PRESENTACION DEL VILLAMOCHO EN GIJON

Cartel anunciador de la presentación del "VILLAMOCHO: LA CORRUPCION EN EL SINDICALISMO MINERO", el 13 de noviembre de 2015.

Cartel anunciador de la presentación del “VILLAMOCHO: LA CORRUPCION EN EL SINDICALISMO MINERO”, el 13 de noviembre de 2015.

PRESENTACION DEL LIBRO “VILLAMOCHO: LA CORRUPCION EN EL SINDICALISMO MNERO” 

ANTIGUO INSTITUTO JOVELLANOS DE GIJON, EL 13 DE NOVIEMBRE DE 2015.

 

Buenas tardes y muchas gracias por vuestra asistencia.

Antes de comenzar mi exposición quiero que mis primeras palabras sirvan para mostrar mi gratitud a las autoridades municipales que me han permitido ocupar está magnífica tribuna del ANTIGUO INSTITUTO JOVELLANOS, y como no, a mi amigo JUAN VEGA que se ha prestado gustosamente a presentarme cuando yo mismo se lo pedí, así como a todos vosotros y vosotras por la paciencia que presumo tendréis conmigo, y muy especialmente expresar mi agradecimiento a la editorial SANGAR por ofrecerme la posibilidad de publicar la obra que hoy presentamos.

Efectivamente, nos encontramos ante un libro que trata de la historia de una Mafia, la mafia del SOMA-UGT-PSOE y del carbón asturiano, donde solo se ha abandonado la bandera negra con la calavera por el estuche negro del ordenador; y la maleta con la ametralladora por el maletín del ejecutivo para diferenciarla de la mafia caponesca del Chicago de los años veinte o de las actuales mafias calabresa y siciliana. Aquí, en Asturias, la Mafia del SOMA-UGT-PSOE y del carbón asturiano ha pasado a conocerse por el VILLAMOCHO que estamos presentando.

Hoy día, el tema de la corrupción, especialmente en nuestro país, está sometido a debate. Los casos del Rato, Bankia, Gürtel, ERES fraudulentos de Andalucía, Cursos de Formación, Púnica, el Noos de la Infanta Cristina de Borbón y el Urdanga, los Pujoles y los Ferrusola, la Trama Carbonera, la Marea Riopodrense, el Muselón, Cajastur, Villa Magdalena, Niemeyer, el Putiferio de los Caunedo y otros en las turbias aguas de AQUAQUEST, y Más y Más, son un claro ejemplo de ello.

Antiguo Instituto Jovellanos de Gijón...

Antiguo Instituto Jovellanos de Gijón…

En el caso que nos ocupa del VILLAMOCHO, sería el mismísimo presidente del gobierno autónomo asturiano, Javier Fernández, quien afirmaría que el caso de VILLA era mucho más grave que el de los Pujol y el de las tarjetas de Bankia, para fulminarlo sin ni siquiera darle opción a que abriera la boca. Sin embargo, detrás de formulaciones de intransigencia frente a la corrupción, se vienen observando ciertas actitudes de comprensión, especialmente cuando se trata de asuntos de corrupción política. Casos en los que ciertos medios de información toman posiciones encubridoras y entorpecedoras de la acción de la justicia, así como las máquinas propagandísticas de los partidos, que tratan de anestesiar la memoria de los ciudadanos para conseguir el olvido o, al menos, la condescendencia ante la promesa de que determinados hechos no volverán a producirse y que la limpieza y pureza de la gestión será en el futuro la norma pero, pasado el tiempo, el escenario se repite, y algunos “tropiezos” se disculpan ante la perspectiva de una victoria electoral que garantice que las cosas serán diferentes.

Sin temor a equivocarme, podría afirmar que, en lo que llevamos del actual siglo, la corrupción se ha convertido en una especie de bacilo de la peste que viene de lejos y que conoce ahora, como cualquier sistema infeccioso, su eclosión purulenta, y publicar un libro sobre corrupción en estos momentos podría hasta tildarse de oportunista, pero yo pienso que se trata de un libro oportuno, entre otras cuestiones, porque la corrupción ha sido tan grande y grosera que ha conseguido penetrar en la conciencia ciudadana, llenando las páginas de los periódicos, ocupar los espacios de radio y televisión, a la vez que inundando los escaparates de todas las librerías, hasta colocar la corrupción y el fraude  en el segundo problema de la ciudadanía española, detrás del paro, según el más reciente barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS).

Salón de Actos del Centro Cultural del antiguo Instituto de Jovellanos de Gijón, el 13 de noviembre de 2015.

Salón de Actos del Centro Cultural del antiguo Instituto de Jovellanos de Gijón, el 13 de noviembre de 2015.

Y lo más grave en el caso que nos ocupa, haber servido para llevar a una región próspera y rica como Asturias a la más de las paupérrimas miserias, hasta dejarla transformada en un auténtico paraje lunar, como consecuencia de haberse cargado el sector minero sin haber generado ningún tejido industrial alternativo, y ello a pesar de las cantidades multimillonarias de euros que se destinaron en concepto de Fondos Mineros, sobre todo en hormigón para hacer carreteras, de tal manera que ese sesenta por ciento de paro juvenil en nuestras comarcas mineras tenga más facilidad para largarse del pueblo que le vio nacer, por cierto, con muy escasa formación, porque las cantidades multimillonarias destinadas para su formación fueron destinadas en su mayoría a la financiación de las estructuras burocráticas de los partidos, empresas y sus correspondientes “élites del pandillerismo sindical”.

Y Gijón no iba a ser diferente, porque la mafia del carbón también le afectó, ¡¡¡ y de qué manera !!!, no en vano la emblemática, por su movimiento reivindicativo durante el franquismo, y legendaria, en el ideario de los asturianos, por aquellos versos de León Delestal, tantas veces cantados con honda emoción,  Mina de La Camocha clausuraba sus explotaciones después de ochenta años contribuyendo al progreso de la nación española.

Una mina que, como en el caso de otras muchas minas asturianas, deja en sus entrañas carbón para otros trescientos años más, en inmejorables condiciones para su explotación mecanizada, con una plantilla en torno a las 1.300 personas, sin tener en cuenta los puestos de trabajo indirectos e inducidos, todo ello al margen de que estamos hablando del mejor yacimiento minero de Asturias.

Pero una mina que también ha servido para que salieran a la luz las turbiedades y el hedor nauseabundo de la historia reciente de esta tierra nuestra en la que pequeñoburgueses con apetito desordenado, pobres sin conciencia de clase, miserables besaculos del dinero y gente apestosamente vulgar, algunos de ellos disfrazados de sindicalistas, protagonizaron una de las mayores estafas contra la caja del contribuyente español, registrada en la historia negra de Asturias como la “trama de La Camocha”.

Público asistente a la presentación del VILLAMOCHO en el Centro Cultural del Antiguo Instituto Jovellanos de Gijón, el 13 de noviembre de 2015.

Público asistente a la presentación del VILLAMOCHO en el Centro Cultural del Antiguo Instituto Jovellanos de Gijón, el 13 de noviembre de 2015.

Por cierto, ¿qué es lo que no sabía el actual presidente del gobierno autónomo de Asturias Javier Fernández ? ¿ Pasaba él por allí, trabajando codo a codo, con el apoderado de La Camocha, Don Vito Zapico, como inspector minero, director general y luego consejero, mientras las sirenas cantaban baxo’l mar y no se enteraba de nada ? Abundando más en el tema, ¿dónde está aquel parque empresarial que “la Felguerosa” iba a crear en La Camocha para paliar el empleo perdido con el cierre de la explotación minera? ¿dónde está el polígono industrial prometido por el actual equipo municipal de Gijón ?

Es verdad que la crisis se ha llevado por delante una gran parte de nuestra riqueza material, pero no es menos verdad que nuestra riqueza material ni estuvo ni está siendo defendida y gestionada por personas decentes, sino por auténticos  “sicarios” al servicio de la burguesía española, perfectamente representada por el bipartidismo PPSOE, surgido de la segunda restauración borbónica de 1978, de tal manera que la falsa bonanza económica que precedió a la crisis se había llevado una buena parte de nuestros valores, y sólo desde un pensamiento sincero, crítico, limpio, claro, generoso y humilde podemos regenerar nuestra conciencia para que el futuro se asiente sobre unas bases sólidas.

El pintor gijonés Carlos Roces, dibuja el perfil de Antón Saavedra durante su intervención en la presentación del VILLAMOCHO en el Centro Cultural del Antiguo Instituto Jovellanos de Gijón,el 13 de noviembre de 2015.

El pintor gijonés Carlos Roces, dibuja el perfil de Antón Saavedra durante su intervención en la presentación del VILLAMOCHO en el Centro Cultural del Antiguo Instituto Jovellanos de Gijón,el 13 de noviembre de 2015.

Quizá sea demasiado tarde para hacer algo por un mundo demasiado viejo, y demasiado pronto para saber algo de un mundo demasiado nuevo. A veces, amigas y amigos, es necesario estar al borde del precipicio para comenzar a caminar en otra dirección. Puede que ahora estemos en una encrucijada, pero estar en la encrucijada es justamente  lo contrario de encontrarse en un callejón sin salida. Todo es dar con el camino,  y “se hace camino al andar”. Y para andar ese camino tenemos que reflexionar antes de vociferar, tenemos que unir antes que disgregar, porque esa es una tarea de nadie en particular y de todos en general que requiere sumar y no dividir voluntades y esfuerzos, estimular iniciativas, sembrar solidaridades, y remontar adversidades como siempre supo hacer la gente de este Gijón del alma, que tiene en su tradición, en su gerencia, en su atractivo y en sus gentes, sobre todo en sus gentes, los mejores instrumentos para superarse.

Hace unos días me decía un amigo mío: “Antón: hemos tenido un arranque de caballo y una parada de burro”. Y no le faltaba razón. ¿Puede decirme alguien para qué corríamos tanto y de una forma tan alocada? Porque yo sí lo sé, como lo sabéis muchos de vosotros y vosotras: nos pusieron delante una zanahoria de pulpa irresistible, de oro líquido, de becerro cebón, de pasta gansa, de dinero fácil, de fresa lujuriosa, de melocotón aterciopelado y prometedores almíbares… Es decir, de empalagoso zumo de felicidad. Y ya veis, todo era un vulgar castillo de arena.

Antón Saavedra en la presentación del VILLAMOCHO en el Centro Cultural del Antiguo Instituto Jovellanos de Gijón, el 13 de noviembre de 2015.

Antón Saavedra en la presentación del VILLAMOCHO en el Centro Cultural del Antiguo Instituto Jovellanos de Gijón, el 13 de noviembre de 2015.

Vivimos, amigas y amigos, una crisis tan dramática que a muchos ciudadanos les ha llevado a la desesperación y a la ruina, y en nada nos debe consolar el saber que el mundo ha sobrevivido a otras crisis aún mayores, algunas de las cuales terminaron en un colapso económico y cambiaron el curso de la historia. Lo que sí conviene saber es que para salir de este hoyo del presente tenemos más recursos que nunca: más ciencia, más tecnología, más infraestructuras, mucho carbón, mucha agua, mucha masa forestal, y sobre todo mucha tradición industrial … Solo necesitamos recuperar la educación y los valores. Y, por supuesto, la voluntad de asentar sobre ellos una justicia insobornable, sólida y humana. Y no demos vueltas a la pirindola para llegar al mismo sitio de partida, porque mientras la justicia no sea justicia, nunca habrá justicia.

Creíamos que el bienestar era poco menos que eterno. Pero el virus de la codicia se ha llevado por delante las certezas y ha teñido de oscuridad los horizontes. Allí donde había luz hay sombra, allí donde había calma hay desasosiego, allí donde había seguridad hay incertidumbre y angustia. Y lo que es peor aún: allí donde había despilfarro comienza a aparecer el hambre.

La situación de un parado temporal puede ser más o menos incómoda. La situación de un parado sin prestaciones es angustiosa y deprimente. La situación de un parado sin esperanza es sencillamente destructiva, y solo una sociedad enferma puede permanecer impasible ante la aniquilación humillante de algunos de sus miembros. Es algo radicalmente inhumano. Por ello tenemos  que hablar con suma claridad. Es muy difícil, casi imposible, que la nueva política pueda brotar de las madrigueras en las que siguen atrincheradas las comadrejas de la vieja política. El milagro del arrepentimiento y la redención por las buenas obras siempre es posible. Pero será eso: un milagro, una excepción. La nueva política precisa de nuevos políticos y si fuera necesario de nuevos partidos.

Público asistente a la presentación del VILLAMOCHO en el Centro Cultural Antiguo Instituto Jovellanos de Gijón, el 13 de noviembre de 2015

Público asistente a la presentación del VILLAMOCHO en el Centro Cultural Antiguo Instituto Jovellanos de Gijón, el 13 de noviembre de 2015

En todo caso éste es el rasero por el debemos medir a quienes concurran a las elecciones: el que esté dispuesto a cambiar la ley electoral, a imponer la democracia interna en los partidos, a devolver la independencia al poder judicial, a renunciar a aforamientos y demás privilegios, a predicar con el ejemplo dando un paso atrás ante la menor sospecha de connivencia con la corrupción, a incluir mecanismos de participación ciudadana en el proceso legislativo, ése representará a la nueva política. Lo demás será, lisa y llanamente, más de lo mismo.

Volviendo al tema concreto del VILLAMOCHO, el libro que estamos presentamos hace un repaso a los casi cuarenta años de dominio somático en Asturias, de sus tramas de corrupción, de su control de la Caja de Ahorros, de los ayuntamientos mineros y del propio Principado de Asturias, y como no, de los mitos montados en torno a la figura de Manuel Llaneza.

Cuarenta años bajo las órdenes de Villa que acaban cuando el líder minero abandona la secretaría general del sindicato entre lágrimas, poco tiempo antes de que se hiciese público que había regularizado 1,4 millones de euros en la amnistía fiscal del Gobierno del PP. Para entonces Villa ya estaba solo y muchos se apuntaban al carro de unas denuncias que yo mismo venía gritando contra viento y marea desde los años 80.

Si alguien hay que para nada se ha sorprendido, uno de ellos soy yo, entre otras cuestiones, porque durante todos esos años, desde 1976, vengo denunciando todo tipo de corrupciones de este “capofamiglia” y su banda de “consiglieris”, recaudadores, pandilleros y demás gente del hampa, en la Confederación de UGT, en los medios de comunicación, en el Parlamento, en los tribunales y, como no, en la mismísima cara a cara en los comités federales de la Federación Estatal de Mineros de UGT, donde me cabe el honor de haber sido su secretario general durante diez años.

Antón Saavedra

Antón Saavedra

Sin embargo, durante todo este tiempo siempre se ha venido vendiendo a través de los voceros somáticos en los distintos medios de comunicación un inexistente enfrentamiento personal entre Saavedra–Villa o Villa-Saavedra, con el fin de ocultar el verdadero problema que subyacía en el fondo: prestarse al juego de la burguesía española de acabar con la minería del carbón, a través de sus títeres del bipartidismo PPSOE, primero con el gobierno de Felipe González y después con el gobierno de PP, o seguir defendiendo hasta las últimas consecuencias el sector carbonero y sus comarcas mineras. Esa era la cuestión y no otra, para lo cual habíamos elaborado, desde la Federación Estatal de Mineros de UGT, todo un exhaustivo y detallado programa para la definición de una POLITICA MINERA AL SERVICIO DE ESPAÑA, DESDE LA INVESTIGACION DE NUESTROS RECURSOS HASTA LA TRANSFORMACION DE LOS MISMOS EN ENERGIA, PASANDO POR UNA EXPLOTACION RACIONAL Y HUMANA DE LOS MISMOS…

Efectivamente, con la entrada del PSOE en el gobierno de España en 1982, se iniciaron en el Palacio de La Moncloa, las primeras conversaciones con Felipe González y su Ministro de Industria Carlos Solchaga sobre el tema, que se continuaron realizando en el propio ministerio todos los viernes finales de cada mes. Ya en agosto de 1984, el Ministro Solchaga nos puso encima de la mesa la cantidad de 600.000 millones de pesetas para dos Zonas de Urgente Reindustrialización, la mitad del dinero para la Z.U.R. del Nalón y la otra mitad para la Z.U.R. del Caudal, siempre y cuando aceptásemos una plantilla de 14.500 trabajadores en HUNOSA, y nuestra respuesta no fue otra que aceptar aquello como una muy buena base de negociación, sin olvidar en ningún momento de que nosotros siempre estábamos hablando de la definición de una política minera que abarcaba al conjunto de los mineros españoles.

Antón Saavedra y Juan Vega en la presentación del VILLAMOCHO en el Centro Cultural del Antiguo Instituto Jovellanos de Gijón, el 13 de noviembre de 2015...

Antón Saavedra y Juan Vega en la presentación del VILLAMOCHO en el Centro Cultural del Antiguo Instituto Jovellanos de Gijón, el 13 de noviembre de 2015…

Las reuniones se venían celebrando con bastante normalidad cuando, de repente, en un mitin del PSOE, del que Villa era miembro de su ejecutiva federal, lanzó la tristemente famosa frase: “antes de cerrar un solo pozo de Hunosa hay que pasar por encima de mi cadáver” y, ¿sabéis cuál fue la contestación literal del Ministro Solchaga en la siguiente reunión?: “No me toques los cojones, Antón, la mejor mina es la que está cerrada”. Ahí se perdió una oportunidad, y ahí comenzó la debacle de nuestro sector, de nuestras comarcas mineras, de nuestra región asturiana.

Es a partir de ahí cuando se dota a Villa de toda una engrasada infraestructura, cuyo núcleo central de operaciones sería la propia empresa pública de HUNOSA, donde la chequera de horas sindicales le permitía contar con un ejército de fieles y sumisos lacayos, cuya misión, entre otras labores, fue hacerse con el control en la mayoría de las agrupaciones del PSOE en las comarcas mineras, hasta alcanzar el poder absoluto en la FSA-PSOE, lo que significaba poner y quitar presidentes autonómicos, alcaldes, concejales, diputados autonómicos, nacionales, senadores y europarlamentarios, así como el control de un organismo,  fundamental para el engrase de la maquinaria,  como la Caja de Ahorros, al margen, claro está, como la de afiliar a los trabajadores en el empresa, donde no existe una categoría de vigilante, artillero, incluso ingenieros, capataces o administrativos que no haya pasado por el despacho somático de la Plaza de la Salve, salvo las que le corresponde en el reparto establecido con el otro sindicato de CC.OO.

Pero tampoco se trata de hacer leña del árbol caído, entre otras cuestiones, porque yo me he enfrentado pública y personalmente cuando era un árbol fuerte y robusto. Además, no es recomendable para nadie bailar encima de un árbol podrido, por razones obvias, como tratan de justificar ciertos voceros del villismo que todo se lo deben en su carrera “profesional” y política.

Firma de libros por Antón Saavedra, el 13 de noviembre de 2015.

Firma de libros por Antón Saavedra, el 13 de noviembre de 2015.

Por supuesto, me estoy refiriendo a los reportajes que vienen apareciendo estos días en cierto medio de comunicación, cuando ciertos sujetos que estuvieron durante décadas sentados a la diestra y siniestra del todopoderoso VILLA, aupados desde la nada por el “jefe” hasta los altísimos puestos y las fortunas consiguientes que ahí se forjan, aparecen rasgándose las vestiduras porque VILLA cargó, en cinco años, casi 400.000 euros de gastos personales que incluían carburante, los puros habanos, ropa de boutique, comidas, perfumes y su Mitsubishi Montero. Ni idea tenían los beneficiarios que habían crecido a las faldas del villismo.

Por eso, y por otras más cuestiones, nada mejor que leer el libro que hoy tienen, tenéis en vuestras manos, en la seguridad de que nadie se va a sentir defraudado, si de verdad se quiere saber una parte muy importante de lo ocurrido en nuestra región y quienes han sido los responsables de este múltiple latrocinio. La otra parte saldrá a la luz cuando la Fiscalía Especial contra la Corrupción y el Crimen organizado haya concluido sus investigaciones y el VILLAMOCHO sea juzgado en los Tribunales de Justicia.

Muchas gracias.

 

 

 

 

 

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Acerca de ANTON SAAVEDRA RODRIGUEZ

Hola a todos, soy Antón Saavedra y vivo en la cuenca minera asturiana del Nalón. Nacido en Moreda de Aller, (Asturias) el 30 de mayo de 1948, desde la edad de cinco años vivo en la barriada minera de La Juécara (LANGREO). Allí, en la Academia Mercantil de La Felguera (Frailín) cursé mis estudios de bachillerato por libre, y a la edad de 20 años, después de haber sido despedido de Constructora Gijonesa, Duro Felguera y Montajes de Ciaño por motivos sindicales, empezé a trabajar en la minas de Hunosa (Pozo Fondón) con la categoría de ayudante barrenista hasta el año 1974 que pasé a desempeñar el cargo de Graduado Social en el Grupo Siero (Pumarabule y Mosquitera). Posteriormente me licencié en Relaciones Industriales por la Universidad de Alcalá de Henares, y actualmente curso estudios para la licenciatura de Ciencias Políticas. Afiliado a la UGT y al PSOE en los inicios de los años 70, fui secretario general de la Federación Estatal de Mineros de UGT (1976-1989), vicepresidente de la Internacional de Mineros (1978-1990), y miembro del Comité Ejecutivo Confederal de UGT (1976-1988).Desde 1986 hasta 1994 ocupé un lugar en la Mesa del Comité Consultivo de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA) en representación de España. Durante este periodo participé como ponente en varios congresos y conferencias sindicales a nivel internacional, actuando en nombre de los trabajadores españoles ante la OIT, siendo autor del libro-informe publicado bajo el título “EL CARBON:UNA ALTERNATIVA A LA CRISIS ENERGETICA”, que fue asumido por unanimidad de los miembros de la CECA como ponencia base en el debate sobre la politica energética comunitaria en 1991. Entre los años 1991 y 1998 fui diputado del Partido de Acción Socialista (PSOE histórico) en el Parlamento Asturiano por las lista de IU, así como miembro de sus respectivos comités ejecutivos federales. Soy autor de “SECUESTRO DEL SOCIALISMO” y “EL HEREDERO DE SURESNES” de muy recientísima aparición.
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