LA CONSPIRACION MILITAR QUE ACABO EN TRAGEDIA.-XI

 
 
 

Hitler,Franco y Mussolini contra la II Republica, representado por el niño que aparece en los brazos del dictador español.

“Esto va de mal en peor. ¡ Qué triste fracaso el de las derechas ministeriales ! ¡ O izquierdas precomunistas o nosotros con usted ! Tal es el dilema.

(Carta manuscrita de CALVO SOTELO al general SANJURJO  en octubre de 1935).

Dígase lo que se diga, y escríbase lo que se escriba, lo cierto es que a partir de la fecha de esta carta y a raiz de la crisis de Octubre de 1934, el ejército español había revalorizado suficientemente su papel dentro de la esfera política como para recibir propuestas de golpe de Estado por parte de dirigentes como GIL ROBLES, FAL CONDE o CALVO SOTELO, aunque no se había llegado a ningún acuerdo, entre otras razones, porque los políticos no estaban dispuestos a asumir la responsabilidad de la acción y porque en medios castrenses el generalato seguía en una posición attentista, como fruto del exceso de legalidad que imperaba entre la oficialidad. De hecho, no deja de ser llamativo que los militares buscasen enconadamente  algún tipo de mandato constitucional civil, como también lo fue que muchos se alzasen al grito de ¡ Viva la República !  En estas circunstancias, el general José SANJURJO Sacanell comenzaría a estructurar, desde su destierro en la localidad portuguesa de Estoril a raiz de la sanjurjada de 1932, una nueva CONSPIRACION para la insurrección.

Aunque la trama militar era muy compleja como consecuencia de la división ideológica dentro del ejército – la masoneria llevaba la palma –, la mayor parte del mismo era contrario al gobierno de la República y acataban al general SANJURJO como su jefe; pero antes había que resolver un factor de divergencia esencial, referido a la posición que mantenía el impresentable ALFONSO XIII desde su exilio dorado en FRANCIA, el cual, mal que pesara a muchos, no estaba dispuesto a abdicar a la vez que exigía una satisfacción histórica. Una cuestión que dejaría resuelta el  general SANJURJO con la propuesta que sería aceptada por “el Borbón”: Tras el golpe de Estado, el general asumiría el poder ejecutivo y convocaría de inmediato un referéndum entre MONARQUIA Y REPUBLICA como había ocurrido en GRECIA, de tal manera que, respaldada la monarquía por la voluntad nacional, se iría a la creación de un Consejo-regencia que solicitaría el regreso del rey, quien permanecería en el trono durante seis meses para abdicar en favor de su hijo el infante don Juan,  padre del actual rey de España Juan Carlos de BORBON. El nuevo rey habría de convocar Cortes Constituyentes  con el fin de elaborar una Constitución, basada en la de 1876 pero reformada, más acorde con la nueva situación de España en Europa y en el mundo.

La Iglesia siempre al lado de los poderosos.

Después de innumerables gestiones, donde los alfonsinos y los carlistas mostrarían sus reticencias, por fin, a finales de 1935, se producía la cristalización de la connivencia, con el agotamiento de la situación de centro-derecha y acelerada por el triunfo del FRENTE POPULAR en febrero de 1936, que en opinión de los conjurados no era tanto una situación de izquierda como una revolución triunfante. Al respecto, nadie mejor que el clero español para corroborar esta opinión cuando en su más que tristísima CARTA DE LA IGLESIA, calificando de “CRUZADA” la lucha fraticida desarrollada en ESPAÑA, decía: “Es cosa documentalmente probada que en el minucioso proyecto de la revolución marxista que se gestaba, y que había estallado en todo el país si en gran parte de él no lo hubiese impedido el movimiento cívico-militar, estaba ordenado el exterminio del clero católico, como el de los derechistas calificados, como la socialización de las industrias y la implantación del comunismo…”

La cuestión fue que, a finales del año 1935, ya comenzaron a celebrarse las primeras reuniones conspiratorias, las cuales estarían protagonizadas por los generales GODED, ORGAZ, VILLEGAS, PONTE, VARELA Y RODRIGUEZ DEL BARRIO, entre otros, para tratar de extender sus propuestas de sublevación antes de las ELECCIONES DE FEBRERO DE 1936. Incluso – se sabe hoy – cuando el triunfo del FRENTE POPULAR, Portela Valladares había recibido presiones del mismísimo FRANCO y de GIL ROBLES para declarar el estado de guerra y la suspensión de los resultados electorales. Paralelamente, por esas mismas fechas, el general SANJURJO, con el pretexto de asistir a los Juegos Olimpicos de Invierno en la localidad alemana de Garmisch-Partenkirchen, se entrevistaba con WILHELM CANARIS, jefe del espionaje alemán. Con anterioridad, el mismo general SANJURJO había llegado también a acuerdos con la ITALIA de Mussolini y el PORTUGAL de Salazar. Como quiera que, tanto FRANCIA como INGLATERRA, veían con muy buenos ojos la restauración de la monarquía en ESPAÑA, su negativa a vender armamento al gobierno de la República y el bloqueo naval al que lo someterían en conjunción con las fuerzas navales de ALEMANIA e ITALIA serían – fueron – factores muy determinantes en el desarrollo de la contienda. Sin embargo, las cosas se agravarían para los conspiradores cuando el Gobierno del FRENTE POPULAR acordó en su primer Consejo de Ministros que Francisco FRANCO sea relevado de su cargo y pase a ocupar la Comandancia General de Canariasa Manuel GODED se le traslada a la de Baleares, y al general Emilio MOLA, de manera sorprendente, se le otorga el mando de una región como NAVARRA, totalmente opuesta a la política del FRENTE POPULAR.

Las reuniones conspirativas se sucedieron durante estas fechas – una semana antes de partir FRANCO hacia Canarias, se celebraba otra reunión en el domicilio de José Delgado y Hernández de Tejada, en la calle General Arrando, 19 de Madrid, a la que asisten junto al mencionado general, los también generales Mola, Varela, González Carrasco, Orgaz, Villegas, Fanjul, Ponte, Rodriguez del Barrio y Saliquet -, pero, al margen del número de ellas y sus asistentes, lo que es evidente es que en aquellos días del mes de marzo de 1936 quedó constituida una JUNTA DE GENERALES formada por RODRIGUEZ DEL BARRIO, FRANCO, GODED, SALIQUET, FANJUL, PONTE, VARELA, Y ORGAZ que fijó unos criterios comunes sobre las condiciones, características y objetivos de la sublevación, a la vez que se propuso al general SANJURJO como jefe de la proyectada insurrección y a FRANCO como sustituto hasta su llegada de Portugal. Ni que decir tiene que FRANCO, “el pequeño que está fuera”, en clara alusión a su alejamiento en CANARIAS, se mostró manifiestamente favorable a asumir el mando de la insurrección, pero el general SANJURJO, siempre muy receloso de FRANCO y su entorno, se negó en rotundo en darle aquella jefatura temporal. Es decir, el duelo SANJURJO – FRANCO quedaba abierto.

Prensa del momento dando la noticia de la muerte accidental del general y comandante jefe en las Islas Canarias, Amado BALMES Alonso.

Todos los planes previstos se irían al garete el 20 de julio de 1936 cuando, apenas estallada la sublevación, la avioneta PUSS-MOTH que pilotaba el falangista y as de la aviación Juan Antonio ANSALDO, se estrellaba en Portugal a los pocos minutos de despegar – FRANCO tuvo mucha mejor suerte en su vuelo a bordo del DRAGON RAPIDE que lo trasladó desde CANARIAS  a MARRUECOS el 19 de julio de 1936 – falleciendo el general SANJURJO como consecuencia de una fractura de cráneo.  Con este trágico suceso, rodeado al día de hoy de todo tipo de conjeturas sobre un auténtico sabotaje, la sublevación del 17 de julio de 1936 cambiaba de curso nada más empezar, posibilitando el liderazgo que tanto perseguía el general FRANCISCO FRANCO BAHAMONDE, al tiempo que desaparecía uno de los militares más carismáticos y laureados de la historia de España del siglo XX. Un liderazgo que le vendría dado a Franco a través de la “muerte providencial” del general y comandante jefe en las Islas Canarias, Amado BALMES Alonso, como consecuencia, según la prensa del momento, de “un disparo en el vientre cuando se encontraba en el campo de tiro de la Isleta haciendo prácticas con sus pistolas”. De este modo narraba la prensa una muerte que llegaba como “miel sobre hojuelas” para los militares “alzados” contra el gobierno de la República ya que, por una parte desaparecía un militar en el que los franquistas no confiaban por su republicanismo – este general había participado en la Revolución del 34, mandando una de las columnas que avanzaron desde León a las cuencas mineras asturianas -, y por otra, permitía el traslado de Franco desde su destino de Santa Cruz de Tenerife  a Las Palmas, para asistir al entierro sin levantar sospechas del gobierno español que, desde su destino a las islas lo venía vigilando dada su catalogación de conspirador.

En efecto, aquella mañana del 17 de julio se celebraba el sepelio del general BALMES en Las Palmas de Gran Canaria que el mismísimo Franco presidía, pero la realidad era que aquella comitiva fúnebre iniciaba otro entierro invisible: el de la II REPUBLICA ESPAÑOLA, ya que esa misma tarde se sublevaban, tal y como estaba previsto, las guarniciones de Melilla, Tetuán y Ceuta. Pero, ¿ de verdad que la muerte del general BALMES fue un accidente ? ¿ No resulta muy extraño que todo un general del ejército quisiera desencasquillar su pistola apoyando el cañon en su estómago y sólo hubiera un testigo relevante para explicarlo: el chófer que lo llevaría a la Casa de Socorro primero y después al Hospital Militar ? ¿ No resulta más extraño aun que el general BALMES  falleciera precisamente cuando la aeronave DRAGON RAPIDE ya estaba dispuesta en Las Palmas para trasladar a Franco a Marruecos como muy tarde el sábado 18 de julio ? Concluidas las honras fúnebres del general BALMES e iniciada la insurreción en Marrueco, Franco declaraba el estado de guerra en el archipielago a la vez que enviaba un telegrama a los cuarteles generales de las ocho divisiones y principales centros militares de la península invitándoles a unirse al “alzamiento”, de tal manera que a las 14,05 horas del día 18 de julio de 1936 el Dragón Rápide despegaba rumbo al Marruecos español, para hacer escala en Agadir a media tarde y llegar a Casablanca al anochecer.

Aquel viernes del 17 de julio de 1936 comenzaba el levantamiento del ejército en Africa que recibía el apoyo de la ALEMANIA de HITLER y la ITALIA de MUSSOLINI , y las potencias democráticas occidentales miraban para otro lado mientras la II REPUBLICA ESPAÑOLA era brutalmente agredida con un balance aproximado de 300.000 muertos, otros 300.000 exiliados y más de 270.000 presos políticos  en el primer aniversario de su finalización el 1 de abril de 1939. En el bando de los sublevados, los generales y los conspiradores confiaban en que el golpe conduciría rápidamente a un directorio militar. En el bando legítimo, es ya clásica la respuesta de CASARES QUIROGA a la pregunta de Manuel AZAÑA el 18 de julio de 1936: ¿Qué hace FRANCO? “está bien guardado en Canarias”. Con su amigo Juan NEGRIN, el primer ministro fue aún más optimista: ” Está garantizado el fracaso de la intentona. El Gobierno es dueño de la situación. Dentro de poco todo habrá terminado “. Todavía hoy, cuando han transcurrido SETENTA Y CINCO AÑOS de aquella tragedia las razones de la victoria de los unos y de la derrota de los otros, así como la cuestión de su inevitabilidad continúa suscitando polémica entre los historiadores y sobre todo, entre los fabricantes de historias. Yo sigo diciendo que lo único que ha quedado claro es que todos hemos perdido.

ANTON SAAVEDRA

 

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Acerca de ANTON SAAVEDRA RODRIGUEZ

Hola a todos, soy Antón Saavedra y vivo en la cuenca minera asturiana del Nalón. Nacido en Moreda de Aller, (Asturias) el 30 de mayo de 1948, desde la edad de cinco años vivo en la barriada minera de La Juécara (LANGREO). Allí, en la Academia Mercantil de La Felguera (Frailín) cursé mis estudios de bachillerato por libre, y a la edad de 20 años, después de haber sido despedido de Constructora Gijonesa, Duro Felguera y Montajes de Ciaño por motivos sindicales, empezé a trabajar en la minas de Hunosa (Pozo Fondón) con la categoría de ayudante barrenista hasta el año 1974 que pasé a desempeñar el cargo de Graduado Social en el Grupo Siero (Pumarabule y Mosquitera). Posteriormente me licencié en Relaciones Industriales por la Universidad de Alcalá de Henares, y actualmente curso estudios para la licenciatura de Ciencias Políticas. Afiliado a la UGT y al PSOE en los inicios de los años 70, fui secretario general de la Federación Estatal de Mineros de UGT (1976-1989), vicepresidente de la Internacional de Mineros (1978-1990), y miembro del Comité Ejecutivo Confederal de UGT (1976-1988).Desde 1986 hasta 1994 ocupé un lugar en la Mesa del Comité Consultivo de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA) en representación de España. Durante este periodo participé como ponente en varios congresos y conferencias sindicales a nivel internacional, actuando en nombre de los trabajadores españoles ante la OIT, siendo autor del libro-informe publicado bajo el título “EL CARBON:UNA ALTERNATIVA A LA CRISIS ENERGETICA”, que fue asumido por unanimidad de los miembros de la CECA como ponencia base en el debate sobre la politica energética comunitaria en 1991. Entre los años 1991 y 1998 fui diputado del Partido de Acción Socialista (PSOE histórico) en el Parlamento Asturiano por las lista de IU, así como miembro de sus respectivos comités ejecutivos federales. Soy autor de “SECUESTRO DEL SOCIALISMO” y “EL HEREDERO DE SURESNES” de muy recientísima aparición.
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