VENDIENDO FUMO CON EL APOYO DE VOX

Pedro Sánchez ha sido recibido con aplausos a su llegada a la reunión del Consejo de Ministros esta mañana tras el acuerdo logrado en Europa que supone que España recibirá del fondo europeo 140.000 millones de euros, 72.700 de ayudas directas para afrontar la crisis económica derivada por la pandemia del coronavirus. Los miembros del Gobierno de coalición se han felicitado por el pacto, alcanzado de madrugada tras cuatro días intensos de negociaciones. El equipo de Gobierno ha hecho el pasillo en Moncloa a Sánchez en el momento que llegaba al Palacio de la Moncloa.

Retomando un artículo publicado por La Nueva España (10-08-2020) me refería yo al mundo de apariencias construido por Pedro Sánchez a la vez que hacía mención a la farsa y a la representación en la que desde hace muchísimos años se mueve la Unión Europea. Poco faltó aquella mañana del 21 de julio, después de cuatro “extenuantes” días de reuniones en Bruselas, para que todo el gobierno de pie esperándole en la puerta aplaudiéndole y vitoreándole le hiciera la ola cuando el presidente del Gobierno hacía su entrada triunfal en el palacio de La Moncloa. Tal parecía que se tratara de Sigfrido después de haber matado al dragón, en una escena más propia de un régimen caudillista y bananero. Triunfalismo y algaradas aparte, lo único que se hizo en aquella cumbre europea fue salvar los muebles, o al menos intentarlo. La propia Merkel así se lo espetó abiertamente al primer ministro holandés: “Si los países del Sur quiebran, caemos todos”.

Enseguida sería la ministra portavoz quien comparecía ante los medios de comunicación para valorar aquellos 140.000 millones asignados al estado español como algo “histórico”, reforzada por el vicepresidente Pablo Iglesias afirmando que el acuerdo iba “en una dirección diametralmente opuesta” a la respuesta austericida que se dio a la crisis de 2008. Sin embargo, entrando en el fondo de los fondos, me referiré al decreto-ley por el que se aprobaban las medidas para la gestión del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia que, gracias a VOX permitía que el decreto-ley fuese aprobado en el Congreso de los Diputados. Sí, así como suena: ¡VOX salvando a Pedro Sánchez! Es decir, la mismísima organización fascista que había dicho de esta norma que solo servía para “crear la mayor red clientelar de la maltratada historia de este país” ofrecía un cambio radical que solo puede explicarse por el hecho de que alguien les dijese por “lo bajini”: “Oye, Abascal y demás, a ver si os enteráis, que los clientes somos nosotros, los de la banda que Vox representáis en las instituciones”.

Ocurre que, durante estos años todos los partidos llamados de izquierdas han venido censurando, con toda razón, aquellos 40.000 millones que, llegados de Europa, no habían servido sino para solucionar el desastre creado por las Cajas de Ahorro a la vez que se incrementaba salvajemente la deuda del pueblo español hasta el 117% del PIB, pero ahora, sin embargo, se contempla a plena satisfacción que 140.000 millones de euros rieguen a las empresas privadas de manera oscurantista y sin ningún control.

“La UE parece haber aprendido las lecciones tras la crisis anterior: en esta ocasión no tendremos austeridad, sino un ambicioso plan de estímulos fiscales; en esta ocasión no tendremos hombres de negro visitando los países, sino planes de inversión negociados. Europa ha entendido que la única forma de salir de la crisis es cooperar”, ha asegurado. “El acceso a estos fondos deberá solicitarse mediante Planes de Inversiones y Reformas que presente cada país, dando así flexibilidad a los países a llevar a cabo sus programas nacionales, siempre dentro del marco de las recomendaciones del Semestre Europeo (CSRs)”, ha añadido (21 de julio de 2020)

En este escenario, a través de la “propaganda goebbeliana” se ha creado el mantra de que este dinero es una especie de maná gratuito que recibimos de la generosa y solidaria Unión Europea sin coste alguno. Primero se dijo que las ayudas consistían, mitad y mitad, en subvenciones a fondo perdido y préstamos a bajo interés para los próximos años. Más tarde se supo que las primeras estarán condicionadas a la aplicación de las recetas que imponga la Comisión Europea, tales como reforma privatizadora de pensiones y el mercado laboral, y ahora sabemos que el acuerdo alcanzado señala también que, cuando la situación lo permita, se aplicará de nuevo la política de austeridad presupuestaria, de momento suspendida por razón de la pandemia del covid-19.

Que nadie trate de engañar a nadie. La cruda realidad es que la mayor parte de la cantidad que va a recibir España recaerá sobre el erario español. Aunque se siga afirmando que, de los 140.000 millones, 72.000 son a fondo perdido, lo cierto es que esta cantidad quedará reducida a 33.000 millones, al quedar minorada en 39.000 millones, que es la parte proporcional que España como país miembro de la UE debe financiar, por uno u otro medio, del monto global. Es decir, la cantidad de 33.000 millones, aunque aparentemente considerable, resulta bastante disminuida si se la compara con las transferencias de recursos que España obtendría todos los años si en la UE existiese una integración presupuestaria y fiscal como la que se da en cualquier Estado y que es el complemento necesario de una unión monetaria.

A pesar de lo que dice el vicepresidente Pablo Iglesias de que la respuesta es distinta a la de 2008, la historia tiene toda la pinta de volver a repetirse, esto es, el denominado maná se puede convertir en una losa muy pesada para el futuro. Desde luego, no seré yo quien discuta las importantes subvenciones que, a fondo perdido para hacer frente a los estragos causados por la pandemia sea algo positivo. Pero ahí no acaba nada, sino que empieza todo de nuevo. Supongamos, por ejemplo, que se aumentan los fondos públicos destinados a sanidad, educación y servicios sociales…, pero que se destinan íntegramente a engrosar subvenciones y conciertos con los negocios privados que campean por estos sectores. ¿Sería esto algo progresista? Desde un punto de vista social-liberal, sin duda, pero, ¿lo sería también desde postulados de izquierda?

Que Vox es para el resto de los grupos del Congreso como un leproso del que huyen es evidente. Y bien que le gusta ese papel a Santiago Abascal, su líder, para sacar la bandera del victimismo, la persecución y el “si todos nos atacan será que tenemos razón”. Eso lo convierte en protagonista hasta de los debates en los que no participa. Pedro Sánchez, este miércoles, trató de sacudirse los titulares de la semana pasada, cuando Vox le salvó el decreto de los fondos europeos, sacándose otro de la chistera: puso a Abascal como ejemplo de “sentido de Estado” frente a Pablo Casado (3 de febrero de 2021)

Todo indica que los recursos se van a destinar al sector privado, pero a otros menesteres que se suponen más elevados y que se presentan con palabras grandilocuentes, cambiar la estructura productiva, reforma de la economía, transición energética y proyectos estratégicos, entre otros. Unos proyectos que pueden ser muy respetables pero que poco tienen que ver con la necesidad más apremiante que es remontar la enorme crisis económica y fiscal en que nos vamos a ver envueltos. Esa cacareada transición ecológica y la digitalización que se pretende fomentar está hoy en manos de los intereses de las grandes corporaciones, tales como Unión Fenosa, Repsol, BBVA, Caixabank, Telefónica, Iberdrola, Santander. Bruselas, por su parte, acaba de urgir a los estados miembros para que esto se apruebe cuanto antes, y será entonces cuando se sabrá qué es lo que contenía de verdad aquel acuerdo “histórico” de julio tan celebrado.

En mi opinión, poco puede esperarse de lo que resulte finalmente, sobre todo cuando los insultos y broncas entre los llamados representantes del pueblo, viene siendo la norma, en vez de cerrar filas en tono a los graves problemas que atormentan a nuestro pueblo, como es la vacunación contra el covid-19 y sus retrasos, la deuda pública que camina aceleradamente desde el 117% al 130%, el paro que aumenta en decenas de miles de personas cada mes, el confinamiento y la inmovilidad que siguen provocando tanta angustia sin saber como inmunizar a la población, las mentiras que  esconden los discursos de los partidos políticos.

En fin, quizás alguien piense que ser pájaro de mal agüero no resulte lo mejor para los tiempos que corren, pero, sigo pensando, que vender fumo y hacer la del avestruz, solo sirve para crear pasividad, hoy, y desconfianza en la izquierda, mañana, cuando el cántaro se rompa al llegar a la fuente. El acento, por el contrario, habría que ponerlo en la necesidad de afilar un discurso alternativo al neoliberalismo imperante y prepararse para desactivar esta política antisocial, impulsando para ello lo que ya se está expresando en el ámbito de la salud, educativo, ecologista, sindical, pensionista, juvenil… Todo ello será mejor, pienso, que seguir vendiendo humo.

Acerca de ANTON SAAVEDRA RODRIGUEZ

Hola a todos, soy Antón Saavedra y vivo en la cuenca minera asturiana del Nalón. Nacido en Moreda de Aller, (Asturias) el 30 de mayo de 1948, desde la edad de cinco años vivo en la barriada minera de La Juécara (LANGREO). Allí, en la Academia Mercantil de La Felguera (Frailín) cursé mis estudios de bachillerato por libre, y a la edad de 20 años, después de haber sido despedido de Constructora Gijonesa, Duro Felguera y Montajes de Ciaño por motivos sindicales, empezé a trabajar en la minas de Hunosa (Pozo Fondón) con la categoría de ayudante barrenista hasta el año 1974 que pasé a desempeñar el cargo de Graduado Social en el Grupo Siero (Pumarabule y Mosquitera). Posteriormente me licencié en Relaciones Industriales por la Universidad de Alcalá de Henares, y actualmente curso estudios para la licenciatura de Ciencias Políticas. Afiliado a la UGT y al PSOE en los inicios de los años 70, fui secretario general de la Federación Estatal de Mineros de UGT (1976-1989), vicepresidente de la Internacional de Mineros (1978-1990), y miembro del Comité Ejecutivo Confederal de UGT (1976-1988).Desde 1986 hasta 1994 ocupé un lugar en la Mesa del Comité Consultivo de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA) en representación de España. Durante este periodo participé como ponente en varios congresos y conferencias sindicales a nivel internacional, actuando en nombre de los trabajadores españoles ante la OIT, siendo autor del libro-informe publicado bajo el título “EL CARBON:UNA ALTERNATIVA A LA CRISIS ENERGETICA”, que fue asumido por unanimidad de los miembros de la CECA como ponencia base en el debate sobre la politica energética comunitaria en 1991. Entre los años 1991 y 1998 fui diputado del Partido de Acción Socialista (PSOE histórico) en el Parlamento Asturiano por las lista de IU, así como miembro de sus respectivos comités ejecutivos federales. Soy autor de “SECUESTRO DEL SOCIALISMO” y “EL HEREDERO DE SURESNES” de muy recientísima aparición.
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