EL HUNDIMIENTO DEL PSOE: DECIMOSEXTA PARTE.

 si fuera usted consecuente con sus palabras, debería renunciar inmediatamente a la carrera de ser secretario general. ¿Por qué? Por causar sufrimiento a los españoles. Diputado desde el año 2009, voto a favor de la reforma laboral de 2010 y de las nuevas medidas de "endurecimiento" en 2011 del Gobierno de Jose Luis Rodríguez Zapatero (PSOE) en el Congreso que tuvieron como consecuencia una huelga general. ¿No causó sufrimiento tu voto Pedro Sánchez? En el 2010 votó a favor del recorte, por primera vez en la historia, de los sueldos a los funcionarios. Un 5% como regla general fue la cantidad "sustraída" a los empleados públicos además de la congelación de las pensiones. ¿No causo sufrimiento tu voto Pedro Sánchez?  En el año 2011 se realizó un paquete de medidas en las que se incluía la reforma de las pensiones. ¿No causó sufrimiento tu voto Pedro Sánchez? Y como colofón, también votó a favor de la Reforma del artículo 135 de la constitución ¿No causó sufrimiento tu voto Pedro Sánchez?

Si fueras  consecuente con tus palabras, deberías renunciar inmediatamente a la  secretaria general del PSOE. Eras
diputado del PSOE  cuando votaste a favor de la reforma laboral de 2010 y de las nuevas medidas de “endurecimiento” en 2011 del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero  en el Congreso que trajeron como consecuencia una huelga general. ¿No causó sufrimiento tu voto, Pedro Sánchez?
En el 2010 votaste a favor del recorte, por primera vez en la historia, de los sueldos a los funcionarios. Un 5% como regla general fue la cantidad “sustraída” a los empleados públicos además de la congelación de las pensiones. ¿No causaste sufrimiento con tu voto, Pedro Sánchez?
En el año 2011 se realizó un paquete de medidas en las que se incluía la reforma de las pensiones. ¿No causó sufrimiento tu voto Pedro Sánchez?
Y como colofón, también votaste a favor de la Reforma Express del artículo 135 de la Constitución ¿No causaste sufrimiento con tú voto, Pedro Sánchez?

” La primera medida que tomará el próximo gobierno sera derogar la Reforma Laboral de Rajoy, construyendo con los sindicatos y empresarios un modelo de Relaciones Laborales justo y equilibrado y una nueva política económica para la creación de empleo de calidad que no haga recaer todos los sufrimientos sobre los trabajadores”. (Pedro SANCHEZ, el 15 de junio de 2014 en la agencia EFE )

Nada me sorprendió la reciente elevación a los altares de Adolfo SUAREZ en el momento de su muerte por parte de políticos, periodistas y creadores de opiníón, y mucho menos los honores de ética y estética franquista, con los mismos curas, obispos y militares que exhibía el NODO y la televisión única de los años sesenta, organizados por el gobierno actual y coreados por todos los partidos. Tampoco me sorprendió el papanatismo de los badulaques que han soportado horas y horas de cola en el velatorio, que han seguido el furgón mortuorio repitiendo que fue el mejor presidente de España, pero mucho más me sorprendió que no se haya realizado un mínimo análisis de rigor sobre el exministro secretario general del Movimiento y Grande de España, el DUQUE DE SUAREZ, para saber lo que hizo realmente al servicio de los grandes poderes que gobernaban, y siguen gobernando, el planeta. Lo cierto es que Adolfo SUAREZ no fue más que el encargado de llevar a cabo el proyecto capitalista que la Comunidad Económica Europea tenía previsto para España, desde hacía más de diez años, organizando la Transición bajo las condiciones que le impusieron al rey Borbón, por lo que resulta absolutamente ridículo seguir afirmando, como lo hacen la mayoría de los medios de la comunicación, que el rey fue el artífice de traer la democracia, encargando a Suárez la aparentemente difícil tarea de desmontar la dictadura franquista, entre otras cuestiones, porque el Borbón ni tenía, ni tuvo, más plan que la dictadura del Departamento de Estado de EE.UU.; ni sabía, ni sabe, lo que es la democracia.

¡¡¡ Este fue el hombre !!! Un personaje sacado de las mismísimas filas del franquismo para no alarmr demasiado a la caverna a la hora de llevar a cabo las reformas legales que hacían falta para llevar a cabo la restauracion borbónica en España, y al asturiano Torcuato Fernández de Miranda no se le ocurrió otra cosa que sacar del pasillo donde dormitaba como edecán del fiscal  general franquista HERRERO TEJEDOR al jóven, atractivo, atildado y relamido, como galán de las películas de CIFESA, Adolfo SUAREZ

¡¡¡ Este fue el hombre !!! Un personaje sin ninguna relevancia ni ideas propias, que saliera de las mismísimas filas del franquismo para no alarmar demasiado a la caverna a la hora de llevar a cabo las reformas legales que hacían falta para llevar a cabo la restauracion borbónica en España, y al asturiano Torcuato Fernández de Miranda no se le ocurrió otra cosa que sacar del pasillo donde dormitaba como edecán del fiscal general franquista,HERRERO TEJEDOR, al jóven, atractivo, atildado y relamido, como galán de las películas de CIFESA, Adolfo SUAREZ…

De esa manera, el exjefe de FET y JONS fue cumpliendo todos y los sucesivos pasos que le iban dictando. Primero la Ley de Reforma Política y las elecciones que había que organizar, con la discusión por el medio sobre la legalización del Partido Comunista de España, teniendo en cuenta que en Alemania estaba prohibido y que al Departamente de Estado norteamericano le entra urticaria cuando oye la palabra comunista, pero ahí surgió la figura de Santiago CARRILLO para ponérselo muy fácil, aceptando el pueblo español muy gozosamente la restauración de la monarquía borbónica que con tanto deshonor había expulsado del país aquel histórico 14 de abril de 1931. Y con el Borbón y la griega toda la camarilla de banqueros como Botín, Asiain o Jaime Carvajal y Urquijo, hombres de negocios como De la Rosa, Villar Mir o Manuel Prado de Colón y Carvajal, latifundistas del sur y de todas latitudes como los Abelló, los Albertos o los Entrecanales, a la vez que comprendiendo muy bien lo que significaban las armas del ejército franquista bendecidas por los sacramentos de la santa iglesia católica, apostólica y romana.

Sin embargo, faltaba lo más importante para que España pudiera asentarse como socio de los centros del poder económico internacional, como era el doblegamiento de la columna vertebral de un potente MOVIMIENTO OBRERO en pleno auge de la LUCHA DE CLASES, y nada mejor que llegar a un  “pacto social” disfrazado bajo el nombre “PACTOS DE LA MONCLOA”, realizado con la sumisa colaboración de los partidos obreros – PSOE y PCE – y sus respectivos sindicatos de UGT y CC.OO. donde la demagogia y la política del miedo – el tan famoso como inexistente ruido de sable –  jugaron un papel muy importante a la hora de proceder a la magna traición contra la clase trabajadora que reducía brutalmente sus ya menguados salarios, que incrementaba la explotación de los trabajadores y, sobre todo, que desmovilizaba a los sindicatos, salvo las honrosas excepciones, caso concreto de la CSI en Asturias, surgida de una escisión de CC.OO., que no aceptó los pactos, o de los sindicatos de clase cenetistas, entre otros. Pero fueron definitivos para asegurar la paz social que demandaba el capital.

El franquismo tuvo el acierto, el poder y los medios para comprar, absorber, aglutinar y corresponsabilizar de la nueva situación «democrática» a toda una clase política ansiosa por recibir prebendas, cargos y negocios. Sin olvidar una no menos inteligente política de institucionalización de antiguas y nuevas organizaciones sindicales cuyos dirigentes se aplicaron con ansias renovadas a la burocratización con cargos remunerados, al apaciguamiento de unos trabajadores que esperaban más y más y al engaño y a la estafa bajo diferentes ideales. En definitiva, estaban dando por bueno el postfranquismo y pactaban con él.

El franquismo tuvo el acierto, el poder y los medios para comprar, absorber, aglutinar y corresponsabilizar de la nueva situación «democrática» a toda una clase política ansiosa por recibir prebendas, cargos y negocios. Sin olvidar una no menos inteligente política de institucionalización de antiguas y nuevas organizaciones sindicales cuyos dirigentes se aplicaron con ansias renovadas a la burocratización con cargos remunerados, al apaciguamiento de unos trabajadores que esperaban más y más y al engaño y a la estafa bajo diferentes ideales. En definitiva, estaban dando por bueno el postfranquismo y pactaban con él. Estos fueron los traidores: Enrique TIERNO GALVAN (PSP), Santiago CARRILLO (PCE), Josep Maria TRIGINER (PSC), Joan RAVENTOS (CSC), Felipe GONZALEZ (PSOE), Juan AJURIAGUERRA (PNV), Adolfo SUAREZ (UCD), Manuel FRAGA (AP), Miguel ROCA (CIU) y Leopoldo CALVO SOTELO (UCD).

Los Pactos de la Moncloa, firmados el 25 de octubre de 1977, crearían las condiciones sociales para la Constitución de 1978, que consagraba la inviolabilidad de la propiedad privada de los medios de producción y la economía de mercado. Si la futura Constitución tenía una gran importancia en lo que se refería a establecer las reglas básicas del juego político, el pacto social suscrito tendría una importancia también trascendental, ya que sería lo que permitiría reconstruir la paz social y la “disciplina” en el mundo del trabajo español, algo sin duda imprescindible en un país en donde la clase obrera había adquirido una gran capacidad de autoorganización capaz de sobrepasar las burocracias sindicales, que era muy consciente de su fuerza real y que había adquirido una considerable experiencia de lucha en las condiciones extremadamente duras de los últimos años del franquismo – no debemos de olvidar que hasta antes de 1963, para atrás, las causas consideradas de subversión por el franquismo eran juzgadas por tribunales militares con penas de largos años de condena en presidio y ejecuciones por juicios sumarísimos, hasta el extremo de implantar ocho estados de excepción ( el último, con fecha 24 de enero de 1969), creando un estado colectivo permanente de miedo cerval en la ciudadanía –, de tal manera que el pacto social no era sino la herrramienta capitalista para restablecer una situación de sometimiento, imprescindible para afrontar una crisis económica que se pensaba resolver con un ajuste duro que, por supuesto, debía de pagar en exclusiva la clase trabajadora.

A los Pactos de la Moncloa le sucederá el Acuerdo Básico Interconfederal suscrito por UGT con la patronal en julio de 1979, sin apenas consecuencia en el empleo y los salarios, pero sí de fijar posiciones en la elaboración del ESTATUTO DE LOS TRABAJADORES aprobado en las Cortes en marzo de 1980, en cuanto “marco democrático de relaciones laborales”. No así el Acuerdo Marco Interconfederal de febrero de 1980, también suscrito por UGT y la CEOE, de mayor incidencia, ya que junto a la moderación salarial, introdujo el descuelgue para las empresas con pérdidas, y reglas sobre productividad y absentismo, negándose a ser firmado por CC.OO. por considerar, entre otras cuestiones, que inducía  un modelo de negociación colectiva rechazable, y potenciaba “un modelo sindical burocrático, antidemocrático y corporativo”. A todo esto, el desempleo masivo seguía creciendo de manera imparable, y el gobierno pretendió dar respuesta, sin conseguirlo, con la firma del llamado Acuerdo Nacional de Empleo, suscrito por UGT y CC.OO., el gobierno de UCD, y la patronal CEOE, tras el golpe de Estado Borbónico del 23 de febrero de 1981.

Queremos cambiar la sociedad... ...porque nuestro partido es un partido del pueblo y para el pueblo y que nace del pueblo.  Queremos remover las bases de la Injusticia... ...vamos a cambiar esta sociedad a una sociedad libre, justa y cada vez más igualitaria...

Queremos cambiar la sociedad…
…porque nuestro partido es un partido del pueblo y para el pueblo y que nace del pueblo.
Queremos remover las bases de la Injusticia…
…vamos a cambiar esta sociedad a una sociedad libre, justa y cada vez más igualitaria…

Pero la burguesía española necesitaba un “gobierno fuerte” para elevar la tasa de ganancia empresarial y seguir debilitando al movimiento obrero, y a ello respondería el gobierno felipista del PSOE que había sido aupado con una mayoría absoluta por los propios trabajadores al poder en nombre del “CAMBIO”, en aquel inolvidable 28 de octubre de 1982. Con esa mayoría absoluta, el PSOE se olvidaba de su programa electoral y entraba a saco en el mercado de trabajo, mediante el ataque frontal al principio de estabilidad en el empleo, y facilitar los despidos, a los que se juzgaba como el “núcleo principal de la rigidez institucional del mercado de trabajo español”. Es decir, el gobierno del PSOE había llegado al poder con un programa económico de signo keinesiano, pero tardó muy poco en abrazar las políticas de corte neoliberal que se abrían paso en Europa, dejando atrás aquellas promesas electorales de la creación de 800.000 puesto de empleo netos, y el apoyo al trabajo fijo, colocando la vía de la contratación laboral como eje de su política de empleo, poniendo lo salarios por debajo de la inflacción, y dirigiéndose al “saneamiento” del sector empresarial que conduciría a la Ley de Reconversión Industrial de 1984 y a las privatizaciones subsiguientes.

Redondo recuerda que Felipe González salió de las elecciones del 82 "como un líder total y llevaba aparejada la ilusión sin límites de la izquierda y de los trabajadores, que se sacrificaron cuando se les exigían sacrificios y cuando llegaron los años de bonanza se les dijo que tenían que seguir sacrificándose". El detonante para que los sindicatos convocaran la huelga fue, sin embargo, el Plan de Empleo Juvenil (PEJ) aprobado por el Gobierno, que fue rebautizado como Plan de Esclavización Juvenil. El plan creaba un nuevo contrato laboral para jóvenes de entre 16 y 25 años cuyo salario era el mínimo interprofesional, y las empresas tenían una bonificación del 100% de las cuota de la Seguridad Social en la parte de contingencias comunes. La duración mínima de este tipo de contrato era de 6 meses y la máxima 18 meses. En España en aquel momento había 12 millones de trabajadores y tres millones de parados. "En ese momento habían pasado seis años de Gobierno socialista y las cosas no mejoraban en absoluto en lo social. Había hasta ministros que pensaban que la sociedad estaba mejor sin sindicatos y que el sindicato era una carga para el partido",

Nicolás Redondo recuerda que Felipe González salió de las elecciones del 82 “como un líder total y llevaba aparejada la ilusión sin límites de la izquierda y de los trabajadores, que se sacrificaron cuando se les exigían sacrificios y cuando llegaron los años de bonanza se les dijo que tenían que seguir sacrificándose”.
El detonante para que los sindicatos convocaran la huelga sería el Plan de Empleo Juvenil (PEJ) aprobado por el Gobierno, que fue rebautizado como Plan de Esclavización Juvenil. El plan creaba un nuevo contrato laboral para jóvenes de entre 16 y 25 años cuyo salario era el mínimo interprofesional, y las empresas tenían una bonificación del 100% de las cuota de la Seguridad Social en la parte de contingencias comunes.
La duración mínima de este tipo de contrato era de 6 meses y la máxima 18 meses. En España en aquel momento había 12 millones de trabajadores y tres millones de parados, cuando se llevaban seis años de Gobierno socialista y las cosas no mejoraban en absoluto en lo social. Hubo hasta ministros del felipismo que pensaban que la sociedad estaba mejor sin sindicatos y que el sindicato era una carga para el partido…

El gobierno felipista del PSOE continuaría en la línea precedente de la concertación social, mediante el Acuerdo Interconfederal de febrero de 1983, un pacto bipartito de rentas suscrito por las patronales CEOE – CEPYME y los sindicatos de UGT – CC.OO. pero al año siguiente, al fijar el gobierno incrementos salariales por debajo de la inflacción prevista, CC.OO. rechazaría la firma del Acuerdo Económico y Social de 9 de octubre de 1984, suscrito por el Gobierno, la CEOE-CEPYME y UGT, porque consideraba que el AES reducía los salarios y no creaba empleo, mientras abría la posibilidad al despido colectivo en las empresas menores de 25 trabajadores, además de significar un ataque a las pensiones y a la seguridad social, quedando quebrada la concertación social como instrumento de legitimación de la política gubernamental una vez finalizado el AES en 1986, ya que de no ser con ese cometido, tampoco le interesaba al gobierno del PSOE.

La cruda realidad era que, durante el periodo 1983-1988, la segmentación del mercado de trabajo arrojaba una gran divisoria entre los grandes grupos de trabajadores: los que tenían un contrato laboral y el resto que tenía un contrato indefinido, alcanzando en 1988 una contratación del 25 por ciento de los asalariados, de los que el 57 por ciento eran jóvenes, con una tasa de paro en torno al 21 por ciento, a la vez que disminuían los salarios en torno al 4 por ciento con relación al IPC. Por otra parte, el 80 por ciento de las pensiones que el programa electoral del PSOE hablaba de equiparar al SMI seguían estando por debajo del mismo, y mientras la cobertura del desempleo había descendido casi la mitad, pasando del 51 al 26,7 por ciento en 1987, consecuencia de la precarización del empleo, ya que en aquellas fechas la duración media de los contratos era de 75 días, además de no percibir indemnización por despido, tampoco tenían derecho al subsidio de desempleo.

En la noche del 13 al 14 de diciembre de 1988, la emisión de TVE se apagó. Justo a las 00:00, en plena tercera edición del Telediario, los espectadores vieron que primero desaparecía el sonido, luego había un fundido a negro y, finalmente, aparecía la carta de ajuste. En una época en la que únicamente existía la cadena pública, los españoles se quedaron sin televisión. Era una señal clara de que la huelga general convocada por UGT y CCOO para aquel 14 de diciembre tenía muchísimos visos de ser un éxito. Se protestaba especialmente contra una reforma laboral impulsada por el Gobierno, encabezado entonces por Felipe González, que abarataba el despido y contra un plan de empleo juvenil que instauraba los 'contratos basura'. Aquel día (del que este sábado se cumplen 25 años) acabó pasando a la historia como la mayor huelga celebrada en España.

En la noche del 13 al 14 de diciembre de 1988, la emisión de TVE se apagó. Justo a las 00:00, en plena tercera edición del Telediario, los espectadores vieron que primero desaparecía el sonido, luego había un fundido a negro y, finalmente, aparecía la carta de ajuste.
En una época en la que únicamente existía la cadena pública, los españoles se quedaron sin televisión. Era una señal clara de que la huelga general convocada por UGT y CCOO para aquel 14 de diciembre tenía muchísimos visos de ser un éxito. Se protestaba especialmente contra una reforma laboral impulsada por el Gobierno, encabezado entonces por Felipe González, que abarataba el despido y contra un plan de empleo juvenil que instauraba los ‘contratos basura’.
Aquel día acabó pasando a la historia como la mayor huelga celebrada en España.

Pero fue la tentativa del gobierno felipista del PSOE de hacer otra Reforma Laboral mediante el proyecto de un PLAN DE EMPLEO JUVENIL, que en absoluto iba destinado a mejorar la inserción laboral de los jóvenes, sino a su utilización ocasional para seguir intensificando la precarización, lo que provocó la recuperación de la unidad de acción de los sindicatos de UGT y CC.OO., plasmada en la HUELGA GENERAL DEL 14 DE DICIEMBRE DE 1988 bajo el lema de “JUNTOS PODEMOS”, obteniendo un respaldo total que consiguió la retirada del proyecto, lo que no sirvió para que el gobierno felipista del PSOE cesara en sus ataques contra la clase trabajadora, ya que apenas habían transcurrido cuatro años de la huelga general cuando en 1992 lanzaba otra Reforma Laboral, mediante la promulgación del decreto-ley 1/1992 de 3 de abril de medidas urgentes y protección del desempleo, conocidas por el “DECRETAZO”, recortando drásticamente las prestaciones del seguro del paro y dictando una serie de medidas de control de la contratación laboral, adoptando así el reaccionario punto de vista de que las prestaciones a los parados lo que hacen es desincentivar la búsqueda de empleo, cuando no convierten a los parados en unos defraudadores, para llegar a comienzos de 1994, con una tasa de paro que alcanzaba el 25 por ciento de los activos, a la más ambiciosa revisión del ESTATUTO DE LOS TRABAJADORES, introduciendo el contrato de aprendizaje, considerado un contrato-basura para los jóvenes, que no era sino volver al frustado objetivo del PLAN DE EMPLEO JUVENIL de 1988, a la vez que legalizaba el PRESTAMISMO LABORAL e intermediación privada con la creación de las EMPRESAS TEMPORALES DE EMPLEO (Ley 14/1994).

Esta ambiciosa reforma laboral que, entre otros atentados contra la clase trabajadora, también alteraba aspectos como la movilidad funcional y geográfica, la polivalencia de los puestos de trabajo, jornada laboral, vacaciones y descanso, implicando la desregulación de la NEGOCIACION COLECTIVA, provocaría una nueva contestación sindical que culminaría con la convocatoria de otra HUELGA GENERAL de CC.OO. y UGT el 27 de enero de 1994, hasta llegar a la celebración de las elecciones generales de 1996 con el triunfo del Partido Popular quien, paradojas de la vida, sustituiría aquel escenario de confrontación por un escenario de consenso de los interlocutores sociales. En ese marco, CC.OO. y UGT ensayarían una “nueva” concertación social que, sin cuestionar las políticas neoliberales, mientras se pretende ilusoriamente corregir en 1997 . con un gobierno de la derecha neoliberal – la involución ocasionada por las reformas del gobierno felipista del PSOE, como “sujeto agresor”, plasmando en abril de 1997 el ACUERDO INTERCONFEDERAL PARA LA ESTABILIDAD EN EL EMPLEO. Pero aquella “modélica reforma de 1997” se había olvidado de la recuperación del principio de causalidad en la contratación y de refrenar la subcontratación en cascada, con una especial incidencia en los sectores productivos como la construcción, responsable de la escandalosa siniestralidad que padecía el sector. Una situación cuya magnitud revela la simple comparación con la UE, cuya tasa de eventualidad en 1998 era del 20 por ciento, mientras en España ascendía al 60 por ciento, conduciendo a una casi total desmembración de las plantillas y a la desregulación del sector.

 victorial electoral de la derecha en 1996 coincidió con un profundo proceso de derechización protagonizado por las cúpulas sindicales de CC.OO y UGT. En este contexto el PSOE tiene responsabilidad en lo ocurrido, pues no solo se había derechizado a sí mismo, sino que había contribuido a derechizar a la sociedad. El PP, una vez en el poder procedió a aplicar una política que claramente beneficiaba al mundo de los negocios, mientras precarizaba a pasos de gigante las condiciones de vida y de trabajo. Se impuso una política de bajos salarios y precarización, mientras que se alentaban escaladas desorbitantes de los precios de la vivienda, formando un cocktail explosivo expresado en una gran burbuja inmobiliaria, y en ataques al nivel de vida de las familias trabajadores en pleno contexto de crecimiento económico. Los que se ganaron faraónicas sumas de dinero gracias a esta situación (banqueros, capitalistas y constructores) son los mimos que ahora dicen que “la gente vivió por encima de sus posibilidades”.

¡¡¡ ZAPLANA, AZNAR, FIDALGO Y MENDEZ !!! La victoria victoria electoral de la derecha en 1996 coincidió con un profundo proceso de derechización protagonizado por las cúpulas sindicales de CC.OO y UGT. En este contexto el PSOE tiene responsabilidad en lo ocurrido, pues no solo se había derechizado a sí mismo, sino que había contribuido a derechizar a la sociedad. El PP, una vez en el poder procedió a aplicar una política que claramente beneficiaba al mundo de los negocios, mientras precarizaba a pasos de gigante las condiciones de vida y de trabajo. Se impuso una política de bajos salarios y precarización, mientras que se alentaban escaladas desorbitantes de los precios de la vivienda, formando un cocktail explosivo expresado en una gran burbuja inmobiliaria, y en ataques al nivel de vida de las familias trabajadores en pleno contexto de crecimiento económico. Los que se ganaron faraónicas sumas de dinero gracias a esta situación (banqueros, capitalistas y constructores) son los mimos que ahora dicen que “la gente vivió por encima de sus posibilidades”.

Este “modélico acuerdo” finalizaría en abril de 2001, procediéndose a su renovación con la presentación conjunta por parte de los sindicatos de un documento titulado “Reducir la temporalidad, reforzar la estabilidad”, donde se planteaban cuatro objetivos: reforzar la causalidad de la contratación laboral, establecer límites al encadenamiento de contratos, fijar un sobrecoste económico a la contratación laboral, además de una serie de medidas relativas a las contratas y subcontratas, pero la “nueva” concertación fracasó, y el gobierno del PP ya con mayoría absoluta, efectuó la reforma laboral por Real Decreto, más tarde convalidado porLey 12/2001 de 9 de julio. Al año siguiente, el gobierno del PP, al margen del ET, dispuso otra reforma laboral por decreto del 25 de mayo de 2002, llamado por el ello el “DECRETAZO”, con el fin de modificar una vez más la normativa de prestaciones por desempleo y de abaratamiento del despido, siendo respondida por los sindicatos de CC.OO. y UGT con la convocatoria de otra huelga general para el 20 de junio de 2002, pero la reforma de 2002 se impuso, y lejos de paliarse la “excesiva temporalidad”, los trabajadores eventuales pasaron de 3,5 millones hasta los 5 millones entre 1997 y 2003. Un periodo en el que las malas condiciones de la contratación y de las condiciones de trabajo – causa principal de la siniestralidad laboral – arrojaban la cifra de 6,5 millones de accidentes laborales y la muerte de 10.071 trabajadores, con una estimación de 140 millones de jornadas laborales perdidas y unos 84.000 millones de euros.

Con la vuelta del PSOE tras la derrota del PP en unas elecciones generales marcadas por la tragedia del 11-M, a pesar de los nuevos aires que ZAPATERO trajo a La Moncloa con su talante, las nuevas medidas encaminadas a desregularizar, más aún si cabe, el mercado de trabajo no se hicieron esperar demasiado. Así, en el año 2006 CC.OO. y UGT firmaban con el gobierno y la patronal una nueva fórmula de la trabajo para la implantación de la contratación indefinida y la conversión del empleo temporal en fijo, aunque la misma sirvió para rebajar los derechos de los contratos indefinidos, abaratando las indemnizaciones por despido improcedente, fomentando el contrato – basura sin derecho a prestación por desempleo, a lo que habría que sumar el acuerdo firmado por el gobierno, patronal y los susodichos sindicatos la reforma de la seguridad social y las pensiones, elevando el período mínimo de cotización para acceder a la jubilación desde 12,8 a 15 años, a la vez que endurecía los requisitos necesarios para acceder a la jubilación parcial.

La huelga general del 29S fue una huelga que se gestó en a partir del mes de mayo del 2010, con el cambio radical en las políticas del gobierno de Zapatero y su primer tijeretazo con la congelación de las pensiones, la rebaja de sueldo a los funcionarios y las subidas de impuestos que se pusieron en marcha. Los antecedentes de la huelga general del 29S Desde la explosión de la crisis, el Gobierno atravesó por varias fases destacando la negación de la crisis en la campaña electoral, el aterrizaje suave, los brotes verdes, la suave recesión… El Ejecutivo de Zapatero afrontó tarde esta crisis sin precedentes y muchas de las medidas que se tomaron como el PlanE y otras medidas de estímulo económico no presentaron los resultados esperados. Basta simplemente con ver la evolución del desempleo desde finales de 2007 a 2010 por ejemplo.

La huelga general del 29S fue una huelga que se gestó en a partir del mes de mayo del 2010, con el cambio radical en las políticas del gobierno de Zapatero y su primer tijeretazo con la congelación de las pensiones, la rebaja de sueldo a los funcionarios y las subidas de impuestos que se pusieron en marcha. Desde la explosión de la crisis, el Gobierno atravesó por varias fases destacando la negación de la crisis en la campaña electoral, el aterrizaje suave, los brotes verdes, la suave recesión… El Ejecutivo de Zapatero afrontó tarde esta crisis sin precedentes y muchas de las medidas que se tomaron como el PlanE y otras medidas de estímulo económico no presentaron los resultados esperados. Basta simplemente con ver la evolución del desempleo desde finales de 2007 a 2010 por ejemplo.

Sin embargo, aquel vendedor de humo que okupaba el palacio monclovita no estaba dispuesto a ser el único presidente del Reino de España que no tuviera su huelga general, y en mayo de 2010, su gobierno cambia el discurso de manera radical siguiendo las directrices de “la Merkel” para afrontar un plan de CONSOLIDACION FISCAL, que llevaba incluido otra Reforma Laboral con tres objetivos principales: el ABARATAMIENTO DEL DESPIDO a 20 días por año trabajado ampliando las causas de los despidos objetivos, la AMPLIACION DE LA EDAD LIMITE  de los contratos de formación y la APERTURA DE DESCUELGUE colectivo para las ETTs y la posibilidad de intermediación privada en el mercado laboral, dando lugar a la convocatoria de otra HUELGA GENERAL para el 29 de setiembre. La huelga del 29-S fue un fracaso porque no alteró apenas el decreto de reforma laboral planteado por Zapatero, pero fue mayor fracaso para la sociedad en general porque durante todo el año 2011, la reforma resultó del todo inútil al no crear un sólo puesto de trabajo. Eso sí, obligó a dimitir al ministro de Trabajo, Celestino CORBACHO, ante las desastrosas cifras de paro.

Los créditos para satisfacer los intereses y el capital de la deuda pública de las Administraciones se entenderán siempre incluidos en el estado de gastos de sus presupuestos y su pago gozará de prioridad absoluta” (…) “los límites de déficit estructural establecidos en el 135.2 de la Constitución Española entrarán en vigor a partir de 2020“. Se entiende que los límites de déficit están previstos que entren en vigor en 2020 pero que la obligación prioritaria de pagar la deuda es inmediata y estará “blindada” por la Constitución. Es decir que el mensaje de la reforma de la Constitución viene a ser algo así como: Primero pagar las deudas, luego veremos si queda para seguir vivos. Quizá todo ello explique porqué se está realizando dicha reforma con tanta urgencia, en agosto, cuando la mayor parte de la ciudadanía está de vacaciones y sin consultar a la población mediante un referendum. Quizá esta reforma de la Constitución no esté realizándose para limitar inmediatamente el derroche, como nos dicen, sino para crear una traba enorme y que la ciudadaníano pueda negarse a pagar deudas injustas.

Los créditos para satisfacer los intereses y el capital de la deuda pública de las Administraciones se entenderán siempre incluidos en el estado de gastos de sus presupuestos y su pago gozará de prioridad absoluta” (…) “los límites de déficit estructural establecidos en el 135.2 de la Constitución Española entrarán en vigor a partir de 2020“.
Se entiende que los límites de déficit están previstos que entren en vigor en 2020 pero que la obligación prioritaria de pagar la deuda es inmediata y estará “blindada” por la Constitución. Es decir que el mensaje de la reforma de la Constitución viene a ser algo así como: Primero pagar las deudas, luego veremos si queda para seguir vivos.
Quizá todo ello explique porqué se está realizando dicha reforma con tanta urgencia, en agosto, cuando la mayor parte de la ciudadanía está de vacaciones y sin consultar a la población mediante un referendum…

El 29 de julio de 2011 ZAPATERO arrojaba la toalla y anunciaba elecciones generales anticipadas para el 20 de noviembre del mismo año, no sin antes asestar un mortal golpe sobre la poca libertad que le quedaba a la población española reformando ahora la CONSTITUCION ESPAÑOLA para satisfacer descarada y ruinmente los intereses de los grandes poderes económicos transnacionales en detrimento de la libertad esclavo trabajadora, aprobada por todos los diputados del PSOE en el Congreso de los Diputados, siendo uno de ellos el actual secretario general del partido Pedro SANCHEZ. Un atentado terrorista de estado contra la ciudadanía, aplicado en pleno verano de 2011 en estrecha colaboración entre el Partido Popular y el ya prácticamente finiquitado mandato turnista del bipartidismo PPSOE el cual, sacando vergozosamente provecho del poco tiempo que le quedaba en el poder hizo gala del famoso refrán: “Para lo que me queda en el convento, me cago dentro”. El PP ganaría las elecciones con mayoría absoluta, siendo elegido Mariano RAJOY como presidente del gobierno español, mientras la crisis se recrudecía y el desempleo seguía creciendo de una manera más que alarmante. Con la reforma zapateril de la Constitución, España se encuentra ahora con un gobierno a las órdenes de un absolutismo canalla financiero que lanza su contrarreforma antagonista al Estado de bienestar, de los derechos sociales y sindicales, a la que disfraza de “reforma laboral”. Y, encima, lo hace con un Decreto-Ley, alegando que es por necesidad “extraordinaria y urgente”, como decir “manu militari”, cual revolución ultraconservadora e insolidaria, al grito de “todo el poder para el gran capital y los empresarios”. Sin previa negociación con los agentes sociales, esta despótica “reforma” rajoyniana se ríe del “derecho al trabajo”, del “derecho a una remuneración suficiente para las necesidades de los trabajadores y su familia, y de otros derechos consagrados en el artículo 35 de la Constitución, el cual forma parte del Título Primero de ésta, llamado “De los derechos y deberes fundamentales”. En definitiva, una “reforma” que busca cambiar la estructura de relaciones laborales que tanto costó arrancar; aunque no es sólo una cuestión laboral sino de egoismo y crueldad avariciosa, de abandono de los más débiles, ultraliberalismo deshumanizado, desprecio del diálogo social, feroz salto cualitativo atrás, regresión brutal en derechos sociales y humanos, violando la propia constitución.

Durante demasiado tiempo habéis sustituido la labor concienciadora, el contacto con vuestras bases, la lucha en el centro de trabajo y en la calle por presencia mediática, declaraciones públicas y espacios de concertación y negociación, debilitando y olvidando los aprendizajes forjados en un ya remoto pasado que muestran que sólo una acción sindical permanente y una estrecha conexión entre dirección y base social pueden garantizar la fuerza de los trabajadores y sus organizaciones. - See more at: http://marat-asaltarloscielos.blogspot.com.es/2010/12/carta-abierta-las-direcciones-de-ccoo-y.html#sthash.LVYaEgyh.dpuf

Durante demasiado tiempo habéis sustituido la labor concienciadora, el contacto con vuestras bases, la lucha en el centro de trabajo y en la calle por presencia mediática, declaraciones públicas y espacios de concertación y negociación, debilitando y olvidando los aprendizajes forjados en un ya remoto pasado que muestran que sólo una acción sindical permanente y una estrecha conexión entre dirección y base social pueden garantizar la fuerza de los trabajadores y sus organizaciones…

La Huelga General – primera de Rajoy y undécima durante todo el periodo de la segunda restauración monárquica – sería convocada por CC.OO. y UGT para el 29 de marzo, si bien se parecía más a un freno contra el estallido social que una auténtica HUELGA GENERAL en defensa de los derechos arrancados a sangre y fuego por la clase trabajadora. En dos años se han aprobado dos reformas laborales en España, la primera que entró en vigor el 18 de junio de 2010, defendida por Zapatero – votada favorablemente por el actual secretario general del PSOE, Pedro SANCHEZ -, como “necesaria para ayudar a crear empleo y lograr una contratación estable”, y la segunda, aprobada por Rajoy como un “instrumento decisivo para hacer que vuelva el crédito y España dé un salto hacia adelante en favor del empleo”. Es decir, dos años, dos huelgas generales y dos reformas laborales más tarde, con efectos demoledores: el paro se situaba en junio de 2010, mes en que se aprobó la de Zapatero, en 3.982.368 personas. En noviembre de 2012 las reformas en el mercado de trabajo dejan la escalofriante cifra de 4,9 millones de desempleados.

¿Cómo estaba cuando llegó al Gobierno? “Acojonao”. En la Comisión Ejecutiva de septiembre del 82, un mes antes de ganar, nadie daba un duro por sacar más del 35% de los votos. Felipe dijo que ellos no habían perdido el tiempo “pensando en con quién nos íbamos a coaligar”, que en aquel PSOE  “había vocación” y que le preocupa que ahora se pierda.  “¿La crisis actual es peor que la de entonces?”, se preguntó González mirando a Rubalcaba y señalando con el dedo a Solchaga y a Boyer. “Pues depende. Si preguntamos a Barrionuevo dirá que mucho peor, seguro”. El momento curioso del acto fue cuando una voz interrumpió a González y gritó: “¡Hay que escuchar más a las bases!”. Estuvo muy rápido. Contestó: “Yo soy la base, me echaron en el 96”. Dice estar dispuesto a ayudar “mientras el cuerpo aguante”.

¿Cómo estaba cuando llegó al Gobierno? “Acojonao”. En la Comisión Ejecutiva de septiembre del 82, un mes antes de ganar, nadie daba un duro por sacar más del 35% de los votos. Felipe dijo que ellos no habían perdido el tiempo “pensando en con quién nos íbamos a coaligar”, que en aquel PSOE “había vocación” y que le preocupa que ahora se pierda. “¿La crisis actual es peor que la de entonces?”, se preguntó González mirando a Rubalcaba y señalando con el dedo a Solchaga y a Boyer. “Pues depende. Si preguntamos a Barrionuevo dirá que mucho peor, seguro”.
El momento curioso del acto fue cuando una voz interrumpió a González y gritó: “¡Hay que escuchar más a las bases!”. Estuvo muy rápido. Contestó: “Yo soy la base, me echaron en el 96”. Dice estar dispuesto a ayudar “mientras el cuerpo aguante”.

Es decir, la supuesta “MODERNIZACION” de la economía española bajo los auspicios del régimen felipista del PSOE, de la que tanto se les llena la boca a los Bono, Rubalcaba o Pedro SANCHEZ, ha tenido un efecto profundamente negativo sobre la vida socio-económica y política de la clase trabajadora y, en particular, sobre la familia y los trabajadores jóvenes. La liberalización de la economía por parte del bipartidismo surgido de la SEGUNDA RESTAURACION MONARQUICA ha llevado a mayores injusticias sociales y a menos actividades políticas, en realidad a una disminución de la democracia política. Bajo los auspicios del régimen bipartidista PPSOE, la intervención del régimen partitocrático en la sociedad civil, la mano dura del Estado y las políticas electorales minaron todo tipo de organizaciones locales; los sindicatos de UGT y CC.OO. fueron sometidos por los pactos políticos de los líderes de sus respectivos partidos para quedar transformados en meros apéndices del Estado cuando no en vulgares “pandilleros” al mejor estilo caponesco del Chicago de los años veinte.

ANTON SAAVEDRA

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Acerca de ANTON SAAVEDRA RODRIGUEZ

Hola a todos, soy Antón Saavedra y vivo en la cuenca minera asturiana del Nalón. Nacido en Moreda de Aller, (Asturias) el 30 de mayo de 1948, desde la edad de cinco años vivo en la barriada minera de La Juécara (LANGREO). Allí, en la Academia Mercantil de La Felguera (Frailín) cursé mis estudios de bachillerato por libre, y a la edad de 20 años, después de haber sido despedido de Constructora Gijonesa, Duro Felguera y Montajes de Ciaño por motivos sindicales, empezé a trabajar en la minas de Hunosa (Pozo Fondón) con la categoría de ayudante barrenista hasta el año 1974 que pasé a desempeñar el cargo de Graduado Social en el Grupo Siero (Pumarabule y Mosquitera). Posteriormente me licencié en Relaciones Industriales por la Universidad de Alcalá de Henares, y actualmente curso estudios para la licenciatura de Ciencias Políticas. Afiliado a la UGT y al PSOE en los inicios de los años 70, fui secretario general de la Federación Estatal de Mineros de UGT (1976-1989), vicepresidente de la Internacional de Mineros (1978-1990), y miembro del Comité Ejecutivo Confederal de UGT (1976-1988).Desde 1986 hasta 1994 ocupé un lugar en la Mesa del Comité Consultivo de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA) en representación de España. Durante este periodo participé como ponente en varios congresos y conferencias sindicales a nivel internacional, actuando en nombre de los trabajadores españoles ante la OIT, siendo autor del libro-informe publicado bajo el título “EL CARBON:UNA ALTERNATIVA A LA CRISIS ENERGETICA”, que fue asumido por unanimidad de los miembros de la CECA como ponencia base en el debate sobre la politica energética comunitaria en 1991. Entre los años 1991 y 1998 fui diputado del Partido de Acción Socialista (PSOE histórico) en el Parlamento Asturiano por las lista de IU, así como miembro de sus respectivos comités ejecutivos federales. Soy autor de “SECUESTRO DEL SOCIALISMO” y “EL HEREDERO DE SURESNES” de muy recientísima aparición.
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