DIARIO DE UN CONFINAMIENTO: 31 de mayo

31 de mayo

Han transcurrido 78 días de mi arresto domiciliario y, por fin, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, nos ha informado de que el Gobierno solicitará este martes la sexta y última prórroga del estado de alarma de 15 días. Es decir, si no hay sorpresas, el 21 de junio acabará el Estado de Alarma en España.

Tras la reunión con las Comunidades Autónomas, Pedro Sánchez ha defendido el trabajo de Fernando Simón y del ministro Salvador Illa, dos de las caras más visibles en las comunicaciones del Gobierno durante la crisis del coronavirus, después de haber prescindido de los generales del Ejército, Policía Nacional y Guardia Civil, “sin caer nunca en la provocación”, a pesar de haber soportado los insultos más mezquinos sin perder en ningún momento la compostura.

Vamos a ver, presidente: yo que nunca he insultado ni al filósofo ministro de Sanidad, Salvador Illa, ni mucho menos al médico político, Fernando Simón, no puedo tragar las ruedas de molino que usted nos trata de endosar en sus homilías sabatinas leídas por teleprónter, en esta ocasión homilía dominguina, entre otras cuestiones, porque no solo el ministro y el portavoz sanitario del gobierno, sino tú mismo, habéis estado y seguís estando ocultando, mintiendo y manipulando las cifras y los informes sobre la covid-19 desde el inicio del estado de alarma: “Tortura los números y lo confesarán todo”. Esta frase del autor estadounidense Gregg Easterbook, es uno de los principales mantras para matemáticos, investigadores y analistas de datos, de tal manera que, si los datos son de mala calidad, o están falseados, los resultados de cualquiera análisis o resolución tampoco ofrecerá ninguna credibilidad.

Desde el principio de la pandemia, el Ministerio de Sanidad ha cambiado de metodología en siete ocasiones y añadido un sinfín de asteriscos en sus informes oficiales para aclarar ambigüedades e imprecisiones de los datos. El último cambio se produjo ayer, cuando el ministro Salvador Illa y el portavoz sanitario, Fernando Simón, afirmaron que el viernes era el primer día con más recuperados que nuevos positivos, una afirmación falsa al tener solo en cuenta los nuevos positivos por prueba PCR, dejando fuera de la cifra oficial los casos diagnosticados por test de anticuerpos.

Quiero decir que, para afrontar la desescalada con un mínimo de garantías, es fundamental que los datos sean reales y, sobre todo, que sean recogidos sin pensar en el electoralismo partidista, según se trate de esta o aquella comunidad, porque en caso contrario, como se está haciendo, la desconfianza de la ciudadanía es total.

A pesar de no incluirse explícitamente en el acuerdo, según los nacionalistas el Ejecutivo de coalición “ha expresado públicamente su voluntad de volver a reunir la mesa de negociación” entre gobiernos una vez la pandemia entre en la fase de “nueva normalidad”. El propio Sánchez ha apuntado a julio como fecha probable de la vuelta del diálogo con la Generalitat y ha recordado que el Gobierno “siempre ha mantenido que retomaría “cuanto antes” los compromisos adquiridos en la investidura.

Es decir, lo que hace falta son datos “robustos”, y las políticas a desarrollar no se pueden basar en el recuento diario de casos que no responden a la verdad, siendo necesario conocer esa capacidad real en cada momento de propagación del virus. ¿Tiene nuestro país datos “robustos” para controlar los brotes en fase de desescalada? ¡No! Porque la gestión de los datos a lo largo de la epidemia ha generado desconcierto por su continuo baile de cifras, cuando lo que hace falta es confianza y transparencia. El gobierno, a través del ministerio de Sanidad ha fijado qué datos tenían que recabar las comunidades, pero luego éstas han ofrecido los que han podido o han querido en cada momento. Ha faltado autoridad para coordinarlas y claridad para explicarlo. Y eso no es ningún insulto, sino una constatación demostrable en cada momento, como vengo haciendo en mis diarios anteriores.

Aun así, que los datos hayan producido situaciones caóticas, o incluso que hayan sido erróneos, no significa que no hayan servido para guiar las decisiones necesarias en cada momento de la epidemia. El problema que pretendo dejar sentado es que, si se pretende pedir, como está pidiendo el presidente, una confianza ciega en ellos a los ciudadanos, en absoluto podemos creerle.

Desde que comenzó el avance de fases no hemos dejado de ver ejemplos que hacen imposible seguir la evolución de los datos diarios. Por ejemplo, si sumamos el dato diario ofrecido por Sanidad sobre Cataluña entre el 22 y el 28 de mayo, en esos siete días hubo 630 casos. Sin embargo, si miramos la columna del día 28 que indica los datos acumulados de los últimos siete días, aparecen 1.520, casi el doble.

Fijémonos en el dato del 18 de mayo en Madrid. Ese día la región presumió de tener sólo 5 contagios, pero al día siguiente corrigió el dato y lo elevó a 19. Como Madrid adjudica los positivos al día en que toma la muestra para hacer cada test y no al día en que obtiene el resultado, las cifras de cada fecha se revisan continuamente al alza. Ahora, el dato del 18 de mayo es ya de 202 casos.

El informe mantiene una columna extraña, que llama “total fallecidos”, pero que es un dato parcial: solo se suman “de forma diaria los casos en los que consta como fecha de fallecimiento la del día previo”. La cifra es una subestimación permanente porque hoy solo se conoce una parte de las muertes de ayer por culpa de los retrasos. Pero si mañana conocemos una muerte de ayer, esa ya no se sumará, como dice el propio Fernando Simón (minuto 23). No lo entiendo. Las muertes recientes se pueden mostrar en la tabla, si se quiere, pero incluir una columna “total” que no es un verdadero total me parece un sinsentido.

Además, la serie histórica de datos se rompe continuamente con contagios o muertos que aparecen y desaparecen, hasta el punto de que el 10 de mayo, Cataluña notificó de golpe 2.721 positivos y el día 19 suprimió de un plumazo 3.300 contagiados tras detectar que se incluyeron por un error informático. El día 22 esta misma comunidad sumó 600 fallecidos de días anteriores, pero el día 26 Sanidad eliminó 1.918 muertes de la estadística, la mayoría en Cataluña, tras detectar datos duplicados.

Eso incluye 16.000 fallecidos que constan en los registros civiles y no cuentan cómo víctimas del virus, aunque muchos lo serán. Lo sabemos gracias a una actualización del Sistema de Monitorización de la Mortalidad (MoMo) del Instituto de Salud Carlos III.

La cifra más importante esta semana salió de los registros civiles, de tal manera que ahora sabemos que desde marzo en España se han registrado 43.000 muertes más de las esperadas en una situación normal. Es el coste de esta crisis. Eso incluye 16.000 fallecidos que constan en los registros civiles y no cuentan cómo víctimas del virus, aunque muchos lo son. Lo sabemos gracias a una actualización del Sistema de Monitorización de la Mortalidad (MoMo) del Instituto de Salud Carlos III.

Los datos del exceso de muertes se pueden desglosar por Comunidades Autónomas. Los mayores excesos se han registrado en Madrid (165%), Castilla-La Mancha (136%), Cataluña (83%) y Castilla y León (78%).

Fuente: Ministerio de Sanidad y OMS (31 de mayo de 2020)

Hoy, concretamente, según las cifras oficiales del ministerio tenemos un repunte de 271 infectados en 24 horas, la cifra más alta desde que cambió el sistema de notificación y se informa diariamente de los casos diagnosticados. Los últimos dos días la cifra se venía manteniendo por debajo de 200. Los muertos fueron 43 en la última semana, si bien el propio ministerio reconoce que hay una bolsa de notificaciones por asignar, que hará incrementar las cifras que, al día de hoy son 27.127 muertos y 239.429, sin olvidar de que, con la implementación del nuevo sistema estadístico desparecieron de los registros casi 2.000 muertos.

Nadie está negando las enormes dificultades para hacer esas estadísticas, siendo perfectamente asumibles hasta los errores, que nada tienen que ver con las negligencias, pero en una catástrofe pandémica de estas características, los datos reales son fundamentales para guiar decisiones de salud pública. De nada tienes que presumir presidente – desgraciadamente -, aunque lo digan los periódicos neoyorkinos a los que sueles recurrir para justificar tus incapacidades: La descoordinación administrativa y nuestra inveterada incuria con los datos se ha conjugado con la siempre complicada tarea de tener una foto fiel de una epidemia fuera de control.

Fuente: Ministerio de Sanidad (31 de mayo de 2020)

En todo caso, como tarde el 21 de junio todos los españoles podrán circular por toda España sin problema, a cualquier punto. Antes, en fase 3, los mandatarios regionales podrán autorizar, con permiso del Gobierno, la movilidad entre las provincias de las comunidades que dirigen. Por eso este domingo el aragonés Javier Lambán o el gallego Alberto Núñez Feijóo adelantaron que cuando asuman el mando permitirán a sus ciudadanos circular en el interior de su región. La Moncloa les dejará hacerlo, según confirmaron a este diario fuentes del equipo del presidente.

Eso sí, para el 21 de junio, cuando vencerá la sexta prórroga en todo el Estado, habrá tres puntos del país que no hayan culminado la desescalada: la Comunidad de Madrid, casi toda Castilla y León (salvo el área de salud de El Bierzo), Barcelona y su área metropolitana y Lleida. Estos territorios arrancarán previsiblemente la fase 3 el 22 de junio, pero el Gobierno estima que “dada la evolución de la pandemia” no será necesario prorrogar más el estado de alarma.

Esta cita llega después de que el jefe del Ejecutivo de coalición se asegurara este sábado los apoyos necesarios para sacar adelante la que será la sexta y última prórroga al estado de alarma, tras sellar pactos con ERC y con el PNV. La citada prórroga será por otros quince días y se extenderá hasta el 21 de junio.

En un comunicado emitido por ERC, la formación explica que “El Gobierno se ha visto forzado a replantear su postura tras el toque de atención de los republicanos en la negociación fallida por la prórroga anterior. Este retorno a la vía de la negociación ha llevado a la Permanente de Esquerra Republicana a inclinarse por la abstención, tal y como ha acordado esta tarde de manera telemática, a condición de que sea la última extensión del estado de alarma”.

A pesar de no incluirse explícitamente en el acuerdo, la formación detalla que el Ejecutivo “ha expresado públicamente su voluntad de volver a reunir la mesa de negociación” entre gobiernos una vez la pandemia entre en la fase de “nueva normalidad”.

Por su parte, el PNV ha logrado que se incluya un punto en el acuerdo mediante el que “se ha recuperado todo el autogobierno vasco”. En concreto ese punto señala que “la autoridad competente delegada para la adopción, supresión, modulación y ejecución de medidas correspondientes a la fase III del plan de desescalada será, en ejercicio de sus competencias, exclusivamente quien ostente la presidencia de la comunidad autónoma”, salvo para las medidas vinculadas a la libertad de circulación que excedan el ámbito de la unidad territorial de cada autonomía.

En otro de cosas, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha asegurado que la recuperación económica comenzará en España en el último trimestre de este año, si bien auguró que se “prolongará durante dos ejercicios”. “Al final de la presente Legislatura estaremos en una situación mejor que la que nos deja la pandemia”.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se ha referido hoy a los rebrotes de coronavirus que se están produciendo en diferentes puntos y ha asegurado que son fruto de la “irresponsabilidad individual de algunas personas”. Sánchez ha destacado que la mejor capacidad de las comunidades autónomas está permitiendo su detección precoz, pero ha advertido del riesgo. “Fue así como comenzó todo… La responsabilidad individual es fundamental si queremos mantener a raya a un virus que está al acecho”, ha subrayado.

Para que esta recuperación sea posible, el Gobierno asegura que presentará a Bruselas un plan de recuperación e inversión “sin precedentes” para reactivar la economía y reconstruir el tejido productivo del país que catalizará los 140.000 millones que el plan europeo de recuperación reserva para España. El grueso de estas ayudas se dirigirá a dos de los sectores más afectados por la crisis que ha generado el coronavirus: la automoción, el transporte y el turismo. Esta semana, Nissan ha anunciado el cierre de su planta en la Zona Franca de Barcelona.

Todos los nubarrones que sobrevolaban la fábrica de Nissan en Barcelona se confirmaron ayer, cuando la compañía comunicó el cierre de las instalaciones. La medida afecta a la planta de Zona Franca y a los dos satélites de Montcada i Reixac y Sant Andreu de la Barca que le suministran. En total, más de 3.000 empleos directos, más otros 13.000 indirectos, cifra que los sindicatos elevan hasta las 20.000 personas, y ello a pesar de que el mismísimo presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, había dado por zanjado en el Foro de Davos, en enero, cuando afirmó públicamente que se había reunido con la cúpula del fabricante y que el empleo estaba “asegurado”.

Pero los cierres anunciados de Nissan en Barcelona y Alcoa en Lugo no son más que dos más que se suman a la larga lista de empresas que han cesado su actividad en los últimos años por el proceso de desindustrialización que sufre el país y que el actual Gobierno no ha sido capaz de frenar. Desde junio de 2018, cuando Pedro Sánchez llegó a la Moncloa, un total de 6.794 compañías dedicadas a la industria manufacturera o extractiva han echado el cierre en España, según consta en los registros de la Seguridad Social, lo que suponen un 6% del tejido industrial local.

El COVID-19 ha sido la sentencia definitiva para muchas de ellas, aquejadas durante años de lastres crónicos que han reducido su competitividad. Sólo durante los meses de marzo y abril han desaparecido más de 4.500 empresas industriales que ya estaban al límite y que se suman al largo registro de 91.000 defunciones corporativas vinculadas a la pandemia sanitaria, aunque antes de que el virus pusiera todo patas arriba, el fenómeno de la desindustrialización ya se había llevado por delante 2.280 compañías en el sector secundario de la economía en la época Sánchez y más de 14.500 durante la última década. «La falta de una política y estrategia industrial a medio y largo plazo como país tiene efectos devastadores para el empleo. La escasa participación de la industria manufacturera en el PIB (12,6% en 2018), por debajo de la media de los países de la UE (14,5% en 2018), sitúa a España en una posición de debilidad para afrontar situaciones de crisis», lamentan desde la rama industrial del sindicato CCOO.

El debate acerca de las respuestas económicas a la pandemia, tanto a nivel europeo como nacional, se centra en la recuperación, obedeciendo a un calendario propio que no coincide con la dinámica de la crisis. Así pues, el plan propuesto por la Comisión Europea, cuando sea aprobado por la unanimidad de todos los miembros que forman el Consejo de la UE, será sin duda objeto de ásperas negociaciones durante largos meses, y con toda probabilidad no será aprobado por los parlamentos nacionales y europeo antes de finales de año. Por tanto, si bien se trata, en principio, de un paso en la buena dirección, en absoluto se anticipa que las ayudas estén disponibles hasta mediados de 2021. Por otra parte, la Comisión del Congreso para la Reconstrucción Social y Económica acaba de entrar en funcionamiento, aunque se haya iniciado a hostia limpia entre sus participantes, sus trabajos se extenderán durante varios meses.

Fuentes: Organización mundial del turismo y European Automobile Manufacturers Association (31 de mayo de 2020)

Pero la economía real no espera y la recesión se cierne desde ya, con especial severidad sobre el turismo y la industria del automóvil, dos de los principales pilares de nuestra economía, representando cada uno de ellos, directa o indirectamente, en torno al 10% del PIB. Solo una acción que combine medidas urgentes y visión estratégica puede ayudar a evitar una agravación de las dificultades que atraviesan el turismo y la automoción En momentos de crisis, el debate político solo puede centrarse en la realidad, por muy crudo que resulte, desprendiéndose del solipsismo.

¿Cómo se puede seguir engañando de esa manera a un pueblo, cuando si algo ha puesto en evidencia los puntos débiles de la Unión Europea, tal como explicaba en mi diario de ayer, ha sido su incapacidad para ponerse de acuerdo tanto en una respuesta solidaria y coordinada en el plano sanitario como en la receta económico ante el hundimiento de las economías de buena parte de sus socios, y cuando la vieja brecha Norte-Sur parece haber adquirido una nueva dimensión? ¿Cómo se puede referir el presidente a esa “nueva normalidad” que no significa sino un escenario cargado de sombras, de amenazas a la libertad y a la privacidad y de dificultades económicas que nos llevan directamente a la nueva modalidad de intervencionismo por parte del IV Reich?

Buenas noches y hasta mañana. Salud y República.

Acerca de ANTON SAAVEDRA RODRIGUEZ

Hola a todos, soy Antón Saavedra y vivo en la cuenca minera asturiana del Nalón. Nacido en Moreda de Aller, (Asturias) el 30 de mayo de 1948, desde la edad de cinco años vivo en la barriada minera de La Juécara (LANGREO). Allí, en la Academia Mercantil de La Felguera (Frailín) cursé mis estudios de bachillerato por libre, y a la edad de 20 años, después de haber sido despedido de Constructora Gijonesa, Duro Felguera y Montajes de Ciaño por motivos sindicales, empezé a trabajar en la minas de Hunosa (Pozo Fondón) con la categoría de ayudante barrenista hasta el año 1974 que pasé a desempeñar el cargo de Graduado Social en el Grupo Siero (Pumarabule y Mosquitera). Posteriormente me licencié en Relaciones Industriales por la Universidad de Alcalá de Henares, y actualmente curso estudios para la licenciatura de Ciencias Políticas. Afiliado a la UGT y al PSOE en los inicios de los años 70, fui secretario general de la Federación Estatal de Mineros de UGT (1976-1989), vicepresidente de la Internacional de Mineros (1978-1990), y miembro del Comité Ejecutivo Confederal de UGT (1976-1988).Desde 1986 hasta 1994 ocupé un lugar en la Mesa del Comité Consultivo de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA) en representación de España. Durante este periodo participé como ponente en varios congresos y conferencias sindicales a nivel internacional, actuando en nombre de los trabajadores españoles ante la OIT, siendo autor del libro-informe publicado bajo el título “EL CARBON:UNA ALTERNATIVA A LA CRISIS ENERGETICA”, que fue asumido por unanimidad de los miembros de la CECA como ponencia base en el debate sobre la politica energética comunitaria en 1991. Entre los años 1991 y 1998 fui diputado del Partido de Acción Socialista (PSOE histórico) en el Parlamento Asturiano por las lista de IU, así como miembro de sus respectivos comités ejecutivos federales. Soy autor de “SECUESTRO DEL SOCIALISMO” y “EL HEREDERO DE SURESNES” de muy recientísima aparición.
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