ES EL MERCADO, AMIGO, ES EL MERCADO…

El recibo de la luz para un usuario medio ha subido un 61,3% en los últimos 15 años, encareciéndose en más de 320 euros la factura anual, según datos de Facua-Consumidores en Acción. Así, frente a los 529,32 euros abonados en 2004 por un usuario medio con tarifa regulada (PVPC), el año pasado el recibo del ejercicio completo ascendió a 853,8 euros. Facua señala que para el estudio ha utilizado un usuario con un consumo de 366 kilovatios hora (kWh) mensuales y una potencia contratada de 4,4 kW.

Recibo la última factura de la estafa consentida de la luz y, como me parece un auténtico disparate, me dispongo a su análisis para comprobar que su incremento no respondiese a ninguna anomalía. Nada extraño. En la factura seguían apareciendo los mismos conceptos indescifrables, los mismos costes fijos que desde hace tiempo nos vienen descontando sí o sí al margen de lo consumido, esto es los correspondientes impuestos sobre la Electricidad (5,11%) aplicado al sumar el importe correspondiente de la potencia contratada y los KW de la energía consumida, el IVA (21%) que se aplica al total de la factura, incluido el impuesto sobre la electricidad y la Tasa Municipal (1,5%) para abonar al municipio donde se encuentra el punto de suministro, pero también los peajes, gastos de transporte y distribución poco transparentes, o compensaciones abusivas a las compañías. Costes del mercado, que se evalúan sobre la energía consumida, llegando a la conclusión de que los consumidores se topan con que el precio mayorista de la luz y consumo se llevan el 35% del recibo, el 40% son peajes (potencia y término de energía) y un 25% impuestos.

Comprobé el histórico de facturas, y seguía en la misma línea de siempre: más cara que años atrás. Concretamente, los gastos energéticos subieron un 40% más que el nivel de vida en los últimos 10 años. Pregunté a un amigo de tertulia que vive un portal más allá que el mio y le pregunté: oye, José, ¿tú has comprobado la última factura de la luz? ¿Qué te parece? Pues, ¿qué quieres que te diga? Me parece una gran estafa, un robo manifiesto, pero es el mercado, amigo, es el mercado. En la misma tertulia, otro amigo nos decía que la brutal subida de la factura se debía a la ola de frio que estábamos padeciendo y a la falta de viento en las eólicas o la falta de sol en las fotovoltaicas, otro culpaba al gas, hasta que otro tertuliano remataba diciendo que la culpa se debía a la liberalización del mercado, en manos de un oligopolio que controla todo, esto es, la producción, la distribución y la comercialización, de tal manera que, en la actualidad, el mercado está manejado por eso que tú llamas “electrofascismo”.

Al poner la lupa en los diversos conceptos que se cobran en los recibos, los consumidores se topan con que el precio mayorista de la luz y consumo se llevan el 35% del recibo, el 40% son peajes (potencia y término de energía) y un 25% impuestos. El último concepto es uno de los que más polémica suscita. La luz cuenta con su propio impuesto, el de Electricidad, que supone el 5,11 % del recibo, y además tiene un IVA del 21%. Se trata de uno de los tramos más altos del tipo sobre el valor añadido, el general, y mucho más elevado que en países del entorno.

Pero lo más denigrante es que Endesa, por ejemplo, que antaño era una empresa pública española al cien por cien, sería malvendida por el gobierno de turno a la estatal italiana ENEL, de tal manera que la eléctrica italiana envía la mayor parte de sus dividendos a Italia, mientras la pobreza energética en España aumenta al mismo ritmo que precios y beneficios, cada vez con más gente que no puede calentar sus viviendas o sufren cortes.

El 6% de personas en nuestro país tiene algún retraso o dificultad para pagar facturas del agua, el gas o la luz, según los datos del informe de Pobreza Energética en España de la Asociación de Ciencias Ambientales del año 2018, pero, a pesar de que los datos oficiales solo pueden registrar los impagos, sería un error pensar que la pobreza energética se limita a esto, cuando según cifras extraídas de encuestas, el mismo informe asegura que el 15% de la población sufre temperaturas inadecuadas en el hogar y el 29% sufre dificultades para poder acceder a los suministros básicos, llegando a un dato espeluznante: el 41% de la ciudadanía de nuestro país sufre la pobreza energética.

Una lacra que, siendo responsable de más de 7.000 muertes prematuras cada año, sigue permaneciendo silenciada e ignorada por todos y cada uno de los gobiernos, central y autonómicos, saliendo a relucir cuando ocurren las grandes catástrofes, como la ocurrida recientemente con el incendio del barrio de Sant Roc en la localidad catalana de Badalona, donde unas infraviviendas (chabolas) tenían los suministros pinchados, con el consiguiente peligro que ello comporta.  

Sin embargo, más allá de estos hechos escandalosos y altamente mediáticos, la pobreza energética mata cada día de maneras mucho más silenciosas y discretas. No hace falta un incendio ni dejar de pagar facturas para ser víctima de la pobreza energética. Conozco a gente que sí paga la factura, pero a expensas de privarse de comer adecuadamente, pasando hambre incluso, o renunciando a poner la calefacción, poniéndose una chaqueta de más en casa y dos o tres cobertores a la hora de ir a la cama.

En este país de trincheras, un dato hermana a políticos de izquierdas, derechas y nacionalistas: su afición a reengancharse en empresas energéticas tras dejar el cargo. La lista de 43 enchufados, entre expresidentes de gobierno y ministros, sigue creciendo mientras la factura eléctrica se dispara y algunas empresas se llevan sus inversiones al extranjero.

Pues bien, guiado por mi interés ante, lo que, desde mi punto de vista me parecían y me sigan pareciendo, ahora más que nunca, “ocurrencias” tan mortales por parte del gobierno, decidí seguir por el camino que me indicaba la línea eléctrica que me llevó hasta una de las térmicas de la multinacional Iberdrola, paradójicamente cerrada cuando más demanda había en el país, y allí pregunté a un trabajador sobre el porqué estaba parada la térmica, contestándome que estaban haciendo trabajos de mantenimiento, pero, cuando ya me iba, me encontré con otro trabajador conocido, ingeniero para más señas, quien,  de manera casi clandestina, me explicó todo el funcionamiento del llamado pool donde se fija el precio de la electricidad, de tal manera que, para cubrir la demanda, las compañías van aportando producción, empezando siempre por las más baratas. Si no hay suficiente, entran otras más caras, y así hasta que se completa lo demandado. La última en entrar, que siempre es la más cara, siendo esta la que fija el precio de las otras.

Quiere ello decir que, si tú produces energía a muy bajo coste, como la hidroeléctrica o la nuclear, ofreces tu energía barata y te la pagan a precio de energía cara. Es un sistema perverso, me susurró al oído mi amigo, porque siendo un oligopolio siempre está la tentación de que alguien no meta en el pool toda su capacidad disponible, en la confianza de que entren otras más caras. Basta con que entre un 1% de gas, para que el otro 99% se pague a precio de gas con márgenes de escándalo. No parece precisamente un incentivo para bajar precios, ¿verdad?”, le dije, contestándome en forma de interrogante, “¿sabes cómo lo llaman? Beneficios caídos del cielo, windfall profits”.

La borrasca Filomena deja a su paso imágenes dantescas de la capital colapsada por la nieve, al igual que numerosas ciudades y pueblos repartidos por todo el centro peninsular. Pero también ha provocado que el precio de la electricidad se dispare, algo que Unidas Podemos utilizó en su momento para cargar duramente contra el Gobierno del PP. Era el año 2017, ante una situación similar, cuando el actual vicepresidente segundo del Gobierno y líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, habló de una demostración de “codicia” por parte de las eléctricas que, si el Gobierno de Rajoy lo consentía, le convertiría en “cómplice”.

Es el mercado, ¿verdad?, le pregunté. Claro, me dijo, “es el mercado, pero el mercado eléctrico español”, que es así de peculiar: un mercado ineficiente y opaco, que favorece la especulación, y donde, a la manera de la banca, las compañías siempre ganan. Y si no ganan, estas se verán compensadas por el Estado, no en vano más de 40 altos cargos de la Administración, entre expresidentes y ministros del gobierno bipartidista del PPSOE, sientan su culo en los millonariamente retribuidos sillones de sus Consejos de Administración. Al respecto, resulta muy grotesco tener que escuchar las manifestaciones de la ministra de Hacienda, la médica María Jesús Montero, mintiendo, como es su costumbre de fullera, para decir que no se podía quitar el IVA porque no lo autorizaba Europa, pero más grotescas resultaron tener que escuchar en boca de los máximos responsables de Unidas Podemos, Echenique y Pablo Iglesias, cuando afirmaron que “bajar el IVA no le cuesta ni un euro a las eléctricas. Eso sí, reduce los ingresos del Estado, dañando la sanidad, la educación o la dependencia”. Por cierto,  el precio del kWh doméstico en España, según Eurostat, resulta el 27,6 % más alto que el precio medio en los 28 países de la Unión Europea. Y se quedaron tan panchos.

Acerca de ANTON SAAVEDRA RODRIGUEZ

Hola a todos, soy Antón Saavedra y vivo en la cuenca minera asturiana del Nalón. Nacido en Moreda de Aller, (Asturias) el 30 de mayo de 1948, desde la edad de cinco años vivo en la barriada minera de La Juécara (LANGREO). Allí, en la Academia Mercantil de La Felguera (Frailín) cursé mis estudios de bachillerato por libre, y a la edad de 20 años, después de haber sido despedido de Constructora Gijonesa, Duro Felguera y Montajes de Ciaño por motivos sindicales, empezé a trabajar en la minas de Hunosa (Pozo Fondón) con la categoría de ayudante barrenista hasta el año 1974 que pasé a desempeñar el cargo de Graduado Social en el Grupo Siero (Pumarabule y Mosquitera). Posteriormente me licencié en Relaciones Industriales por la Universidad de Alcalá de Henares, y actualmente curso estudios para la licenciatura de Ciencias Políticas. Afiliado a la UGT y al PSOE en los inicios de los años 70, fui secretario general de la Federación Estatal de Mineros de UGT (1976-1989), vicepresidente de la Internacional de Mineros (1978-1990), y miembro del Comité Ejecutivo Confederal de UGT (1976-1988).Desde 1986 hasta 1994 ocupé un lugar en la Mesa del Comité Consultivo de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA) en representación de España. Durante este periodo participé como ponente en varios congresos y conferencias sindicales a nivel internacional, actuando en nombre de los trabajadores españoles ante la OIT, siendo autor del libro-informe publicado bajo el título “EL CARBON:UNA ALTERNATIVA A LA CRISIS ENERGETICA”, que fue asumido por unanimidad de los miembros de la CECA como ponencia base en el debate sobre la politica energética comunitaria en 1991. Entre los años 1991 y 1998 fui diputado del Partido de Acción Socialista (PSOE histórico) en el Parlamento Asturiano por las lista de IU, así como miembro de sus respectivos comités ejecutivos federales. Soy autor de “SECUESTRO DEL SOCIALISMO” y “EL HEREDERO DE SURESNES” de muy recientísima aparición.
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2 respuestas a ES EL MERCADO, AMIGO, ES EL MERCADO…

  1. Muchas gracias, compañero, por tu comentario. Desconocía la página que me dices “estafaluz.com”, pero acabo de entrar en ella y me parece superinteresante. Muchas Gracias. Un abrazu.

  2. Gatopardo dijo:

    Para más información, hay que ver la web de don Antonio Moreno Alfaro, estafaluz.com que desde hace más de treinta años sostiene una campaña de denuncias sobre el fraude de las hidroeléctricas, que cuentan con la complicidad de todos los gobiernos, la judicatura y el BOE,

    Gracias por este gran artículo, que si tuviéramos una prensa libre, sin intereses bastardos, sería digno de una investigación periodística de primera línea.

    Un abrazo

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