EL INGRESO MINIMO VITAL O LA BUROCRATIZACIÓN DE LA ESPERANZA

GIJON 17 11 2014 ANTON SAAVEDRA
FOTO JOAQUIN BILBAO

Desde que el pasado 29 de mayo el gobierno de España aprobase el decreto sobre el Ingreso Mínimo Vital, presentado a bombo y platillo como otro “hecho histórico”, defendido como la apuesta fuerte del ejecutivo en materia de protección social que aunaba la propuesta programática del Gobierno de coalición y la urgencia coyuntural de responder a los efectos más crudos de la crisis económica generada por el confinamiento, la gente ha pasado de la ilusión al desconcierto al no percibir a la fecha de hoy ningún ingreso y, lo más preocupante, con el riesgo añadido de que les vuelvan a poner una cuarentena a la vuelta de la esquina. Lógicamente, las esperanzas eran altas en lo que suponía la medida acordada que, incluso fue alabada por las Naciones Unidas a través de la prensa extranjera, pero nadie, ni los partidos políticos ni sus acérrimos defensores como el actual vicepresidente Pablo Iglesias han vuelto a hablar del tema.

En su reciente intervención pública, el ministro Escrivá, hablaba de unas 800.000 solicitudes, de las cuales habría unas 80.000 aprobadas. Son personas que siguen pendientes, encarando un otoño preocupante para todos, desde la intemperie material. Es decir, mientras se sigue debatiendo la continuidad de los ERTE con un desempleo récord de fondo, cientos de miles de personas miran una y otra vez su cuenta bancaria para averiguar cuando van a recibir algún ingreso, si es que lo recibirán.

Remontándonos al mes de mayo, podemos ver aquellos detallados documentos públicos en los que el gobierno explicaba el proyecto de Ingreso Mínimo Vital, haciendo mención especial en la eliminación al máximo de todas las trabas burocráticas para que la gente tuviera fácil y rápido acceso al subsidio. El Estado, se decía, podía comprobar toda la información en las administraciones correspondientes, de tal manera que el suplicio burocrático que afecta a la población empobrecida y que dificulta a muchos acceder a su derecho, suponiendo en muchos casos una forma de violencia institucional, quedaría neutralizado. Sin embargo, transcurridos cuatro meses desde que se aprobara el decreto, el objetivo está muy lejos, lejísimos, de su cumplimiento, a pesar de que son cientos de miles y miles de personas las que han presentado toda documentación requerida para la solicitud. Lentitud, irregularidades en la gestión, falta de transparencia, lejos de cumplir sus objetivos, el Ingreso Mínimo Vital no llega aún a nueve de cada diez personas que lo han solicitado, cuestionando seriamente el tan cacareado “escudo social”.

“El ingreso mínimo garantizará entre 461 y algo menos de 1.100€ al mes”. Alrededor de 850.000 familias y de 2,3 millones de personas se beneficiarán de la nueva prestación (24 de mayo de 2020)

Al respecto, viene siendo muy común entre la gente el confundir Gobierno con Administración, tratando de echar sobre la administración aquellas culpas que solo son de los gobiernos, debido, en la mayoría de las ocasiones, a sus propias ineptitudes a la hora de elaborar leyes, que devienen en fracasos cuya responsabilidad se intenta imputar a los funcionarios.

Es verdad que la elaboración de las leyes pertenece al Parlamento, pero no es menos cierto que los Ejecutivos son los que preparan y aprueban los proyectos y cuando solo se legisla por decreto-ley, es el Gobierno y solo el Gobierno el máximo responsable. Ocurre que muchos de estos decretos-leyes no son más que piezas de laboratorio, fruto en su mayoría de ocurrencias políticas desconectadas de la realidad y con desconocimiento absoluto de la Administración que tiene que aplicarlas, produciéndose  los colapsos administrativos o, lo que es peor, una gestión caótica,  con resultados contrarios al objetivo perseguido, siempre que estuviera en sus mentes hacerlo realidad, y eso, guste o no guste, es lo que está ocurriendo con el Ingreso Mínimo Vital fruto mucho más del interés político de apuntarse un tanto que de dar soluciones a los verdaderos problemas existentes. Es decir, se ha construido el decreto-ley desde la pura teoría, con total ignorancia de la Administración que tenía que aplicarlo y del colectivo al que va dirigido, dando la impresión de que en el Gobierno hay más de un astronauta.

Entrando de lleno en el “histórico” acontecimiento social, su diseño  es el de un impuesto negativo sobre la renta, en tanto en cuanto la ayuda viene fijada por la diferencia entre la renta garantizada por la ley y los ingresos obtenidos por el beneficiario o beneficiarios en el año anterior y, en el supuesto de que se aplicase correctamente, habría una gran disparidad en el importe de las ayudas, no solo por la introducción de la unidad de convivencia, sino porque va a depender de la renta que se haya obtenido en el ejercicio precedente. De aquí la obligación que se impone a los perceptores de la acordada prestación de que tengan que presentar anualmente la declaración del impuesto sobre la renta, una carga burocrática para este colectivo que se supone que en su gran mayoría no está acostumbrado a ello, Además, por si no fuera suficiente complicación la configuración de esta figura como un impuesto negativo sobre la renta, se mete en danza el patrimonio de los beneficiarios, añadiendo no solo más complejidad, sino creando ciertas contradicciones. Se deja exenta la vivienda propia, dando ventaja a los que la tienen sobre los que viven de alquiler, y genera múltiples situaciones injustas como la de aquellos que, estando alquilados, mantienen una participación en otra casa que a su vez está alquilada.

El señor Escrivá que, junto con la Calviño, son los hombres vestidos de negro “impuestos” por el IV Reich en el gobierno intervenido de España, nos ha venido vendiendo la moto de que iba a conceder de oficio el Ingreso Mínimo Vital a 75.000 familias, pero, en realidad, lo único que ha hecho es cambiar la percepción que ya recibían por hijo o menor a cargo, que desaparece para este año y se engloba en la nueva prestación.

Mientras Sánchez trasladaba las medidas adoptadas por el Consejo de Ministros como “un plan de choque sin precedentes”, el vicepresidente de Derechos Sociales, Pablo Iglesias, ya ha conseguido instalar un nuevo concepto capaz de aglutinar en sólo dos palabras todo el paquete de medidas que va sacando adelante el Gobierno; el denominado ‘escudo social’.

No sé si cobrarán más o menos, pero lo cierto es que se les va a complicar la situación burocráticamente porque la operación no termina de entenderse, ya que, después de afirmar públicamente que es una prestación extinguida, concede la opción de que aquellos que consideren que no tienen derecho al Ingreso Mínimo Vital puedan el 31 de diciembre solicitar de nuevo la prestación anterior. Lo que el ministro sí hace es crear burocracia, constituyendo otra comisión de seguimiento formada por no se sabe cuántos altos cargos y un consejo consultivo con representaciones de todo tipo de instituciones. Y yo me pregunto, si no sería más importante que contrastase el número de funcionarios del que dispone y si van a ser capaces de gestionar una prestación tan compleja como la que se ha diseñado. ¿No sería más sensato haber desarrollado el seguro de desempleo, extendiéndolo en el tiempo y ampliándolo a los colectivos de trabajadores carentes de esta cobertura, y potenciar y armonizar las ayudas autonómicas? Claro que los resultados hubiesen sido mejores y más inmediatos, pero, a lo peor, se hubiesen molestado ciertas comunidades autónomas, necesarias para que el gobierno siga en sus poltronas ministeriales, y sobre todo no habría servido para seguir con el postureo del gobierno y de algún ministro que otro.

ANTON SAAVEDRA

Acerca de ANTON SAAVEDRA RODRIGUEZ

Hola a todos, soy Antón Saavedra y vivo en la cuenca minera asturiana del Nalón. Nacido en Moreda de Aller, (Asturias) el 30 de mayo de 1948, desde la edad de cinco años vivo en la barriada minera de La Juécara (LANGREO). Allí, en la Academia Mercantil de La Felguera (Frailín) cursé mis estudios de bachillerato por libre, y a la edad de 20 años, después de haber sido despedido de Constructora Gijonesa, Duro Felguera y Montajes de Ciaño por motivos sindicales, empezé a trabajar en la minas de Hunosa (Pozo Fondón) con la categoría de ayudante barrenista hasta el año 1974 que pasé a desempeñar el cargo de Graduado Social en el Grupo Siero (Pumarabule y Mosquitera). Posteriormente me licencié en Relaciones Industriales por la Universidad de Alcalá de Henares, y actualmente curso estudios para la licenciatura de Ciencias Políticas. Afiliado a la UGT y al PSOE en los inicios de los años 70, fui secretario general de la Federación Estatal de Mineros de UGT (1976-1989), vicepresidente de la Internacional de Mineros (1978-1990), y miembro del Comité Ejecutivo Confederal de UGT (1976-1988).Desde 1986 hasta 1994 ocupé un lugar en la Mesa del Comité Consultivo de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA) en representación de España. Durante este periodo participé como ponente en varios congresos y conferencias sindicales a nivel internacional, actuando en nombre de los trabajadores españoles ante la OIT, siendo autor del libro-informe publicado bajo el título “EL CARBON:UNA ALTERNATIVA A LA CRISIS ENERGETICA”, que fue asumido por unanimidad de los miembros de la CECA como ponencia base en el debate sobre la politica energética comunitaria en 1991. Entre los años 1991 y 1998 fui diputado del Partido de Acción Socialista (PSOE histórico) en el Parlamento Asturiano por las lista de IU, así como miembro de sus respectivos comités ejecutivos federales. Soy autor de “SECUESTRO DEL SOCIALISMO” y “EL HEREDERO DE SURESNES” de muy recientísima aparición.
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a EL INGRESO MINIMO VITAL O LA BUROCRATIZACIÓN DE LA ESPERANZA

  1. Koldobika Gómez Antolín dijo:

    Necesitamos meter en una patera a tanto “socialfascista” y enviarlos a comer con el “emérito” y del harén de los árabes o que se pongan su vacuna para LIMPIAR éste país de CRIMINALES A SUELDO que no merecen ni el pan que comen ni la casa que habitan…aunque algunos jerarcas de la iglesia conserven la “casa de dios” que mantienen cerrada con el “padrecito Franco” esperando la resurrección y que hechan de menos los de Vox y muchos “trabajadores” que se esconden como “funcionarios” que NO FUNCIONAN…He dado 73 vueltas a “mi país”…Te saco ventaja pero, si se ponen tercos, puede que acaben con nosotros en vez de nosotros con ellos…y ni la Santina, ni la virgen de la Guía nos salvarán. Ya sabes que “lo demás…es tierra conquistada”…pero a los “príncipes del Principado” se les debería mandar con el “emérito” a su cuenta… sabiendo que, desde Carlos IV todos son FALSOS BORBONES…porque la Luisa de Parma no necesitaba estar en la calle Montera para SERVIRSE sin pagar por ello ni cobrar a sus “caballeros montaraces”…Ya ves que lo de la República no la verán nuestros ojos ni nuestros pobres hijos y nietos…Un gran abrazo y…siempre tenemos Paris…y La Nueve para no olvidar.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s