ALGO HUELE A PODRIDO EN EL PACTO DE TOLEDO

“Ser o no ser, esta es la cuestión», decía Hamlet en el drama de William Shakespeare. Y «algo huele a podrido en Dinamarca», decía su leal Marcelo. Y un poco de todo eso parece ser, es lo que ocurre con nuestras pensiones. “Las pensiones son caras, son insostenibles, hay que reformar (recortar) el sistema actual y encima mira las jetas de los viejos que reciben más de lo que han aportado”.

Ese podría ser más o menos el resumen de la línea argumental de los corsarios del neoliberalismo que siguen viendo en esta crisis pandémica, y en la falta de recursos económicos que va a provocar, una nueva oportunidad para el abordaje del sistema público de pensiones del Estado español. Ante el anuncio por parte de la Comisión de Seguimiento y Evaluación de los Acuerdos del Pacto de Toledo de debatir de manera urgente en septiembre su déficit estructural, antes de encarar el debate sobre los Presupuestos Generales del Estado, ese tipo de mensajes y ataques han despertado de su descanso veraniego para intensificarse.

Todas y cada una de las recomendaciones y las decisiones de los gobiernos del bipartidismo PPSOE  siempre han ido en la línea de las rebajas de las cotizaciones empresariales: elevación de la edad de jubilación, ampliación de la base de cálculo a toda la vida laboral,  exigencia de mayor número de años de cotización para tener derecho a la pensión máxima, igualar los distintos regímenes a la baja eliminando los derechos adquiridos que otorgan los regímenes específicos a algunos colectivos o la disminución de las prestaciones asistenciales, entre algunas de las lindezas que significan un recorte brutal de las pensiones, como primer paquete del abordaje pirata.

En el fondo, lo que se pretende con el Pacto de Toledo es cambiar el modelo, conformando un modelo público de Seguridad Social raquítico, con una escasa protección social, para crear un mercado y un negocio en que esas necesidades las vayan cubriendo las entidades bancarias a través de los planes privados de pensiones, medicina privada o la asistencia social privada. De hecho, ya existe una legislación que está actuando en esa dirección y no solamente en España, sino en el conjunto del IV Reich bajo bandera pirata de la Unión Europea. Valga como muestra el PePP al que me refería recientemente en mi artículo “El austericidio de las Pensiones” (LNE, 14-08-20).

Pero, ¿qué se esconde realmente tras el Pacto de Toledo?  Pues, lisa y llanamente, que la financiación de las prestaciones de naturaleza contributiva dependerán básicamente de las cotizaciones sociales, quedando excluida la posibilidad de complementar tal financiación con cargo a otras partidas de los Presupuestos Generales del Estado, creando para ello lo que se ha venido en llamar la “hucha” del Sistema de Seguridad Social, cuyos ingresos – exclusivamente provenientes de las cuotas sociales – deberán servir para el pago de las correspondientes prestaciones, de tal forma que una previsión – verdadera o falsa – de incapacidad de tal “hucha” para garantizar los pagos a medio y largo plazo, se traducirá inmediatamente en recortes de las prestaciones o, incluso de su desaparición pura y dura.

Si para algo ha servido el Pacto de Toledo ha sido para mantener a la sociedad inconscientemente tranquila respecto a una supuesta robustez del sistema de reparto, donde se aceptaba sin más el marco de debate fijado previamente por el pensamiento corsario, cuando la realidad, oculta una elección profundamente ideológica: o mantener las pensiones en el ámbito de las políticas del bienestar, como una responsabilidad pública, o seguir aceptando su lento traslado hacia la esfera estrictamente individual.

En este contexto, resultaba muy interesante escuchar los argumentos y compromisos del PSOE en sus promesas electorales cuando, refiriéndose a las pensiones han dejado hablado y escrito “que tú pensión está en peligro, porque el Gobierno del Partido Popular ha fomentado el empleo precario y las cotizaciones son más bajas que nunca. Su objetivo no es otro que agotar el Fondo de Reserva para destruir el sistema público de pensiones y después privatizarlo. No lo podemos permitir”.

¿Cómo se puede actuar con tanta frivolidad por parte del PSOE cuando han sido ellos, con su reforma laboral de 2010, quienes iniciaron el camino de la precarización, agravada por la reforma del PP en 2012?; cuando se olvidan de que su reforma de las pensiones en 2011 supuso la primera rebaja y el retraso de la edad de la jubilación desde los 65 hasta los 67 años; cuando siguen callando que su reforma del artículo 135 de la Constitución (pactada con el PP) da prioridad al pago de la deuda frente al dinero destinado a la sanidad, educación, ley de dependencia o las pensiones que congelaron por primera vez en la historia de la segunda restauración monárquica; cuando callan que sus compromisos, y sus deudas millonarias con los bancos, les obliga, a ellos y al resto de los partidos, a incentivar los sistemas privados de pensiones. El PSOE no puede seguir engañando al pueblo pretendiendo actuar de “apagafuegos” cuando forma parte del bloque de los “incendiarios”.

Ni siquiera es cierto que el déficit de la Seguridad Social se deba a un aumento espectacular de los pensionistas. Se debe, sobre todo, a las sucesivas reformas laborales que han mandado a los trabajadores a la precariedad permanente con salarios de mierda. Y no es que los salarios sean bajos porque se produzca menos riqueza que antes. Al contrario, ahora se produce mucho más. El problema es cómo se está distribuyendo ese dinero, cada vez más en menos manos, dónde los salarios son la principal base sobre la que se produce este trasvase de riqueza que acaba en manos de la oligarquía financiera. Se trata de caminar hacia una redistribución más justa, más equitativa, de la inmensa riqueza que produce nuestro país, comenzando por los salarios.

Además, abundando más en el tema, ¿por qué se habla del “déficit” de la Seguridad Social y no de otros organismos del Estado? ¿Cuál es el déficit de la Casa Real? ¿Y del Ministerio de Defensa? ¿Cuánto dinero de nuestros impuestos se destina todos los años a la Iglesia? ¿Y cuánto al rescate de las autopistas? ¿Cerramos la Universidad? ¿Dejamos de hacer carreteras? Por lo tanto, decir que la Seguridad Social se encuentra al borde de la quiebra es una estupidez, porque detrás de la Seguridad Social está el Estado con todos sus recursos financieros.

Desde mi punto de vista, las pensiones deben de ser blindadas en la Constitución Española como uno de sus derechos fundamentales que obligue al Estado al pago de pensiones y su revisión periódica.

ANTON SAAVEDRA

Acerca de ANTON SAAVEDRA RODRIGUEZ

Hola a todos, soy Antón Saavedra y vivo en la cuenca minera asturiana del Nalón. Nacido en Moreda de Aller, (Asturias) el 30 de mayo de 1948, desde la edad de cinco años vivo en la barriada minera de La Juécara (LANGREO). Allí, en la Academia Mercantil de La Felguera (Frailín) cursé mis estudios de bachillerato por libre, y a la edad de 20 años, después de haber sido despedido de Constructora Gijonesa, Duro Felguera y Montajes de Ciaño por motivos sindicales, empezé a trabajar en la minas de Hunosa (Pozo Fondón) con la categoría de ayudante barrenista hasta el año 1974 que pasé a desempeñar el cargo de Graduado Social en el Grupo Siero (Pumarabule y Mosquitera). Posteriormente me licencié en Relaciones Industriales por la Universidad de Alcalá de Henares, y actualmente curso estudios para la licenciatura de Ciencias Políticas. Afiliado a la UGT y al PSOE en los inicios de los años 70, fui secretario general de la Federación Estatal de Mineros de UGT (1976-1989), vicepresidente de la Internacional de Mineros (1978-1990), y miembro del Comité Ejecutivo Confederal de UGT (1976-1988).Desde 1986 hasta 1994 ocupé un lugar en la Mesa del Comité Consultivo de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA) en representación de España. Durante este periodo participé como ponente en varios congresos y conferencias sindicales a nivel internacional, actuando en nombre de los trabajadores españoles ante la OIT, siendo autor del libro-informe publicado bajo el título “EL CARBON:UNA ALTERNATIVA A LA CRISIS ENERGETICA”, que fue asumido por unanimidad de los miembros de la CECA como ponencia base en el debate sobre la politica energética comunitaria en 1991. Entre los años 1991 y 1998 fui diputado del Partido de Acción Socialista (PSOE histórico) en el Parlamento Asturiano por las lista de IU, así como miembro de sus respectivos comités ejecutivos federales. Soy autor de “SECUESTRO DEL SOCIALISMO” y “EL HEREDERO DE SURESNES” de muy recientísima aparición.
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