APUNTES PARA UNA HISTORIA DEL MOVIMIENTO OBRERO – I

46-2-minas-de-calaCon el único ánimo de que algún día pueda servir para alguna historia real del MOVIMIENTO OBRERO EN ESPAÑA, y sobretodo para evitar tergiversaciones, más o menos interesadas sobre mi actuación sindical y política, a continuación transcribo literalmente (recogido de las cintas magnetofónicas grabadas en su día, y de la Revista “COMBATE SOCIALISTA”  de 17 de setiembre de 1.988) el informe presentado por ANTON SAAVEDRA ante el Comité Federal de Minería de U.G.T., celebrado en Madrid el 10 de setiembre de 1.988, que versa sobre mi dimisión como Secretario General de la FEDERACION ESTATAL DE MINEROS DE U.G.T., durante el periodo comprendido entre los años 1.976 y 1.988.

Queridos compañeros:

Quiero, en primer lugar, agradeceros muy sinceramente las constantes muestras de solidaridad recibídas a raíz del grave accidente sufrido (infarto agudo de miocardio) que me tuvo ingresado en la UVI del Hospital Valle del Nalón desde el pasado día 9 de junio de 1.988, del cual me encuentro muy recuperado, aunque todavía convaleciente del mismo.

No os podéis imaginar lo que se siente internamente cuando una persona lucha desesperadamente para sobrevivir y se da cuenta de que en esa dura batalla no se encuentra solo. Esto, sólo se puede saber pasando por ello, pero yo no se lo deseo a mi peor enemigo, en el supuesto de que los tuviera. Gracias, compañeros, en nombre de mi familia y en el mío propio.

Dicho esto, que me parecía fundamental, pasaré de lleno al objeto de esta reunión de nuestro máximo organismo entre Congresos, el Comité Federal de Minería de U.G.T., el cual no es otro que hacer efectiva la drástica decisión adoptada en nuestra Comisión Ejecutiva, reunida el pasado día 29 de agosto en Madrid, en el sentido de presentar nuestra dimisión con carácter totalmente irrevocable.

Los motivos que nos han obligado a adoptar esta decisión, tal y como indicábamos en el orden del día enviado para esta convocatoria, los vamos a explicar entre vosotros, de tal manera que los compañeros en sus distintos lugares geográficos tengan la versión y las causas reales y no la versión intoxicada a través de la manipulación que ciertos medios de comunicación han venido ofreciendo a la opinión pública.

A la hora de dirigirme a nuestro Comité Federal, me resulta muy dificil contener el grito y hablar serenamente, pero la situación que se vive en nuestra organización Confederal y por extensión en todo el conjunto del Movimiento Obrero exige hablar con claridad para denunciar las injusticias y combatir los errores. Dícese que sólo el Papa es infalible, y a causa de su infalibilidad teológica los seres humanos han venido estando supeditados a una verdad hipócrita que no admite ser discutida ni revisada.Pero la verdad no es patrimonio exclusivo de ningún carisma porque pertenece a todos y cada uno. Por eso debemos decir la verdad desafiando los peligros que tal actitud comporta. Malo es hablar por los codos como el charlatán de la feria, pero aún hay algo peor: callar cuando es necesario pronunciar una palabra de aliento para denunciar y combatir, en nuestro caso, a los impostores y a los traidores del Movimiento Obrero.

Lo primero que debe saber este Comité Federal es que Antón Saavedra no se va de este sindicato, sino que lisa y llanamente lo echan, ¡me echan!, o si se prefiere, me mandan marchar. Sin embargo, ello no significa que yo abandone el Movimiento Obrero, ni mucho menos. Yo voy a seguir en la lucha sindical por la defensa de unos intereses comunes en los que creo firmemente. Y estar presente en la lucha supone no desertar. Desde mi punto de vista, la presencia en la lucha social y humana es lo único real, y su ausencia equivale a una muerte más ingrata que la que me hubiera ocurrido con el accidente sufrido recientemente. Y no hay muerte más espantosa que la de los cobardes, que en el momento de decidir tiemblan y retroceden, y la de los incapaces, que no sabiendo trabajar abandonan el taller al enemigo común de todos. Sólo la actividad determinante de los más audaces y desprendidos traza los derroteros del ideal que conduce al triunfo de la verdad. La presencia del luchador destruye la derrota, ya que la extirpa con sus actos. Luchar, desde mi punto de vista, es permanecer en todas partes donde se hace labor útil y práctica. En esta fase de lucha por la liberación del hombre no hay absolutamente nada que no deba ser descubierto, ni ningún secreto que no deba ser conocido.

Me mandan marchar desde la Comisión Ejecutiva Confederal de U.G.T. en su conjunto, unos por ejecutar las directrices que emanan de Ferraz y Moncloa, cuando no desde la alta dirección de más de una empresa, públicas y privadas, y otros permitiendo con su silencio todas estas tropelías. Para ello el secretario de Organización de la UGT Confederal – el todavía compañero Antón Saracibar – emplea su brazo sindical represor que es la Comisión de Conflictos Confederal, la cual, actuando bajo los criterios que les dicta el propio Saracibar están contribuyendo a la desestabilización “interesada” de nuestra organización. El tiempo, a muy corto plazo, será un fiel testigo de esta afirmación que estoy realizando.

Como ejemplo demostrativo de lo que estoy afirmando, me voy a referir a un caso concreto que afecta a nuestra Federación Minera, sin pretender entrar en los ocurridos en otras Federaciones de Industria y Uniones Regionales, similares al nuestro.

Todos sois conocedores de mi suspensión por cuatro meses para ostentar cargos de representación en U.G.T. , basada la misma en haber llamado sinverguenza a la vez que le recordaba su pertenencia al “Movimiento Franquista” – todo ello perfectamente documentado – al actual senador del PSOE por León, Fermín Carnero. Los hechos habían tenido lugar en un Comité Confederal de U.G.T. durante la comida y le llamaba sinverguenza porque había traicionado los intereses de los mineros de León, pactando asquerosamente con los patronos a espaldas de los mineros, mientras otros compañeros librábamos aquella durísima batalla sindical que se prolongó a lo largo de más de cuatro meses. De esta “proeza sindical” del senador “socialista” casi nos quedamos sin afiliación en la cuenca minera de El Bierzo, lugar de la lucha sindical que se libraba donde, por cierto, llevamos más palos de la Guardia Civil que “Pepe el hijoputa”. El expediente llegó a la Comisión de Conflictos y como quiera que yo no presenté ningún pliego de descargos, ya que no tenía absolutamente nada que rectificar de lo dicho, fue el propio Antón Saracibar quien me rogó que hiciera algo para que el expediente fuera archivado sin más, como así ocurrió. Sin embargo, con fecha 28 de marzo, fecha en donde la Comisión Ejecutiva Confederal permaneció reunida durante todo el día, adoptando finalmente la suspensión de la Comisión Ejecutiva Federal del Metal por el “asalto vandálico” al congreso metalúrgico de Barcelona, el expediente archivado volvió a ponerse en la misma mesa y se aplicó la sanción referida de cuatro meses de inhabilitación sindical para Antón Saavedra. Se trataba de frenar el escándalo en los medios de comunicación por la decisión adoptada y de esa manera se buscaba un instrumento”regulador” que tocó en suerte a esta Federación Minera con su Secretario General a la cabeza.

Al comienzo de esta tensa reunión de la Comisión Ejecutiva Confederal de U.G.T. el 28 de marzo, el todavía compañero Antón Saracibar impuso sus tesis de la siguiente manera: “O los temas del Metal y la Minería los llevo yo en exclusiva, o , si no, el que dimite soy yo”. Se trataba de poner en marcha las directrices que le habían marcado los miembros de la Ejecutiva Federal del PSOE, José Luis Corcuera y Fernández Marugán, dos días antes en la cena que mantuvieron en un restaurante madrileño, a la cual también asistió el dirigente ugetista vasco Alberto Pérez.

En aquella tensa reunión de la Ejecutiva Confedral, la cual quedó atónita ante tales manifestaciones de Saracibar, el único que plantó al asunto dirigiéndose al compañero Nicolás Redondo aludiendo el carácter colegiado que tiene la ejecutiva fue el compañero Apolinar Rodriguez, llegando incluso a promover una votación para dirimir la aceptación o no aceptación de la dimisión presentada. Al final, una vez más impuso orden Nicolás Redondo, pero las tesis de Saracibar se impusieron y,  lo más grave, se siguen imponiendo, lo cual significa que el aparato del PSOE está ganando la batalla emprendida de transformar a nuestro Sindicato en una “verdadero sindicato amarillo y colaboracionista”.

Quiero abrir un pequeño paréntesis para manifestar a la vez que rectificar a ciertos medios de comunicación que han sesgado muy intencionadamente ciertas declaraciones mías: “En el momento en que la U.G.T. pase a ser un sindicato amarillo y colaboracionista o como se le quiera llamar, dejará de ser un instrumento válido para la defensa de los intereses de los trabajadores y entonces yo no sólo abandonaré las siglas sino que las combatiré con todas mis fuerzas desde otros instrumentos que cumplan el noble y digno papel para el que fueron, son y seguirán siendo concebidos los sindicatos de clase, autónomos, independientes y revolucionarios, como únicos instrumentos válidos al servicio de y para los trabajadores”.

Quiero aprovechar también para condenar enérgicamente el “asalto fascista” llevado a cabo por unos cien energúmenos del SOMA-UGT, los cuales encabezados por el miembro de la Ejecutiva Federal del PSOE, José Angel Fernández Villa, y los parlamentarios “socialistas” por Asturias y León,los ex-falangistas José Manuel González y Conrado Alonso Buitrón respectivamente, amén de otros cargos institucionales como el de Pedro Fernández, diputado provincial del PSOE por León, no permitieron la celebración del XIV CONGRESO FEDERAL DE LA MINERIA DE U.G.T. previsto para las fechas del 24 y 25 de julio de 1987. A pesar de que los hechos ocurridos en el Congreso de U.G.T. – METAL en Barcelona fueron de broma si los comparamos con los ocurridos en el Congreso Minero en donde hubo desde insultos, amenazas y heridos por parte de los “matones” citados, todo ello ante los ojos de los compañeros enviados por la Ejecutiva Confederal, Antón Saracibar y Paulino Barrabés a unos, los metalúgicos, se les castigó casi ejemplarmente, a otros, los mineros “asaltantes”, casi se les premia a juzgar por la resolución emanada del “brazo sindical armado” de Saracibar en donde el mayor castigo recae sobre esta Comisión Ejecutiva que hoy presenta su dimisión irrevocable. Entre las lindezas que recoge la resolución de la Comisión de Conflictos Confederal figura la demostración, según ellos, de que el secretario general del SOMA-UGT, Fernández Villa, no participó en los denigrantes hechos ya que se encontraba votando en la Junta General del Principado de Asturias en su calidad de parlamentario por el PSOE. Es verdad lo expuesto, pero no es menos verdad que fue el principal instigador de los hechos y que además participó fisicamente desde Madrid e incluso desde Asturias.” eran las cinco y cuarto de la tarde cuando una llamada telefónica fue pasada al plenario del Congreso ya asaltado. En el teléfono de Asturias se encontraba Villa y el de Madrid fue recogido por Ricardo, el de La Camocha. Las palabras escuchadas por muchos compañeros de la sala – entre ellos, los de la Ejecutiva Confederal – fueron en boca de Ricardo: “objetivo cubierto(..) ya estamos todos adentro (..) aquí hay la de Dios (..) tranquilo Villa que están acojonados, no se mueven (…)”  Entonces, con este testimonio grabado a la vista, ¿quien daba las ordenes?

Comparando el 24-J con el 23-F, podemos observar que ni el general Armada ni Milán del Bosch ni otros de la misma calaña participaron físicamente en aquel asalto fascista al Parlamento Español, sin embargo se encuentran condenados y encarcelados al igual que el coronel Tejero, aunque mucho me temo, todo hay que decirlo, que sea por muy poco tiempo.

Es precisamente a partir de estos hechos fascistas del asalto a nuestro Congreso Minero cuando el PSOE renueva su ataque frontal contra mi persona, iniciado allá por los años 80 con su secretario general a la cabeza. En aquella ocasión el hoy Presidente del Gobierno de España, Felipe González, había dado la orden concreta de acabar con mi persona, sindicalmente hablando, en reunión mantenida para preparar la operación de derribo en la que participaron compañeros como Villa y el propio Belarmino Garcia Noval, hoy formando parte de esta comisión ejecutiva  dimisionaria. Esa reunión fue preludio de la conocida “cumbre secreta de Candás” (Asturias) en donde participaron incluso los compañeros Nicolás Redondo y Antón Saracibar, el entonces presidente del gobierno asturiano, Rafael Fernández, el secretario general de la U.G.T. de Asturias, Manuel Fernández “Lito”, el hoy secretario de organización de la Comisión Gestora de la Federación Estatal del Metal de U.G.T., Eduardo Lafuente, el secretario general del SOMA-UGT y miembro de la ejecutiva federal del PSOE, Jose Angel Fernández Villa, entre otros.

He tenido que contemplar atónito cómo la Comisión Ejecutiva Confederal de U.G.T. se callaban “como putas” cuando un energúmeno tan cualificado como “El Chiqui Benegas” manifestaba públicamente que “Saavedra es indigno de que dirija a una Federación de Industria de U.G.T.”  Y esto es sólo un ejemplo de lo mucho que podría comentar. ¿Quien es este sujeto, más conocido en la isla de Ibiza como “el hombre de la KU”, para atribuirse esta licencia? Para que sepáis quien es el personaje sirva un pequeño detalle de su pasada actuación. Durante la época de la semiclandestinidad actuaba conjuntamente con Fernando Mújica – aquel que presentó la querella contra Pablo Castellanos por el “affaire” de la discoteca KU -, en una asesoría jurídica-laboral. En la misma se defendía por un igual a los trabajadores y a los empresarios, de tal manera que “al Benegas” le tocaba hacer el paripé con los trabajadores y “al Mújica” con los empresarios y la conclusión era que se hacía un negocio redondo. El compañero Chaves que por aquel entonces estaba afincado en el Pais Vasco, sabe perfectamente del tema que tantas veces comentamos, pero como ahora , desde que ha sido nombrado Ministro, está en otra versión del socialismo pues….¿Cómo puede este caradura llamarme indigno por dirigir la Federación Minera de U.G.T., cuando lo único que he hecho en mi vida fue defender muy dignamente los intereses de los trabajadores, en este caso de los mineros? Pero, lo más grave, ¿Por qué se calló la Ejecutiva Confederal? ¿Están de acuerdo también? De ser así habría que dudar de muchos aspectos relacionados con amistades de este sujeto relacionados con los negocios de RUMASA y otros.

Más recientemente y continuando de lleno con los motivos de mi dimisión, en el mes de junio, cuando me encontraba en el hospital, se me comunica por los compañeros de la Ejecutiva que Antón Saracibar les ha llamado a una reunión a Madrid a la cual asistieron los compañeros Anatolio Diez Merino, secretario de organización; Eusebio Alcaraz Tito; Belarmino Garcia Noval y Fernando Santomé. De regreso y ya en mi casa se me explicó el motivo de la reunión. Se trataba de que asista yo al Congreso Minero, previsto para los días 12 y 13 de octubre de 1.988, y presente la gestión, la cual me será aprobada por unanimidad, ya que previamente se ha pactado con el miembro de la ejecutiva federal del PSOE, Fernández Villa, en varias reuniones que se habían y se vienen celebrando. En palabras literales de Antón Saracibar:” Sacamos a Saavedra bajo Palio”. Se me ofrece la opción de que nombre la Comisión Ejecutiva que yo mismo prefiera con la única excepción de que yo  figure en la misma, aludiendo motivos de salud y finalmente se plantea la operación de sacarme de Asturias y meterme en un cargo en el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social. En aquella reunión, Antón Saracibar se dirigió al compañero Anatolio diciéndole que él tenía que ser el “vendedor ambulante” viajando por todas las provincias para plantear el tema a los compañeros mineros a lo que el compañero Anatolio se negó en redondo respondiendo que él no participaba en componendas de ningún tipo y mucho menos le hacía la cama a ningún compañero y por lo tanto que eso que le proponía Saracibar “que lo hiciera él”.

Mi respuesta hecha a través del compañero y amigo Luis Marcial, como miembro de la comisión ejecutiva confederal de U.G.T., fue la siguiente, la cual mantengo en su integridad, salvo en lo referido a mi presentación a la reelección ya que no me dejan los “demócratas” estos del aparato del PSOE y su “correa de transmisión sindical”: “No me prestaré a ningún juego ni componenda de ningún tipo” y hago referencia a la carta que adjunto, enviada al compañero Nicolás Redondo, certificada con acuse de recibo, de fecha 19 de mayo de 1.988: “No puedo entender que en una hora se me apruebe la gestión por parte de unos señores del SOMA-UGT que de manera sistemática han venido negándola en todos y cada uno de los comités federales de la minería. La incoherencia llega a extremos de tal calibre que lo que ayer digo no, ahora digo que sí. Lo de “salir bajo Palio” es muy típico de los curas, obispos y cardenales y la influencia de la iglesia en el compañero Saracibar en aquello que respecta a su formación sindical le haga pensar de esta manera, desde luego, a mí no”

Refiriéndome a poner yo mismo la ejecutiva he dicho que aunque estemos en un  régimen monárquico -votado mayoritariamente por el pueblo español – yo me considero un convencido republicano y además yo no tengo la sangre azul para dejar sucesión. Por el contrario, tengo la sangre muy roja para seguir poniéndola al total servicio de algo en lo que creo firmemente y eso es lo que seguiré haciendo en mi vida. Por lo tanto, en aquel momento dije que me presentaría a la reeleción como Secretario General de la Federación Estatal de Mineros de U.G.T.

Con respecto al ofrecimiento de buscarme un cargo en el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social como fórmula de “pago de los servicios prestados” he contestado que cuando me liberé totalmente para el movimiento obrero ya estaba de jefe de personal en el Pozo Candín de HUNOSA y a él me reintegraré, al margen de decisiones que tomaré posteriormente en aquello que se refiere a mi continuación en la lucha sindical y política, ya que pienso seguir adelante hasta que el cuerpo aguante.

A raíz de este firme posicionamiento por mi parte se desencadenó otra ofensiva, llevada a cabo personalmente por Antón Saracibar. Lo que no acepto por las buenas lo intentan lograr por las malas. Al compañero Anatolio por negarse a colaborar con el “aparato” se le expulsa de la organización durante seis meses; al compañero Vila, ligado a los acontecimientos de León, ocurridos previamente a la celebración del Congreso Federal Minero de U.G.T., se le expulsa tres meses de la organización y a Antón Saavedra se le “renueva” la suspensión para ostentar cargos en U.G.T. durante otros seis meses. Los motivos aludidos para tal desmadre los basan en afirmar que Saavedra, como secretario general de la Federación Estatal de Mineros de U.G.T., permitió en una rueda de prensa, celebrada en León, sobre problemas concretos de los mineros, que estos dos compañeros le acompañaran y una fotografía de prensa es la prueba presentada ante el TOP, quiero decir, ante la Comisión de Conflictos Confederal. En definitiva, compañeros, y que quede dicho muy claramente, a los compañeros Anatolio y Vila les expulsan de U.G.T. por defender los intereses de los trabajadores y a Antón Saavedra le suspenden con el único objetivo de que no pueda presentarse a la reelección en el Congreso Minero que se va a celebrar.

Todo esto ha ocurrido curiosamente  durante el mes de agosto, justamente en el mes en donde históricamente se disfrutaron las vacaciones en U.G.T., pero en esta ocasión funcionó para el Metal y para Saavedra. De ello se encargó Saracibar con sus conocidas operaciones sibilinas e hipócritas. Primero la arma, y luego desaparece, en esta ocasión concreta, después de cometer el “desaguisado” con sus “rastreros limacos”, preparó el viaje para Dinamarca de tal manera que cuando vuelve se muestra sorprendido como que no sabe nada. Pero son muchas las actuaciones similares y mucho más graves que ha llevado a cabo este personaje, para el que la mentira, el cinismo, la hipocresía y la traición a unos intereses comunes son las armas que emplea en sus batallas antisindicales.

Si el problema fuese estrictamente personal, podría seguir detallando muchas cuestiones y muy graves que vinieron sucediendo a lo largo del tiempo hasta concluir afirmando de manera rotunda que esta dirección sindical, vuelvo a reiterar, los ejecutores y los que se inhiben y callan “como putas”, adolece de la mínima ética y humanidad, porque lo que se ha hecho con una persona que ha entregado su vida y sacrificado muchas cosas, entre otras, la propia familia, aunque, eso sí, de manera totalmente voluntaria, no merece esta respuesta, sobre todo cuando me encontraba y me encuentro convaleciente de un accidente que casi me lleva a la muerte. Eso no se lo hago yo ni se lo permito a nadie que lo haga a aquellos que se pudieran considerar enemigos; ni siquiera al mismísimo Felipe González con haber sido el propulsor de estas medidas de acoso y derribo contra mi persona.

No, no se trata de cuestiones personales ni mucho menos, porque si así fuera, estas tendrían muy fácil solución, al menos por mi parte. Se trata de la situación por la que atraviesa la U.G.T. y por extensión el propio Movimiento Obrero español. La tragedia al respecto no es otra que la propia debilidad sindical que, tenemos que reconocer con todo el realismo, existe en nuestro país.

Actualmente existen en España dos “grandes” centrales sindicales – U.G.T. y CC.OO. – que entre las dos no llegamos ni siquiera al millón de afiliados. Los datos oficiales de U.G.T. a la fecha de 11 de Mayo de 1.988, según datos del propio Servicio Confederal Administrativo,  dan una afiliación exacta  de 380.167 miembros y sin embargo existe una población activa de más de once millones de trabajadores. Si a esto añadimos que tenemos que soportar unas infraestructuras sindicales que no las tiene el sindicato más burocratizado del mundo, estoy afirmando rotundamente que no vivimos exclusivamente de las cuotas de los trabajadores, sino de las continuas trampas en los cursos de formación, subvenciones estatales y autonómicas, subvenciones de Bancos y Cajas de Ahorros e incluso de las empresas públicas y privadas, caso concreto del SOMA-UGT. Más claro aún, el que paga manda, es decir, corremos el riesgo de acabar en un sindicalismo hipotecado y eso, desde mi punto de vista, sería lo peor que le podría ocurrir al movimiento obrero. Compañeros, se acercan tiempos muy difíciles para nuestra organización y los problemas que están surgiendo en las tripas de la organización no van a tardar en “reventar” en toda su magnitud. Me refiero, por ejemplo, al cada vez más corrompido tema de la cooperativa de las viviendas UGT-PSV que tantas veces me ha tocado denunciar en algún que otro Comité Confederal sin que nadie haga “ni puto caso”. El tiempo es efectivamente un juez inexorable y pondrá las cosas y a las personas en su sitio.

Es desde la reflexión seria y rigurosa como se pueden entender estos ataques al sindicalismo de clase, llevados al seno de U.G.T. por el PSOE y sus gobiernos ultraneoliberales empleando a los “monaguillos de turno”, llámense Corcuera, Saracibar, Villa, Matilde y otros que actúan en la sombra, pero son tan cobardes que ni siquiera se atreven a dar la cara. En U.G.T. se está debilitando de forma tan premeditada como acelerada la estructura profesional, es decir, las Federaciones de Industria, con el objetivo de quitarle al sindicato su carácter reivindicativo, o más claro todavía, transformarlo en un sindicato vertical nacional-socialista como en los mejores tiempos, potenciado la burocracia sindical en base al tan cacareado sindicato de servicios, sólo que sin dar servicios a los trabajadores. La historia reciente de las relaciones entre el movimiento sindical y el partido – mal llamado socialista y obrero – no es sólo la historia de una traición continuada, sino algo más: es la demostración palpable de lo que sucede cuando se abandona la iniciativa de las masas trabajadoras en manos de quienes no proceden de ellas mismas – los llamados dirigentes sindicales, en su mayoría, no son más que unos profesionales que han hecho su carrera desde la propia burocracia del sindicato sin saber lo que ocurre en las fábricas, el pozo minero o en el andamio –  y cuyos intereses no coinciden siempre con los de éstas. El resultado ha sido que los trabajadores españoles hemos contemplado atónitos cómo este Gobierno del PSOE, aupado por nosotros al poder, ordena a las fuerzas que disparen contra los obreros, se coloca al lado de los patronos durantes las disputas laborales conflictivas y comparten los más manidos tópicos de sus rivales teóricos, la derecha más reaccionaria existente. Y es que, por ejemplo, cuando una política de rentas se aplica sin control sobre ella por parte de los trabajadores y éstos no pueden tenerlo pues carecen del poder que sería necesario para ello, la política de rentas  se convierte en una política de congelación de salarios  y, por tanto, actúa a favor de los intereses empresariales frente a los de los trabajadores. No cabe la menor duda que para llevar adelante una política semejante es necesario someter a los sindicatos, y no cabe duda tampoco que este papel lo puede hacer hacer más fácilmente, y con menos escándalo, un Gobierno del PSOE que uno conservador. Para ello, este mal llamado gobierno socialista ha desplegado una amplia gama de argucias que pasan desde la promoción de los dirigentes sindicales para encuadrarlos en altos puestos  de la Administración y del Gobierno hasta la propaganda sobre la necesidad de la colaboración sindical en beneficio de los intereses de la nación medinte un desclasamiento de los sindicatos hasta quedar convertidos en entidades vaciadas de poder integradas en un Estado al servicio de la empresa. Es decir, una xerocopia de los sindicatos verticales del franquismo, aunque, todo hay que decirlo, al menos aquellos daban servicios de verdad a los trabajadores.

Es indiscutible que la única garantía que los trabajadores tenemos para defendernos de éstos y otros tiranos, disfrazados de socialistas, es desde un movimiento sindical fuerte, de clase, independiente, autónomo y revolucionario cuya meta sea lograr el socialismo como lo concibiera Pablo Iglesias y cientos de miles de hombres y mujeres anónimos que dieron su vida en la lucha por alcanzar una justicia social todavía inexistente a la fecha. Para ello es necesario adquirir un alto grado organizativo y convertir sus direcciones en centros de vanguardia revolucionaria, capacitadas para llevar el actual proceso hacia el verdadero socialismo.

La capacidad combativa del movimiento obrero se mide por su conciencia, por su unidad de acción, por la capacidad y calidad de sus militantes y por su capacidad de dirección. Si los trabajadores, en nuestro caso los mineros españoles, no contamos con un comando probado y forjado en la lucha sindical, sólo encontraremos derrota tras derrota.

Están totalmente equivocados, desde mi punto de vista, aquellos que sostienen que los sindicatos deben limitarse a jugar el papel del sindicalismo tradeunionista, es decir, circunscritos a la lucha puramente económica. Sin abandonar la constante brega por el aumento del pan cotidiano, los trabajadores debemos intervenir en la vida política del país en nuestra condición de vanguardia. ¿A quien no le preocupan los problemas de sanidad, educación, vivienda, etc.? ¿Quienes sufren las consecuencias en los problemas de la educación? ¿Los hijos de los jerifaltes socialistas del PSOE que tienen a sus hijos en colegios privados y extranjeros, o los hijos de la mayoría asalariada o parada?

Se impone consecuentemente la fortaleza de las estructuras sindicales para que el actual proceso no sea estrangulado dentro del marco puramente capitalista. Los trabajadores, los mineros españoles, no podemos ser apolíticos y debemos seguir propugnando hasta la saciedad, desde cualquier lugar que nos encontremos, que los sindicatos no deben convertirse en agencias de partido alguno, aunque este se encuentre en el poder, se llame PSOE y se autodenomine revolucionario. Los mineros españoles no podemos sustentar el apoliticismo, sino una política independiente de clase. La sífilis del Movimiento Obrero la constituye el sindicalismo dirigido y si no  que se lo pregunten a los dirigentes del SOMA-UGT, o mejor aún, a los mineros asturianos. Los sindicatos cuando se convierten en apéndices gubernamentales pierden su libertad de acción y arrastran a las masas por el camino de la derrota. Un caso palpable de esta realidad lo tenemos con el último conflicto vivido en Asturias con HUNOSA, del que sin lugar a dudas se volverá a hablar muy pronto como consecuencia del cierre de más explotaciones mineras, por mucho que se empeñen en negarlos sus dirigentes al servicio del gobierno.

Los trabajadores y mucho menos los mineros no podemos confiar en organizaciones sindicales que como el SOMA-UGT tienen su secretaria permanente en los despachos del Gobierno o de algún Ministerio en concreto y envían a sus miembros a realizar propaganda gubernamental.

Compañeros, yo no podía finalizar esta intervención dejando muy claro aquí, ante vosotros, que el único motivo que me ha traído es el respeto hacia vosotros en mi despedida. Quiero decir que yo, Antón Saavedra, no apoyo a ninguna persona o grupo de personas que pudiera cubrir este obligado vacío que se produce. Por lo tanto, que nadie trate de intoxicar  a los compañeros de las distintas provincias o regiones de que Saavedra apoya a ésta u otra candidatura. He dicho que a nadie y os pido por favor que nadie, pero absolutamente nadie, emplee mi nombre en apoyo o desprecio de compañeros. Me marcho a recuperarme totalmente de mi salud, eso sí, ofreciendo mi casa, mi amistad y mi solidaridad activa a todos los compañeros que han confido en mí en esta lucha por alcanzar el socialismo, la cual acaba de empezar para mí.

Tampoco puedo silenciar las reuniones sectarias llevadas a cabo por compañeros de esta Comisión Ejecutiva, reuniones al margen de la Ejecutiva, en donde se trataba, desde mi ingreso en el hospital, de buscar una alternativa en base a no se sabe que criterios y fines. Creo que sería más que conveniente que esos compañeros fueran ellos mismos los que explicaran ciertos aspectos de la última reunión mantenida con miembros de la Ejecutiva Confederal el reciente día 5 de setiembre en Madrid. Y ello por dos motivos fundamentales, uno para que toda la organización sepa a que juega cada uno, y otro para el descanso de la propia conciencia de los compañeros en cuestión.

Compañeros, de cualquiera de las maneras y ocurra lo que ocurra vuelvo a reiterarme en el sentido de no cambiar un ápice mi postura, expuesta con claridad ante la comisión ejecutiva del día 29 de agosto, dejando constancia de que la misma no respondió a ningún momento de cabreo, sino a una profunda y serena reflexión llevada a cabo durante bastante tiempo. Gracias, compañeros, por vuestra atención.

ANTON SAAVEDRA(Secretario General de la FEDERACION ESTATAL DE MINEROS DE U.G.T.)

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Acerca de ANTON SAAVEDRA RODRIGUEZ

Hola a todos, soy Antón Saavedra y vivo en la cuenca minera asturiana del Nalón. Nacido en Moreda de Aller, (Asturias) el 30 de mayo de 1948, desde la edad de cinco años vivo en la barriada minera de La Juécara (LANGREO). Allí, en la Academia Mercantil de La Felguera (Frailín) cursé mis estudios de bachillerato por libre, y a la edad de 20 años, después de haber sido despedido de Constructora Gijonesa, Duro Felguera y Montajes de Ciaño por motivos sindicales, empezé a trabajar en la minas de Hunosa (Pozo Fondón) con la categoría de ayudante barrenista hasta el año 1974 que pasé a desempeñar el cargo de Graduado Social en el Grupo Siero (Pumarabule y Mosquitera). Posteriormente me licencié en Relaciones Industriales por la Universidad de Alcalá de Henares, y actualmente curso estudios para la licenciatura de Ciencias Políticas. Afiliado a la UGT y al PSOE en los inicios de los años 70, fui secretario general de la Federación Estatal de Mineros de UGT (1976-1989), vicepresidente de la Internacional de Mineros (1978-1990), y miembro del Comité Ejecutivo Confederal de UGT (1976-1988).Desde 1986 hasta 1994 ocupé un lugar en la Mesa del Comité Consultivo de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA) en representación de España. Durante este periodo participé como ponente en varios congresos y conferencias sindicales a nivel internacional, actuando en nombre de los trabajadores españoles ante la OIT, siendo autor del libro-informe publicado bajo el título “EL CARBON:UNA ALTERNATIVA A LA CRISIS ENERGETICA”, que fue asumido por unanimidad de los miembros de la CECA como ponencia base en el debate sobre la politica energética comunitaria en 1991. Entre los años 1991 y 1998 fui diputado del Partido de Acción Socialista (PSOE histórico) en el Parlamento Asturiano por las lista de IU, así como miembro de sus respectivos comités ejecutivos federales. Soy autor de “SECUESTRO DEL SOCIALISMO” y “EL HEREDERO DE SURESNES” de muy recientísima aparición.
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