios no son más que “auténticos buitres carroñeros” que están utilizando las instalaciones de la mina como una simple tapadera para seguir chupando las millonarias subvenciones estatales, haciendo pasar como carbón propio, lo que en realidad se extrae por el negro sudafricano o el niño colombiano, por el precio de bocadillo de mortadela, percibiendo del Estado español una costosísima factura fraudulenta que pagamos todos los contribuyentes para el enriquecimiento de cuatro indeseables”.
Pero nadie hizo caso.Ni CC.OO., ni el SOMA-UGT, ni el PSOE. Tan sólo mis compañeros de la Corriente Sindical de Izquierda, encabezados por Cándido y Morala, tomaron cartas en el asunto, sufriendo todo tipo de trabas y boicot a sus acciones.
En realidad no era la primera vez que me había pronunciado al respecto -los diarios de sesiones del Parlamento y los Juzgados de Asturias son fieles testigos de mis denuncias documentadas- y, sin embargo, las calificaciones más benignas que recibía por parte de los profesionales de la política y del sindicalismo oficial (CC.OO. y SOMA-UGT) fueron aquellas de que “Saavedrona ta llocu” o “Saavedrona ta como una una cabra”.
Al final, el tiempo es un juez inexorable y pone a cada uno en su sitio. Es decir, después de transcurrir el tiempo anunciado, el brutal cerrojo de la mina que dicen “ta baxo el mar,”es una crudísima realidad: los trabajadores, de momento, a la puta calle sin percibir sus salarios; los prejubilados sin percibir el 22% de sus emolumentos desde tiempos inmemorables; la caja de la Seguridad Social con un pufo multimillonario procedente del impago de las cuotas empresariales; la otra Caja, la de la Hacienda, atracada de manera consentida por las autoridades gubernamentales y los Brugos, los Zapicos y demás “buitres carroñeros” de la camada, disfrutando alegremente de los dineros del contribuyente español.
Pero nada mejor para comprender el funcionamiento de esta auténtica mafia del carbón al servicio del SOMA-PSOE y CC.OO. que leer el capítulo 29 – LA TRAMA NEGRA DEL CARBON – de mi libro “SECUESTRO DEL SOCIALISMO” publicado en el año 2004. Ahí va…
La Trama Negra del Carbón (para leer pinchar aquí)

