GALAPAGAR, LA TUMBA DE PABLO IGLESIAS.

Las últimas estadísticas que conocemos del Instituto Nacional de Estadística nos dicen que unos 4,5 millones de españoles, esto es el 10% de la población española, vive en un piso de 55 metros cuadrados o menos. Yo mismo viví durante 68 años en un piso de barriada de 47 metros cuadrados.

Hasta hace cuatro años, el vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, se incluía dentro de esta categoría. Su residencia en la calle Ramón Pérez de Ayala de Vallecas, que había heredado su madre de una tía abuela del político, era esgrimida como una seña de conexión del líder de Podemos con “la gente”. Desde allí criticaba “el rollo de los políticos que viven en chalets”, como le dijo a Ana Rosa Quintana en 2015, y afeaba al ex ministro Luis de Guindos la compra de una vivienda: “¿Le entregarías la política económica de un país a alguien que se gasta 600.000 euros en un ático de lujo?”, se preguntaba en 2012.

Pablo Iglesias, secretario general de Podemos y viceministro segundo del gobierno de España con su compañera Irene Montero, ministra de Igualdad del mismo gobierno ante su chalet de Galapagar.

Pero todo cambió en 2018, cuando Iglesias y su pareja, Irene Montero, se compraron todo un “chollo” de chalet por 600.000 euros en la zona madrileña de Galapagar con 268 metros cuadrados construidos en una parcela de 2.300 metros cuadrados con piscina, jardines y un aseo empotrado en una vasija gigantesca que hizo que se popularizase en redes sociales como “Villa Tinaja”. Allí nacieron sus tres hijos: Manuel y Leo (nacidos en 2018) y Aitana (2019).

La piscina es una de las principales atracciones de Villa Podemos, donde se ha instalado una tinaja-retrete que le da el nombre de “Villa Tinaja”.

Por este motivo, el confinamiento del líder de Unidas Podemos resultó mucho más llevadero que el de la mayoría de la población española, según reconoció el propio Iglesias. “Tengo mucha suerte porque tengo jardín en mi casa para sacar a mis hijos y soy consciente de que millones de familias en este país están teniendo a los niños en pisos de 40, 50 o 60 metros”, aseguraba el político el pasado 15 de abril de 2020, en el Congreso de los Diputados durante la primera Sesión de Control al Gobierno bajo el estado de alarma decretado por el Gobierno.

Sin embargo, sigo manteniendo todas mis dudas sobre si el retiro de Iglesias le está resultando todo lo idílico que le achacan sus críticos, entre otras cuestiones, porque me consta que Pablo siempre fue un tipo metropolitano, muy de botellín en el bar durante su época en Vallecas, moviéndose por su barrio o por Lavapiés como pez en el agua. Pero, qué duda cabe, la vida en el barrio dista mucho de la nueva realidad en Galapagar. Allí, no hay nada, ni siquiera una cafetería donde poder desayunar.

Comedor del chalet de Galapagar adquirido por Pablo Iglesias e Irene.

Hay que dejar muy clara constancia de que el tema de la vivienda, fundamental en el discurso de Podemos y de sus partidos satélite, siempre ha sido una fuente de polémica y quebraderos de cabeza para justificar contradicciones ante su electorado. Es el caso de Ramón Espinar Merino, antiguo secretario general de Podemos en Madrid que, como es conocido, se trata del hijo de Ramón Espinar Gallego, el exconsejero de Hacienda y de Cultura en la Comunidad de Madrid durante el Gobierno del PSOE presidido por Joaquín Leguina, que resultó condenado a un año de prisión por el caso de las tarjetas black en Caja Madrid.

Nacido en Madrid en 1986, es hijo del político Ramón Espinar Gallego, que fue alcalde de Leganés y presidente de la Asamblea de Madrid por el PSOE. Licenciado en Ciencias Políticas en la Universidad Complutense de Madrid. Fue activista del movimiento 15M, militante de Juventud Sin Futuro, organización de la que fue un portavoz y miembro del colectivo promotor de la Iniciativa Legislativa Popular por la Renta Básica de Ciudadanía.

Eran los tiempos en que el propio Ramón Espinar afirmaba, como secretario general de Podemos-Madrid (2016-2019), que había que “pasar de concebir la vivienda como inversión-pelotazo a pensarla como derecho. No todos ganan, pero es básico”. O criticaba “a quienes tienen viviendas vacías: bancos, cajas, fondos buitres… Viviendas vacías para especular con su precio”, aunque muy poco después de estas afirmaciones se conocía que había comprado un piso protegido con una hipoteca concedida por el BBVA.

Así, con fecha 16 de marzo de 2010, a la edad de 23 años y mientras estudiaba un máster en la Universidad Complutense de Madrid, Ramón Espinar adquiría una vivienda protegida en Alcobendas por valor de 146.224 euros, un inmueble, ubicado en el sector conocido como Fuentelucha, que consistía en un apartamento de un dormitorio, dos plazas de garaje (de 30 m2 cada una) y un trastero.

Urbanización donde está la vivienda protegida que Espinar compró en Alcobendas por 146.224 euros.

La vivienda, pese a que se trataba de una Vivienda de Protección Pública construida en un terreno cedido en 2006 por el Ayuntamiento de Alcobendas a precio tasado, Espinar no tuvo que inscribirse en ningún registro municipal y ni siquiera estar empadronado en Alcobendas para acceder a ella.

La promotora del inmueble – Cooperativa Vitra de CC.OO. -, había construido 103 viviendas en esa finca, pero solo sacó a concurso el 85% de los pisos. Estos fueron sorteados por el Ayuntamiento de Alcobendas entre los jóvenes inscritos en la bolsa de vivienda del consistorio. Sin embargo, el restante 15% de las viviendas fue vendido directamente por la Promotora a clientes elegidos discrecionalmente con el único requisito de no superar el máximo legal de ingresos. Así fue como Ramón Espinar consiguió su vivienda.

Cheque a nombre de Ramón Espinar por valor de 73.816 euros.

Para la compra del apartamento, Ramón Espinar desembolsó 52.000 euros en concepto de entrada y de IVA. El resto del valor de la propiedad, 92.000 euros, lo asumió subrogándose a la hipoteca por ese valor que la promotora había suscrito con el BBVA, resultando un precio final de la vivienda de 146.224 euros.

Espinar, que había ejercido como portavoz de asuntos de Urbanismo de su grupo en la Comunidad de Madrid y que es un experto universitario en la materia, se justificaría públicamente cuando vendió su piso, por el que obtuvo unas plusvalías de 30.000 euros, declarando que “La razón de la venta del piso no tiene nada que ver con la revalorización, sino con el momento de recibir las escrituras en que yo tenía una beca de 480 euros al mes en la Universidad Complutense, 100 euros menos, y mi trabajo no me lo permitía pagar”,

De acuerdo con la información registral, Espinar compró la vivienda el 16 de marzo de 2010, aunque según declaró nunca llegó a vivir en ella. Semanas después de haberla comprado, el portavoz de Podemos en el Senado (2015-2019) solicitó a la Comunidad de Madrid una autorización (preceptiva en el caso de la VPP) para vender la casa a un tercero. Un permiso que obtuvo el 12 de junio de ese mismo año, solo tres meses después de la compra, esto es el 12 de julio de 2010.

Espinar logró la autorización de la Comunidad de Madrid para vender la casa a un tercero el 12 de julio de 2010.

Pero, volviendo al tema del chalet de Galapagar, objeto central del capítulo, nada mejor que referirnos a la carta hecha pública por Pablo Iglesias a la militancia de Podemos el 17 de mayo de 2017: “Cuando decidimos implicarnos en la actividad política con un nivel de responsabilidad alto, asumimos que cada aspecto de nuestra vida, incluso muchos aspectos personales, estén sometidos al escrutinio público. Así que nos toca hablaros de lo que, por otro lado, es público.

Nos hemos comprado una casa en Galapagar a 40km de Madrid, y para pagarla tenemos a medias una hipoteca de 540.000 euros con Caja de Ingenieros que iremos pagando poco a poco durante 30 años. 48 horas después de firmar la hipoteca el 9 de mayo presentamos nueva declaración de bienes en el Congreso para mantenerla actualizada cumpliendo nuestro compromiso de transparencia.

Documento de la hipoteca de Pablo Iglesias e Irene Montero con la Caja de Ingenieros catalana, el 9 de mayo de 2018.

Pagaremos al mes algo más de 800 euros cada uno. Sabemos que muchas familias españolas, incluso con dos sueldos, no pueden permitirse una hipoteca así, y por eso entendemos que es tan importante defender salarios dignos para todos y todas. También basta ver los precios de la vivienda en Madrid para saber que elegir un sitio para construir un hogar no es una tarea sencilla para la mayoría de españoles y españolas, y por eso también decidimos buscar más cerca del campo. La realidad es que nuestros sueldos, que son públicos y que son decididos por la Asamblea Ciudadana de Podemos, nos han permitido emprender este proyecto.

Llevamos mucho tiempo buscando una casa en el campo donde poder avanzar en nuestros proyectos como familia, y en concreto para poder cuidar a nuestros hijos con algo de intimidad. En Galapagar además viven muchos amigos con los que nos gustaría que nuestros hijos pasen tiempo. Para nosotros es difícil no llamar la atención desde el momento en que pisamos la calle y nos gustaría que nuestros hijos puedan vivir su infancia de la forma más normal posible”.

Pablo Iglesias e Irene Montero en la rueda de prensa para explicar los pormenores de su hipoteca para la adquisición del chalet de Galapagar (22-05-2018)

Lógicamente, la adquisición del chalet por parte de la pareja Pablo Iglesias e Irene Montero por más de 600.000 euros en la sierra madrileña ocasionó un malestar generalizado entre los simpatizantes e inscritos de Podemos, mostrando a través de las redes sociales su “decepción” por la decisión de los dirigentes de la formación morada.

Pero, nada mejor para ver el inmenso cabreo que se produjo en las bases entrando en el foro “Plaza Podemos”, abierto en sus inicios por la propia organización para facilitar la implicación de sus bases en los debates políticos y organizativos para compartir opiniones, contenidos del partido y noticias relacionadas con su actividad, donde quedan plasmados los miles y miles de comentarios que usuarios del foro “Plaza Podemos”, han dejado escrito: “Vamos a ver, los que criticamos esta operación, somos, precisamente, los que amamos a Podemos y tenemos muchas esperanzas puestas en esta formación. Otra cosa es amar a los líderes sin ninguna capacidad de crítica. Eso puede hacer daño a la formación”, asegura uno de los usuarios. Otro que se presenta como “militante”, asegura que le hubiera gustado que los líderes de Podemos hubieran seguido el ejemplo del expresidente de Uruguay José Mújica: “Hasta ahora os he defendido. A partir de ahora no. Y lo siento de veras. Seguiré por ahora en Podemos desde la militancia crítica y sobre todo apoyando con mi esfuerzo a los colectivos feministas y de jubilados en los que creo”, añade.

Kichi y Teresa versus Pablo e Irene: el pisito de currante de Cádiz vence al chalet de Galapagar. El alcalde de Cádiz, que se queda a un concejal de la mayoría absoluta vive en una casa alquilada de 40 metros. Va en bici al trabajo y cobra 1.880 euros.

El alcalde de Cádiz, José María González, Kichi, asegura en el foro que no quiere dejar de vivir y criar a sus hijos “en un piso de currante en el barrio de La Viña con mi compañera, que ya es bastante privilegio vivir en la Viña, en Cádiz, y con Teresa Rodríguez“, a la vez que recuerda a la pareja que “el código ético de Podemos no es una simple formalidad, es un compromiso”

Algunos de los participantes llegan incluso a pedir la dimisión de Iglesias en sus comentarios. “¡Qué decepción!, no porque os compréis una casa de 600.000 euros, sino por lo incoherente que resulta después de haber oído vuestros discursos, sobre todo a ti Pablo. Creo que ya no sois dignos de representarnos, lo siento”, afirma un usuario que, de hecho, en otro de sus comentarios se declara “pablista”.

Por su parte, los que defienden la decisión de Iglesias y Montero de hacer esta inversión aseguran, entre otras cosas, que se trata de su “vida privada” y también justifican la compra esgrimiendo las fuertes subidas que están sufriendo los precios de los alquileres.

La cuestión es que, desde que saltara la noticia de la adquisición de la vivienda, Iglesias y Montero han ido detallando aspectos de su esfera privada para explicar cómo habían accedido a la compra de la vivienda. Solo quedaba por conocerse el tipo de interés de la hipoteca para convertirla en la más conocida de entre todos los políticos españoles.

De esta manera, con fecha 17 de mayo de 2018, ambos publicaron un post en Facebook donde ofrecían los primeros datos de la hipoteca. “Nos hemos comprado una casa en Galapagar a 40km de Madrid, y para pagarla tenemos a medias una hipoteca de 540.000 euros con Caja de Ingenieros que iremos pagando poco a poco durante 30 años”, de tal manera que, con los datos aportados, la cuota de la hipoteca que Iglesias y Montero afrontarán el primer año será de 1.863,65 euros al mes. El segundo año, siempre que el Euribor permanezca en el nivel actual, pagarán 1.755,15 euros al mes. 877 euros cada uno. Iglesias aseguraba que “las condiciones son habituales” a la vez que negaba haber recibido un trato de favor por parte de Caja de Ingenieros, la cooperativa financiera catalana, dejando claro que Irene y él eligieron esta caja “por su solvencia demostrada durante la crisis y porque, hasta donde sabemos, jamás han llevado a cabo un desahucio”.

Pablo Iglesias explicando el por qué de la hipoteca con la Caja de Ingenieros catalana para la adquisición del chalet de Galapagar.

 En la decisión adoptada, tal como ha explicado la pareja, ha sido fundamental el “diferente modelo de hacer banca” de Caja de Ingenieros, considerando ambos que su acción se basa, principalmente, en el “servicio al cliente”, destacando también

que la entidad no ha despedido personal durante la crisis, ni ha cerrado oficinas, como sí ha hecho el resto del sector financiero en España.

No obstante, hay que dejar dicho que, con anterioridad, la pareja también había solicitado una propuesta a ING, el banco del líder de Podemos. Según consta en la web del partido, Pablo Iglesias declaró en 2016 tener en el banco 113.294,77 euros en una cuenta de ING, 7.543 euros en otra y 1.059 euros y otros 858 euros en otras dos, todas ellas de la entidad holandesa: “Mis cuentas están en ING porque no tengo noticia de que haya desahuciado a nadie”, aseguró en 2015 Pablo Iglesias en una entrevista en Antena 3. Una afirmación que no sorprendió entonces. Podemos se había situado como el abanderado de quitas a las hipotecas y paralizaciones de desahucios.

Así llegamos a la fecha del 19 de mayo de 2018, cuando Iglesias y Montero anuncian una consulta a las bases de Podemos tras las críticas por su casa, dejando claro que, si la pierden, dimitirán: “Queremos preguntar a las bases si la compra de la casa nos invalida para estar donde estamos”, ha dicho Pablo Iglesias en rueda de prensa, a la vez que espera una alta participación en la consulta sobre su futuro político y el de Montero: “Con nosotros se han atravesado ciertas líneas rojas. Si seguimos contando con el apoyo de los inscritos y las inscritas, me da una enorme fuerza para intentar ganar las elecciones en este país y cambiar un poquito las cosas para que se recupere un poquito de dignidad”, ha asegurado. Y ha concluido: “Me he endurecido como nunca para pelear para ser el próximo presidente de este país”.

¿Es coherente que Pablo Iglesias e Irene Montero compren una casa de 615.000 euros en Galapagar? ¿Puede un líder político de izquierdas firmar una hipoteca de 540.000 euros? ¿Quién pone los límites sobre cómo han de vivir el secretario general de Podemos y la portavoz parlamentaria de Unidos Podemos?

Las bases del partido serán las que decidan en última instancia si es o no coherente que sus líderes se compren una casa en La Navata, y más allá de portadas e informativos en las redes sociales, el veredicto lo dictará la militancia: si las bases aprueban la decisión, Iglesias y Montero seguirán en sus cargos; si las bases censuran la decisión, dejarán los cargos orgánicos e institucionales. Dimitirán.

“En ningún momento llegué a pensar que esto iba a generar un debate y una noticia de estas dimensiones”, ha dicho Pablo Iglesias junto a Irene Montero. “Pero creo que, cuando se cuestiona la credibilidad de un líder político, uno no se puede esconder y hay que dar la cara. Deben ser los inscritos y las inscritas los que decidan si debemos seguir siendo secretario general y portavoz parlamentaria y si seguimos siendo diputados. Y hemos decidido preguntarles”.

La pregunta exacta de la consulta será: “¿Consideras que Pablo Iglesias e Irene Montero deben seguir al frente de la Secretaría General y de la Portavocía parlamentaria de Podemos?”, dejando claro que dicha pregunta tendrá dos únicas opciones de respuesta: “Sí, deben seguir” o “No, deben dimitir de la secretaría general y de la portavocía parlamentaria y dejar el acta de diputados”, no sin antes anunciar a través de una carta enviada por Podemos a los  votantes registrados en la que critican la campaña de “acoso y la destrucción” que están sufriendo Iglesias y Montero después de que transcendieran los detalles de su hipoteca para comprar una casa valorada en 600.000 euros en el municipio madrileño de Galapagar. “Para mí y para Irene no es sencillo tener una vida en la que cuando sacas a los perros hay paparazzis sacando fotografías o cuando vas a una revisión ginecológica aparezcan paparazzis”, ha dicho Pablo Iglesias.

Elaboración a partir de los datos de Podemos.

Celebrado el referéndum, el 28 de mayo de 2018 se hacía público el resultado, donde Pablo Iglesias e Irene Montero obtenían el respaldo del 68,42% de participantes en la consulta a las bases de Podemos para permanecer en sus cargos institucionales y orgánicos, esto es, 128.300 votantes se habían decantado por su continuidad frente a la contestación interna de 59.224 inscritos (31,58%) que creen que debían dimitir: “Mi obligación es seguir al frente de Podemos y representar dignamente tanto al 70% que me apoya como al 30% que querría otro secretario general. Lo asumo con más ilusión y con más madurez que nunca”, ha reaccionado Pablo Iglesias a los resultados de la consulta. El secretario general de Podemos ha reconocido el relevante nivel de descontento entre las bases en un comunicado en el que tampoco oculta que “no han sido días fáciles”. “Tomo nota del mensaje del 30% de inscritos que no nos han apoyado”, asevera en el escrito.

“Cometo errores y seguramente los seguiré cometiendo, pero nadie podrá decir que nos aferramos al cargo o que nos escondimos ante la crítica”, continúa el comunicado de Iglesias.

El referéndum en el que los dos dirigentes de Podemos se jugaban su futuro político deja un apoyo similar al número de votos (128.700) que le valieron a Iglesias para ser reelegido como secretario general en el congreso de Vistalegre II en febrero de 2017. Entonces fue refrendado por el 89% de los votantes en el proceso, lo que supone 21 puntos más que el respaldo recibido en la consulta por el chalé. El censo de inscritos que podían votar en la consulta era de 487.772 personas, de las que 158.452 se consideran activas.

Uno de los factores determinantes en el plebiscito era que nadie saldría ganando con el fracaso de Iglesias y Montero. La razón era que su renuncia – ambos especificaron el 19 de mayo, durante el anuncio de la consulta, que su permanencia a los mandos de Podemos o su pérdida de hegemonía sería conjunta – abriría una crisis de proporciones desconocidas en Podemos a un año de las elecciones autonómicas y municipales. Menos aún si tenemos en cuenta el calendario electoral que fija los comicios en Andalucía para marzo. El vacío de poder desembocaría en un Vistalegre III que volvería a centrar al partido en sus cuitas internas y le impediría prestar atención a las elecciones.

Desde mi punto de vista, creo que la convocatoria del referéndum fue una pésima decisión, entre otras cuestiones, porque convocar un plebiscito entre tus militantes para que sancionen si has hecho bien o mal en comprarte un chalet, aparte de estrambótico y africano, resulta políticamente desastroso. Resulta obvio que cuando Pablo Iglesias e Irene Montero optaron por la consulta tenían la convicción de que saldrían reforzados del trance y vivirían felices comiendo perdices en la barbacoa de Galapagar. Un error craso de percepción que revela el abotargamiento prematuro de los sensores sociales, otrora tan afinados. Cualquier resultado de ese referéndum era malo para Podemos, porque, por una parte,  si salían bendecidos por las bases  arrastraba a toda la organización en favor de una operación cuestionada dentro y fuera de los círculos morados, lo que constituye un arma de destrucción masiva contra el relato de la casta y sus casoplones que tanta fortuna electoral había cosechado, y si, por por el contrario, les rechazaban quedaba decapitado de un tajo el número uno de la formación y a su compañera sentimental, a la que invistió de un poder orgánico casi omnímodo.

El 68% de los adscritos revalidan la hegemonía de la pareja, pero se aleja el veredicto del 80% de fervor que se habían impuesto como objetivo Iglesias y Montero, sin olvidar que el rechazo de un tercio de los votantes se añade a la pasividad de los demás afiliados.

Además, en ambos supuestos, las abstenciones y los votos en contra vendrían a poner blanco sobre negro las diferencias internas con el proceder de la dirección que ya se venían evidenciando desde hacía mucho tiempo. No cabe peor gestión de una decisión personal, como la compra de una vivienda, sin duda legítima y propia de alguien que quiere lo mejor para su familia como cualquier español de bien. La excusa de preservar la intimidad de sus hijos no puede colar cuando se han aplaudido escraches en las casas de los rivales políticos. Tampoco tiene un pase lo de que ellos compraban una casa para vivir y los otros para especular, sobre todo, cuando uno de los especuladores en Podemos resultó ser su secretario general en Madrid, senador y diputado regional, Ramón Espinar.

Pienso, y así lo expreso, que el optimismo con que Pablo Iglesias e Irene Montero salieron a celebrar el plebiscito exagera tanto su liderazgo en Podemos como proporciona a ambos la garantía de su nueva vida en el chalé de Galapagar. Hubiera sido un trauma familiar desalojarlos de la dacha cuando ya habían empezado a cambiar las puertas y plantar kimjongilas en el jardín, pero el desenlace de este referéndum maximalista y abusón debe hacerles recapacitar sobre el proceso de distanciamiento de la realidad que ambos han emprendido. Iglesias y Montero han desdibujado el dogma sagrado de la democracia participativa para encubrir la operación del chalé en un ejercicio de megalomanía: exponer Podemos a su virtual desaparición como chantaje y aval de la operación inmobiliaria.

ANTON SAA VEDRA

 

Acerca de ANTON SAAVEDRA RODRIGUEZ

Hola a todos, soy Antón Saavedra y vivo en la cuenca minera asturiana del Nalón. Nacido en Moreda de Aller, (Asturias) el 30 de mayo de 1948, desde la edad de cinco años vivo en la barriada minera de La Juécara (LANGREO). Allí, en la Academia Mercantil de La Felguera (Frailín) cursé mis estudios de bachillerato por libre, y a la edad de 20 años, después de haber sido despedido de Constructora Gijonesa, Duro Felguera y Montajes de Ciaño por motivos sindicales, empezé a trabajar en la minas de Hunosa (Pozo Fondón) con la categoría de ayudante barrenista hasta el año 1974 que pasé a desempeñar el cargo de Graduado Social en el Grupo Siero (Pumarabule y Mosquitera). Posteriormente me licencié en Relaciones Industriales por la Universidad de Alcalá de Henares, y actualmente curso estudios para la licenciatura de Ciencias Políticas. Afiliado a la UGT y al PSOE en los inicios de los años 70, fui secretario general de la Federación Estatal de Mineros de UGT (1976-1989), vicepresidente de la Internacional de Mineros (1978-1990), y miembro del Comité Ejecutivo Confederal de UGT (1976-1988).Desde 1986 hasta 1994 ocupé un lugar en la Mesa del Comité Consultivo de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA) en representación de España. Durante este periodo participé como ponente en varios congresos y conferencias sindicales a nivel internacional, actuando en nombre de los trabajadores españoles ante la OIT, siendo autor del libro-informe publicado bajo el título “EL CARBON:UNA ALTERNATIVA A LA CRISIS ENERGETICA”, que fue asumido por unanimidad de los miembros de la CECA como ponencia base en el debate sobre la politica energética comunitaria en 1991. Entre los años 1991 y 1998 fui diputado del Partido de Acción Socialista (PSOE histórico) en el Parlamento Asturiano por las lista de IU, así como miembro de sus respectivos comités ejecutivos federales. Soy autor de “SECUESTRO DEL SOCIALISMO” y “EL HEREDERO DE SURESNES” de muy recientísima aparición.
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