A PROPOSITO DEL PLAN DE RECUPERACIÓN DE LA UNIÓN EUROPEA.

Eran las 10,00 horas del 21 de julio de 2020 cuando el presidente del gobierno, Pedro Sánchez hacía su entrada triunfal en Palacio, recibido a su vuelta de Bruselas por una multitud espontánea entre aplausos y vítores, como hemos podido ver en un ridículo vídeo grabado al efecto que va a dar un juego extraordinario en los próximos meses, cuando el gobierno de coalición PSOE-UNIDAS PODEMOS, tengan que poner en marcha todas y cada una de las reformas prometidas en su programa de gobierno. Tal y como si se tratase del regreso de la batalla de las Termópilas, el gobierno celebraba por todo lo alto un acuerdo que exige a España tres medidas de las que prefieren no hablar, ni hablan, incluso tienen la osadía de negarlas: aplicar la reforma laboral de 2012, reformar el sistema de pensiones y reducir el gasto público. Pablo Iglesias llama a esto una “condicionalidad blanda”; en efecto, blanda como el acero y con una enorme capacidad de hacer saltar por los aires al mismísimo gobierno de coalición.

En un nuevo episodio de la factoría de márketing que dirige Iván Redondo desde el Gabinete de Presidencia, Sánchez ha llegado al Consejo de Ministros de este martes entre aplausos de todos los miembros de su Ejecutivo, que le han hecho el pasillo como si de un campeón deportivo se tratara, incluidos los ministros de Podemos como Pablo Iglesias, vicepresidente segundo, o Irene Montero, ministra de Igualdad. El vídeo ha sido adelantado por Moncloa a La Sexta y sólo después han tenido acceso a él el resto de los medios.

Los aplausos de sus ministros y en el Congreso a Pedro Sánchez a su regreso de las negociaciones del acuerdo europeo sobre el paquete de recuperación y el presupuesto de 2021-2027, los parabienes de gran parte de la izquierda institucional española y de las élites del pandillerismo sindical, los titulares que hablan de un acuerdo “histórico” y subrayan que es un acuerdo en dirección radicalmente opuesta a la salida de la crisis de 2008, han situado el relato del éxito del Gobierno español y de una salida social y “verde” a la crisis generada por el coronavirus. Pero, ¿de verdad es tan bueno el acuerdo alcanzado por el Consejo Europeo? ¿Están justificadas las valoraciones excesivamente eufóricas sobre el plan de recuperación de la Unión Europea? ¿Se romperá con la lógica neoliberal dominante?

Para los miembros del gobierno todo lo que le rodea son momentos históricos. Es un clamor generalizado, se califica el acuerdo de momento histórico. Pero el “hoy” tiene poco de momento histórico, como no sea que nos muestra una vez más que la historia se repite, porque desde hace treinta años la Unión Europea permanece anclada en los mismos errores, sin que nada haya cambiado. Ojalá sea yo el equivocado, pero creo que veremos políticas económicas muy similares a la que se implementaron con la anterior crisis. La deuda pública ilegítima seguirá creciendo y mientras intentemos intervenir en el rápido desarrollo de esta crisis, la amenaza de la futura austeridad antisocial e insostenible seguirá pesando sobre nosotros. De hecho, la primera evidencia que se puede extraer tras la cumbre es que España será rescatada, aunque se niegue. Un rescate que consiste en recibir un préstamo de la Unión Europea, tal como recibió el país en 2012, para hacer frente a sus necesidades de financiación. Sin ese dinero España tendrá graves dificultades para afrontar sus compromisos de pago, que se han disparado desde que arrancó la crisis del covid-19. Además, según afirmo el mismísimo gobernador del Banco de España, “las necesidades de financiación por la crisis son mucho mayores que las que este fondo va a cubrir, ya que apenas cubre el 10% de la financiación que necesita España entre 2021 y 2026” (El Mundo, 24-07-2020).

La cruda realidad es que el plan de reconstrucción de la UE y el marco financiero plurianual se han aprobado para garantizar la renovación e irrevocabilidad del proyecto neoliberal. Se nos dice, entre otras lindezas, que “no volverán los hombres de la troika ni la austeridad y que “sólo” habrá condicionalidad blanda. Pero lo que no nos dicen es que los “hombres y mujeres de la troika” ya se encuentran instalados en La Moncloa. Esos hombres y mujeres siguen en el Banco Central Europeo y la Comisión Europea. Incluso, su ideología austericida es muy común entre las y los funcionarios de la Representación Permanente de España ante la UE que manejan los asuntos de Estado en el Consejo de la UE.

Nombramiento de Antón Saavedra como miembro de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero por el Consejo de las Comunidades Europeas, el 30 de julio de 1986.

Cada vez que surge un debate en torno a Europa me llama poderosamente la atención de la poca voluntad en los líderes políticos, tertulianos y medios hegemónicos en recordar lo que es la Unión Europea, y, una vez más, voy a tratar de explicarlo, después de haber permanecido durante ocho años (1986-1994) en la mesa de la C.E.C.A (origen de la UE) en representación de España: La Unión Europea es un proyecto intrínsecamente neoliberal y antidemocrático. Un ejemplo: el 70% de las reuniones de la Comisión Europea para formular el Pacto Verde Europeo han sido con el lobby del capital transnacional causante de la crisis ambiental global. ¿Alguien se puede creer que los mismos que se han beneficiado de la destrucción planetaria nos van a sacar de esta? Es un proyecto en donde las puertas giratorias, los conflictos de intereses y la corrupción en las instituciones comunitarias suelen ser la norma.

“Este acuerdo es un buen acuerdo para la Unión Europea (UE) y para España, y es un balón de oxígeno para el proyecto europeo”. El vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, ha aplaudido el pacto de los países de la Unión Europea para el fondo de reconstrucción por la crisis del coronavirus del que España, según ha anunciado su presidente, Pedro Sánchez, recibirá 140.000 millones de euros –la mitad de ellos en ayudas directas–. Y es que el líder de Podemos cree que la entente, aunque “no va todo lo lejos” que le gustaría, sí que “va en una dirección diametralmente opuesta a lo que vimos en la última década”. “Todos recordamos la respuesta dada por las instituciones europeas a la crisis financiera de hace 10 años: austeridad, hombres de negro y exigencias de recortes sociales que provocaron la asfixia de los países del sur y una grave crisis del proyecto europeo”, recuerda Iglesias para enfatizar el cambio de rumbo que percibe en estos pactos para los fondos de reconstrucción.

Entrando de lleno en la fase eufórica de la globalización neoliberal, hay que decir que fueron los propios Estados miembros de la UE – gobiernos y parlamentos – los que aprobaron recortes a su propia soberanía democrática y maniobra política. Aprobaron el Tratado de Maastricht (1991-93) – en España bajo el gobierno del PSOE con Felipe González como presidente -, que no sólo contenía normas estrictas sobre el déficit público, sino también prohibía cualquier forma de refinanciación pública, y desde entonces no se ha permitido a los Estados miembros de la Unión Europea tomar dinero prestado de los bancos centrales (incluido el BCE), de otros Estados de la UE o de la propia Unión, ni avalar la deuda unos Estado a otros. Los tratados de la UE siempre tienen prioridad sobre el derecho constitucional nacional y son difíciles, por no decir imposibles, de enmendar ya que eso requiere unanimidad de los Estados miembros.

Por si no fuera suficiente, el Tratado de Maastricht profundizó el giro neoliberal del “proyecto europeo” que consiste en algo bastante más profundo que la Unión Económica y Monetaria, aunque la consecución de la moneda única fuera la piedra angular y el grueso de dicho tratado.  No nos engañemos ni nadie trate de engañarnos. Que nadie intente hacernos caer en la dicotomía trampa de Europa Sí o Europa No, porque, confetis mediáticos aparte, el debate real está en qué Europa queremos construir: una que combata a la pobreza o una que combata a las personas pobres como la actual; una que reparta riqueza o una que genere desigualdad; una Europa con derechos o una sin derechos.

Incluyendo cada cuatro días el calificativo de “histórico” no se cambia la historia de Europa. El consenso no es una virtud cuando se consensua entre neoliberales de Norte y Sur. Y “menos malo” casi nunca significa “bueno”. Mucho menos cuando apenas consiste en ponerle el traje gris oscuro a los hombres de negro. Y esa historia ya la conocemos. Hablemos claro: El objetivo del Tratado de Maastricht sigue siendo la exposición de los Estados a las fuerzas de los mercados financieros que penalizan al sector público aumentando los tipos de interés de los bonos del Estado si, por ejemplo, gastan demasiado en políticas sociales o sanidad. La diferente respuesta fiscal y carga de la deuda será un elemento de mayor fragmentación en la UE que fortalecerá, una vez más la posición dominante de Alemania

Durante la época del Tercer Reich existieron un gran número de empresas que vieron como prosperaron sus negocios. Y es que durante el nazismo muchas de las compañías más populares que todos conocemos hoy colaboraron con la Alemania de Hitler bajo un lema: son sólo negocios. Las hay de Alemania, las más obvias, pero en este selecto grupo de compañías que se enriquecieron mientras Hitler campaba por Europa también las había estadounidenses sin ir más lejos. Mientras sus fuerzas militares luchaban contra el nazismo algunas empresas del país hacían oídos sordos y anteponían sus interese económicos.

Dicho de otra manera, mucho más entendible. La publicación de miles de documentos, que dormían en el polvo de la memoria, de los juicios de Nuremberg contra IG FARBEN (BAYER + BASF + HOECHST) – este grupo fue quien financió y armó a HITLER, y conviene dejar escrito que, aprovechando que el Covid-19 se ha instalado en Europa,  Auschwitz no fue sólo  un campo de concentración, sino la mayor planta petroquímica del mundo, construida por los presos, que no sólo servían de cobayas humanos para probar la efectividad de las sustancias venenosas producidas, sino que cuando ya no servían, los fumigaban con el Zyklon-B que ellos mismos habían producido (en el caso de la covid-19 miles y miles de pensionistas fallecieron en España por abandono y “triaje” en los pretanatorios y hospitales) -, ha permitido probar  el origen y filiación dictatorial de la Unión Europea, a la vez que dejan muy claro cuál era y sigue siendo el verdadero fin para el que fue creado el Mercado Común (Unión Europea).

Es decir, que las armas y los uniformes de cuero han sido reemplazados por armas silenciosas: normativas, tratados, papeleos, comités, comisiones, parlamentos, organismos que, sin que nos diéramos cuenta y siguiendo ilusionándonos con una Europa en paz, unida y democrática, lo que realmente se había creado fue un gran espacio – el “Grossraum” soñado por el Tercer Reich -, con 500 millones de personas sometidas a las órdenes dictadas en Bruselas por un grupo selecto de tecnócratas, que no han sido elegidos democráticamente sino que han sido nombrados desde la sombra, y donde el más caro e inútil Parlamento del mundo no tiene ningún poder legislativo ni ejecutivo. Todo se decide en la Comisión Europea que es el organismo que crea y legisla todas las normativas. Sus comisarios no son elegidos sino nombrados, y las decisiones de la Comisión Europea no pueden ser revocadas por los eurodiputados, ni tampoco los ciudadanos tienen derecho a exigir referéndums. Todo se decide sin su consentimiento. Este origen dictatorial de la UE nos ha sido ocultado desde 1957 y su verdadera estructura antidemocrática actual está siendo ocultada por los medios de información, con la colaboración de los eurodiputados y los 54.000 empleados de la Comisión Europea, quienes, a cambio de sueldos sabrosos y cómodas vidas, callan, luego otorgan.

Así que, lejos del festín propagandístico que vende virtudes homeopáticas del acuerdo, el armazón jurídico – político de la UE realmente existente sigue después de la cumbre del Consejo igual de fuerte que antes y el neoliberalismo igual de “constitucionalizado” en el seno del proyecto europeo. Y cuando la austeridad se convierte en la única opción político-económica de unas instituciones alejadas de los intereses de la ciudadanía, la UE se vuelve un problema para las mayorías sociales y construir una Europa diferente emerge como la única solución a la deriva que vivimos. De esta forma, un cambio de rumbo no solo es posible o deseable, sino que resulta urgente y necesario. Un plan alternativo para Europa que exija un conjunto de medidas que no solo se queden en desterrar la mal llamada austeridad, sino que aborden una regulación bancaria y la intervención en este ámbito, la armonización fiscal y laboral progresivas, el impago de las deudas ilegitimas instrumento de disciplinamiento político de los pueblos del sur o la necesidad de un plan de inversiones europeos que destierre definitivamente el Pacto de Estabilidad y Crecimiento.

¿Qué significan esas oscuras Recomendaciones específicas para cada país que se debaten en Holanda y no en España? ¿Qué papel juegan en las condiciones que deberá cumplir el gobierno de España si quiere acceder a los 140.000 millones de euros de ayudas de la UE para reflotar la economía española tras el Covid-19?

Los nazis planeaban crear un IV Reich bajo los auspicios de un imperio económico paneuropeo basado en el mercado común. El documento que lo prueba es un informe del Servicio de Inteligencia Militar de los Estados Unidos, EW-Pa 128, también conocido como el informe de la Casa Roja, que detalla cómo las élites nazis se habían reunido secretamente en el Hotel Casa Roja de la ciudad de Estrasburgo el 10 de agosto de 1944. En esa época, Alemania se encontraba al borde de la derrota militar, por lo que las SS ordenaron a importantes empresarios alemanes el siguiente plan: colocar sus compañías (BMW, Siemens, Volkswagen) en el extranjero bajo una actitud demócrata para alcanzar la prosperidad económica que ayudara a la refundación del partido nazi. El IV Reich, no reconocido oficialmente por motivos tácticos y diplomáticos, se inició con el tratado de París de 1951 mediante el que se creó La Comunidad Europea del Carbón y el Acero (CECA), tratado que firmaron Alemania, Francia, Italia, Bélgica, Luxemburgo y los Países Bajos.

Estas recomendaciones sirven para abordan las grandes debilidades o deficiencias en los distintos Estados que deben mejorarse y las reformas que deben hacerse en cada país miembro. Es decir, el gobierno de España deberá enviar su plan de reformas a Bruselas el 15 de octubre con medidas para los próximos años, el periodo en que se comprometerán las ayudas del fondo anticrisis: “Podemos garantizar que esto se aplique de forma adecuada porque habrá objetivos, cuyo cumplimiento se verificará, y entonces se desembolsarán los pagos”, sostiene la presidenta de la Comisión Europea, Von der Leyen. Si el Ejecutivo comunitario es demasiado laxo a la hora de evaluar si las reformas se han llevado a cabo siguiendo las directrices de la UE, Holanda o cualquier otro Estado miembro puede activar el “freno de emergencia” y paralizar las ayudas, de acuerdo con las siguientes “recomendaciones”, entre otras.

REFORZAR EL SISTEMA SANITARIO: El Covid-19 ha dejado al descubierto la “vulnerabilidad” de la sanidad española a los shocks y sus “problemas estructurales”, algunos de los cuales se deben a “ciertos déficits de inversión en infraestructuras físicas y carencias en el reclutamiento y las condiciones de trabajo de los trabajadores sanitarios”. “Hay disparidades regionales en materia de inversión, recursos físicos y personal y la coordinación entre los diferentes niveles de Gobierno no es siempre eficaz”, denuncia la Comisión Europea.  Unas reformas que tienen que asegurar que las personas mayores que viven en residencias, las más golpeadas por la pandemia, tengan acceso a los servicios de emergencia y cuidados intensivos. También hay que potenciar la atención primaria y la sanidad digital. “A medio plazo, es importante garantizar que la probable reducción de recursos presupuestarios debida a la crisis económica no afecte a la cobertura sanitaria de la población y provoque desigualdades en el acceso”, avisa Bruselas.

UN PLAN DE AJUSTE PRESUPUESTARIO A MEDIO PLAZO: La UE no exige esta vez a España ajustes presupuestarios a corto plazo, pese a que según sus propias previsiones el déficit se disparará este año hasta el 10,1% del PIB y la deuda escalará al 115,6%. Al contrario, Bruselas ha activado la cláusula de escape del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, que suspende temporalmente la exigencia de tener un déficit por debajo del 3% y un nivel de deuda inferior al 60% del PIB. Una suspensión que seguirá vigente al menos hasta el año 2022.

La prioridad ahora debe ser disparar el gasto público para amortiguar el impacto del coronavirus. Pero “cuando las condiciones económicas lo permitan”, el Gobierno de Sánchez deberá “aplicar políticas presupuestarias destinadas a lograr una posición fiscal prudente a medio plazo y garantizar la sostenibilidad de la deuda, al mismo tiempo que se fomenta la inversión”.

MEDIDAS COMPENSATORIAS PARA LAS PENSIONES: La UE cree que las reformas realizadas en 2011 por José Luis Rodríguez Zapatero y en 2013 por Mariano Rajoy “ayudaron a garantizar la sostenibilidad y la suficiencia relativa de las pensiones a largo plazo”. Por eso censura que estos cambios hayan sido revertidos y reclama alternativas para evitar la quiebra del sistema. “Volver a ligar los incrementos de las pensiones a la inflación (como se decidió en 2018 y 2019) y el aplazamiento del factor de sostenibilidad requieren medidas compensatorias para garantizar la sostenibilidad del sistema de pensiones a medio y largo plazo”, avisa Bruselas.

Después de días de silencio tras la polémica por el acuerdo entre PSOE, Podemos y Bildu para derogar la reforma laboral del 2012 y el enfado con la patronal, la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha asegurado este lunes que mantiene sus planes de abordar el cambio del marco legal. “Tengan claro que la derogación de la reforma laboral va a seguir su curso y, como siempre, con diálogo social”, ha manifestado en el Senado. (25 de mayo de 2020)

COMBATIR LA ALTA TASA DE TEMPORALIDAD LABORAL: Además de entrar en la crisis con el segundo paro más alto de la UE (sólo Grecia está peor), España es también uno de los Estados miembros con mayor tasa de contratos temporales, lo que frena el potencial de crecimiento y la cohesión social. Los jóvenes, los trabajadores poco cualificados y los inmigrantes son los más afectados. Ellos son los que más están sufriendo la crisis del Covid-19. El resultado es un menor acceso a prestaciones sociales y más riesgo de pobreza. Sobre la reforma laboral de Rajoy, Bruselas sostiene que “desempeñó un importante papel en el fomento de una recuperación intensiva en empleo que se inició en 2014”. Sobre la intención de su derogación por parte del gobierno de España, la respuesta es que “será importante que cualquier nueva medida sólo se adopte tras una detenida evaluación de sus efectos potenciales y que se preserven los logros de las reformas anteriores”.

MEJORAR LA EFICACIA DE LAS AYUDAS SOCIALES: La crisis aumentará los ya elevados niveles de pobreza y exclusión social en España, especialmente entre las familias con niños. En 2019, España era el país de la UE con el nivel más bajo de ayudas por hijo. En la actualidad, las ayudas para parados de larga duración y para los que no tienen derecho a prestación contributiva están dispersas en múltiples planes, lo que resulta en un bajo nivel de cobertura. Los sistemas de renta mínima regional existentes sólo llegan al 20% de sus potenciales beneficiarios en todo el país y hay grandes disparidades en cuanto a cobertura, duración, condiciones de acceso y dotación.

“El difícil contexto económico y social resultante de la pandemia exige una solidaridad intergeneracional en favor de las generaciones más jóvenes”. En concreto, la UE reclama “mejorar la cobertura y la suficiencia de los sistemas de renta mínima y ayuda a las familias”.

UN PACTO PARA MEJORAR LA EDUCACIÓN: La crisis del Covid-19 ha puesto de relieve la importancia de la digitalización para mantener el acceso a los servicios educativos. Antes del periodo de confinamiento, sólo la mitad de las escuelas en España disponían de plataformas de aprendizaje digital adecuadas, con importantes disparidades regionales. El cambio repentino al aprendizaje digital supone además un reto particular para los estudiantes más vulnerables, que no tienen acceso a soluciones digitales en su hogar, señala la UE. Las autoridades españolas deben lograr que “todos los estudiantes se beneficien del acceso al aprendizaje digital, incluidos los que viven en áreas rurales o en hogares vulnerables”. Más a largo plazo, Bruselas insiste en su petición de una reforma educativa basada en un amplio consenso político y social que reduzca el abandono escolar (España tiene la tasa más alta de la UE, 17,3%), aumente el porcentaje de estudiantes en ciencia y tecnologías digitales, haga la formación profesional más atractiva y adapte la oferta educativa al mercado laboral.

UNIDAD DE MERCADO CONTRA LA FRAGMENTACIÓN AUTONÓMICA: Las disparidades normativas a las que se enfrentan las empresas dependiendo de la comunidad autónoma frenan el crecimiento de la productividad en España. Aumentan los costes y limitan la movilidad geográfica de compañías y trabajadores, según la UE. La recomendación al gobierno de España es una aplicación de forma más decidida la ley de Unidad de Mercado que aprobó Rajoy.

AHORRAR ENERGÍA Y COMBATIR EL CAMBIO CLIMÁTICO: Algunas zonas de España figuran entre las más expuestas de Europa al cambio climático, al estar sus recursos hídricos sometidos a presiones que requieren más inversión en infraestructura para mejorar la gestión del agua, como, por ejemplo, la depuración de aguas residuales, las filtraciones en las redes de distribución del agua y el suministro, avisa la UE. “La reducción del consumo energético en los edificios y el desarrollo de redes energéticas inteligentes y del almacenamiento de la energía eléctrica procedente de fuentes renovables contribuirían a gestionar mejor la demanda. Deben realizarse mayores esfuerzos por promover el transporte sostenible y la economía circular”, señalan las recomendaciones para España.

MEJORAR LAS POLÍTICAS DE I+D+i: La UE lleva años alertando de que los resultados de España en materia de innovación “se ven obstaculizados por unos niveles bajos de inversión en investigación y desarrollo”. El gasto en I+D del sector empresarial en España asciende tan solo a la mitad de la media de la Unión, especialmente en el caso de las grandes empresas. Además, se observan importantes disparidades regionales. Una divergencia que se ve agravada por el bajo y decreciente índice de ejecución del presupuesto público dedicado a investigación y desarrollo. El empleo en los sectores de alta tecnología y en los servicios intensivos en conocimientos se encuentra muy por debajo de la media de la Unión en muchas regiones españolas.

La UE reclama al Gobierno de Sánchez realizar inversiones importantes para fomentar el emprendimiento y las empresas emergentes, ayudándoles a crecer y a digitalizarse para que puedan especializarse en actividades con mayor valor añadido con vistas a incrementar su presencia en los mercados internacionales.

IMPULSAR EL TREN DE MERCANCÍAS: El carácter incompleto de las conexiones de transporte de mercancías por ferrocarril y la integración limitada en los mercados de electricidad y gas de la UE también impiden que España se beneficie plenamente del mercado único de la UE, sostiene la Comisión.

Por este motivo, España debe seguir invirtiendo en interconexiones eléctricas con el resto de la Unión para alcanzar el objetivo de al menos un 10 % de su capacidad instalada de producción eléctrica de aquí a 2020. También son necesarias inversiones para permitir un mayor uso del ferrocarril en el transporte de mercancías, incluidas las conexiones transfronterizas con Francia y Portugal y las conexiones con los puertos y los centros logísticos.

El presidente español, Pedro Sánchez, destacó que es “un gran acuerdo para España y un gran acuerdo para Europa, no le quepa duda de que hoy se ha escrito una de las páginas más brillantes de la historia de la UE”. “Europa ha demostrado en esta situación ser capaz de actuar”, añadió la presidenta del IV Reich, Angela Merkel. (21 de julio de 2020)

Aunque faltó la lluvia de cava y había que imaginar a Merkel como una niña de San Ildefonso con la bolita en la mano, el triunfal regreso de Pedro Sánchez a Moncloa y los aplausos ministeriales dejaba claro que esta vez sí que nos había tocado el Gordo en Bruselas y no una simple pedrea. Los 140.000 millones, la mitad en subsidios a fondo perdido, parecen una de esas cantidades ingentes que nos plantea el reto al que se enfrentan todos los pobres a los que les sonríe la fortuna o el calvo de la Lotería: gastar sabiamente. Aunque tenemos fama de derrochadores, lo cierto es que nunca hemos tenido muy claro qué hacer con el dinero, salvo autovías y adosados a base de “pelotazos”, muy distintos a los pelotazos de la final del Mundial del Fútbol´10 entre España y Holanda. De ahí, por ejemplo, que de los fondos estructurales que nos correspondían para el período 2014-2020, tuviéramos a 1 de enero de este año más de 12.000 millones pendientes y estemos, como suele ser habitual, a la cola de la UE también en la ejecución de estas partidas. Se nos llena la boca con la España vaciada, el I+D y el medio ambiente, pero hemos sido incapaces de aprovechar la cofinanciación europea en estas materias que, si no completa, es del 70% en cada uno de los proyectos.

Lo de ahora es el más difícil todavía porque lo que se nos exige es cambiar nuestro modelo productivo, que es algo que ya el gobierno de Zapatero intentó hacer allá por 2008 cuando Miguel Sebastián era ministro y nos regalaba bombillas de bajo consumo para que fuéramos entrenando. Ya entonces se nos hablaba de economía sostenible, hermosas palabras con las que se pretendía refutar ese principio de Arquímedes que se sigue expresando con la fórmula de que “toda parcela sumergida en un plan de urbanismo experimenta una recalificación hacia arriba proporcional a la mordida que obtiene el concejal de turno, su partido o ambos a la vez”. Se nos pide, en definitiva, un milagro que transforme a los peones de albañil en técnicos fotovoltaicos y les permita cambiar el pañuelo de cuatro nudos por batas blancas e impolutas. Y queremos creer que es posible, aunque tengamos recelos, para qué negarlo. De hecho, nos parece que más que otro modelo lo urgente es el cambio de mentalidad de quienes pasan por ser nuestros emprendedores de cabecera, que no es gente que se descalce por menos de un pelotazo o, en su defecto, por un beneficio inmediato de dos dígitos como poco. De nada valdrán los nuevos paradigmas si se enfrentan con la misma actitud, con la misma precariedad laboral que es la base de nuestra competitividad como garantía de nuestro sistema público de pensiones y con la vista puesta en la exención, la deducción y la subvención pública, eje fundamental de los planes de negocio en este país.

Bienvenido sea el nuevo modelo productivo, aunque de momento sea un tejado muy bonito para un edificio al que le siguen faltando los cimientos. Antes de plantearnos ser Sillicon Valley convendría quizás corregir el subdesarrollo que llevamos acumulado, que no es poco. Seguimos creyendo que la inversión en I-D-i es una excentricidad, que la educación es un gasto superfluo, que es una pérdida de tiempo y de dinero eso de inventar porque es más sencillo pagar por las patentes de otros, que el principal destino de los beneficios empresariales no es la reinversión sino el dividendo y que el éxito no existe si el retorno de la inversión se demora más allá de dos semanas.

Más que un pecado, sería un delito no aprovechar el premio en algo que no sea tapar agujeros y sucumbir a esa maldición del Gordo de la Lotería que termina por arruinar en cinco años a sus agraciados. Hay vida más allá del hormigón y el ladrillo…

ANTON SAAVEDRA

Acerca de ANTON SAAVEDRA RODRIGUEZ

Hola a todos, soy Antón Saavedra y vivo en la cuenca minera asturiana del Nalón. Nacido en Moreda de Aller, (Asturias) el 30 de mayo de 1948, desde la edad de cinco años vivo en la barriada minera de La Juécara (LANGREO). Allí, en la Academia Mercantil de La Felguera (Frailín) cursé mis estudios de bachillerato por libre, y a la edad de 20 años, después de haber sido despedido de Constructora Gijonesa, Duro Felguera y Montajes de Ciaño por motivos sindicales, empezé a trabajar en la minas de Hunosa (Pozo Fondón) con la categoría de ayudante barrenista hasta el año 1974 que pasé a desempeñar el cargo de Graduado Social en el Grupo Siero (Pumarabule y Mosquitera). Posteriormente me licencié en Relaciones Industriales por la Universidad de Alcalá de Henares, y actualmente curso estudios para la licenciatura de Ciencias Políticas. Afiliado a la UGT y al PSOE en los inicios de los años 70, fui secretario general de la Federación Estatal de Mineros de UGT (1976-1989), vicepresidente de la Internacional de Mineros (1978-1990), y miembro del Comité Ejecutivo Confederal de UGT (1976-1988).Desde 1986 hasta 1994 ocupé un lugar en la Mesa del Comité Consultivo de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA) en representación de España. Durante este periodo participé como ponente en varios congresos y conferencias sindicales a nivel internacional, actuando en nombre de los trabajadores españoles ante la OIT, siendo autor del libro-informe publicado bajo el título “EL CARBON:UNA ALTERNATIVA A LA CRISIS ENERGETICA”, que fue asumido por unanimidad de los miembros de la CECA como ponencia base en el debate sobre la politica energética comunitaria en 1991. Entre los años 1991 y 1998 fui diputado del Partido de Acción Socialista (PSOE histórico) en el Parlamento Asturiano por las lista de IU, así como miembro de sus respectivos comités ejecutivos federales. Soy autor de “SECUESTRO DEL SOCIALISMO” y “EL HEREDERO DE SURESNES” de muy recientísima aparición.
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