¿TERREMOTO EN MADRID?

La onda sísmica de las mociones de censura presentadas contra el PP en Murcia por el PSOE y Cs ha llegado en forma de terremoto político de gran magnitud a Madrid. La presidenta regional, la popular Isabel Díaz Ayuso, ha destituido este miércoles a los seis consejeros de Cs de su Gobierno, ha ordenado la disolución de la Asamblea y ha convocado elecciones para el 4 de mayo con el objetivo de frenar la amenaza de que los representantes madrileños de la formación naranja replicaran la estrategia murciana para desalojarla del poder. (EL PAIS, 10 de marzo de 2021)

Muy pronto ocuparán las estanterías y escaparates de las librerías varías crónicas políticas con el título de “Los cinco días de marzo que cambiaron España” o algo parecido, porque desde el pasado 10 de marzo en el que Ciudadanos y PSOE presentaron en Murcia una moción de censura contra el presidente del PP, López Miras, el mapa político nacional ha sufrido una especie de “terremoto político”.

Un supuesto “terremoto político” cuya onda sísmica sacudía los cimientos del Gobierno de coalición progresista PSOE-Unidas Podemos tras anunciar el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, su renuncia como miembro del gobierno a la vez que presentaba su candidatura a las elecciones para la Asamblea de Madrid que la actual presidenta, Isabel Ayuso, había convocado para  el 4 de mayo, aunque, a decir verdad, la marcha de Pablo Iglesias del gobierno de Pedro Sánchez estaba cantada desde hacía bastante tiempo, bien por las malas si Sánchez lo cesaba una vez que se formase el gobierno en Cataluña, después de las elecciones del 4M en Madrid, o bien por propia decisión de Iglesias como, de hecho, ha ocurrido en la mañana del 15 de marzo, entre otras cuestiones, porque el vicepresidente Pablo Iglesias era muy consciente de que su relación con el presidente Sánchez estaba agotada e inmersa en una tan insoportable como permanente discusión.

El secretario de Organización del PSOE y ministro de Transportes, José Luis Ábalos, ha dicho este sábado que en la región de Murcia se ha visto la “compra de tres tránsfugas” como “si se tratara de una venta de esclavos “sin ningún rubor” en “la plaza pública” (La Vanguardia, 13 de marzo de 2021)

En efecto, el día en el que se conocía la intención de presentar una moción de censura en Murcia toda la política institucional del país parecía corresponderse con lo que, efectivamente, tiene toda la pinta de ser todo un “terremoto político”. La respuesta de Ayuso en la Comunidad de Madrid, protegiéndose, mediante convocatoria a elecciones anticipadas autonómicas, contra lo que ella misma anunciaba como traición de Ciudadanos parecía corroborar ese “terremoto”, agrandado mediáticamente con una supuesta réplica en otras comunidades como Castilla-León y Andalucía, aunque todo se vino abajo mediante  la cooptación del PP de tres de los rebeldes diputados murcianos de Ciudadanos, incorporándolos como consejeros del gobierno autonómico a razón de 78.000 euros anuales.

Sin embargo, el que los diputados murcianos de Ciudadanos hayan vendido su voto al PSOE, en nada me escandaliza. Que el PP se lo recomprara luego, de segunda mano y a mejor precio, mucho menos, al formar parte de la lógica política como lo es la negrura financiera de Podemos, pero quejarse de que en el mes de enero haga frio es una auténtica estupidez.

Los tres diputados murcianos, como profesionales de la política que son, no buscan sino seguir viviendo de puta madre como profesionales de la política, por lo menos en sueldo y en privilegios. Me parece hasta comprensible, tanto como lo puede ser la adquisición del chalet de Galapagar por parte de la pareja ministerial Iglesias-Montero. Lo que me parece más difícil de entender es lo del expresidente del gobierno madrileño Ignacio Aguado, un sujeto que ya vivía muy por encima de sus posibilidades, pretendiendo vivir mucho mejor todavía.

El vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, abandona el Gobierno de coalición para convertirse en el candidato de Unidas Podemos a presidir la Comunidad de Madrid en las elecciones convocadas para el 4 de mayo, según ha anunciado en un vídeo difundido en las redes sociales del partido. Iglesias postula a la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, como posible futura líder de Unidas Podemos y ha pedido “altura de miras” a Más Madrid para ir en una lista conjunta con la que disputar la presidencia a la ‘popular’ Isabel Díaz Ayuso (AS, 16-03-2021)

Y, de repente, aparece el exvicepresidente segundo del gobierno, Pablo Iglesias, desplegando la estrategia de lo que me parece su propio autogolpe, sabiendo que nunca le va a quitar la silla al presidente Pedro Sánchez, pero ¿qué tal si lograra ser una Carmena sin magdalenas en Madrid? ¿Estamos en tiempos de asistir al entierro de un partido, como Ciudadanos, que nunca lo fue, o estaremos asistiendo al suicidio político de Pablo Iglesias? En realidad, pienso que la “campanada” de Iglesias tiene, más que nada, un efecto propagandista que otra cosa, pero veremos muy pronto los resultados.

La cuestión es que, en un Madrid en el que la derecha y sus extremos han hecho su bastión, envueltos en la banderita que lució durante toda la época franquista y la posfranquista de la restauración monárquica que vivimos en la actualidad, la  misma banderita que ha pasado de los balcones a las mascarillas, y en el que la batalla ideológica sobre la libertad ha logrado traspasar las trincheras de los miles de muertos para instalarse en la libertad del negocio por encima de la vida, en ese escenario, se producen estas elecciones del 4 de mayo de 2021.

Pero, cambiar las caras, las siglas en los gobiernos y los beneficiarios profesionales de esos cambios de “a tanto el kilo de nuevo aliado”, y no políticas reales que mejoren la realidad de quienes están cansados de perder, en absoluto me parece ningún terremoto político, sino más bien un insulto. Si algo de profundo pudiera tener ese supuesto “terremoto”, que refuerza a la derecha más reaccionaria, es el de un nuevo descuelgue de sectores de las clases trabajadoras y populares que venían abandonando a la izquierda desde hace decenios, y su deriva hacia las posiciones más contrarias a sus intereses, representadas por los sectores más ultras del PP y por VOX.

Gráfico del descuelgue de sectores de las clases trabajadores por trimestres entre los años 2010 y 2020.

Sin embargo, lo más deplorable de todo ello es que, mientras los partidos políticos viven enzarzados en otra campaña electoral plagada de insultos como norma, y desde Moncloa se sigue jugando a desestabilizar  gobiernos autonómicos para tratar de quitarle el presidente al “otro” para ponerme “yo”, caso concreto de la Comunidad de Castilla-León donde el PSOE acaba de presentar una moción de censura contra el gobierno del PP para debatirla el próximo 22 de marzo de 2021, con el resultado de otra sonora derrota del PSOE, las listas del paro se alargan, con casi un millón de trabajadores en el limbo de los ERTES, y mientras con una mano, la vicepresidenta tercera y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, coge el teléfono para convocar a empresarios y sindicatos a desmontar la reforma laboral del PP que la Unión Europea hace suya, con la otra se acusa recibo del siguiente cheque del fondo europeo SURE, creado para el pago de los ERTE. Otros 2.870 millones esta misma semana (15 al 21 de marzo de 2021), de los 21.300 millones de este rescate pequeño a España, solo superado por Italia, sin olvidarnos, claro está, de los casi 100.000 muertos del coronavirus y los más de 5.000.000 de parados, la crisis económica emerge y se deja la solución en manos de la Unión Europea. 

Claro, “no hay nada más idiota que un obrero de derechas” – dicen -, y se quedan tan panchos, tras tan brillante afirmación en la que se esconde un desprecio hacia el trabajador y el parado “desclasado” e ignorante que no comprende la importancia de ser el “paganini” de las subidas de los carburantes y de la energía en sus hogares, que soporta la vergüenza en las colas del hambre para recibir una docena de huevos y un kilo arroz, que ha visto convertirse el Ingreso Mínimo Vital en una pesada broma con escarnio y que se siente humillado y derrotado.

Ese trabajador precario “desclasado” que no entiende qué coño es eso del “relato” y de la lucha por la “hegemonía”; esa madre, trabajadora por horas en un supermercado que desconoce qué es el heteropatriarcado o la discusión sobre identidades, el cisgénero o el feminismo de clase que solo es un lema, son quienes no entienden a Podemos, no porque sean tontos, ignorantes o reaccionarios, como en el fondo piensan los morados, sino porque saben que les importan un carajo. Solo están en sus programas electorales, en el mejor de los casos en sus demagógicos discursos, pero nunca en su práctica del día a día.

Hubo una época en la que el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, preferiría vivir en el piso de su tía abuela, en el distrito madrileño de Puente de Vallecas, porque consideraba que lo realmente peligroso era “el rollo de los políticos que viven en chalés”. Si Podemos ganara las elecciones generales y Pablo Iglesias siguiera siendo su candidato presidencial, el político preferiría no tener que trasladar su residencia a La Moncloa. Así lo afirmó durante una entrevista con Pablo Motos en El Hormiguero: “Si puedo elegir, yo preferiría seguir viviendo en mi casa, en el barrio de Vallecas” (EL PAÍS, 23-05-2018)

A esos sectores y clases no les ha traicionado tanto el PSOE como estos pijos-progres que un día soñaron con asaltar los cielos, entre otras cuestiones, porque del PSOE nunca esperaron demasiado. Les bastaba con alguna que otra ayudita social para saber que eran algo mejores que la derecha de toda la vida, la misma que había humillado y empobrecido a sus padres. No es que les haya traicionado después. Es que el “socialismo del neoliberalismo” al que ahora insulta Ayuso, ya no tiene de dónde sacar dinero de los Presupuestos Generales del Estado porque hace mucho que asumió el fin del Estado del Bienestar y el principio del “no hay más cera que la que arde”.

De los podemitas, la verdad, no se esperaba mucho, que digamos. Se trata de esos pijos universitarios, pertenecientes, en su mayoría, a las clases medias, esto es, niñatos de la generación Netflix, que interpreta el mundo como si fuera una de sus series de ficción preferidas, que se montaron sobre los últimos resquicios de clase que les quedaban a Izquierda Unida, con un pedigrí de origen mucho más creíble que el suyo, aunque hacía mucho que venía deteriorándose, principalmente por las batallitas y conspiraciones podemitas para destruirlos al igual que en su día hiciera el PSOE con el glorioso Partido Comunista de España que, si bien les funcionó en los barrios durante un tiempo breve, enseguida quedaron al descubierto sus  verdaderos objetivos, que no era otro más que hacerse políticos profesionales.

Y ahora llega Pablo Iglesias, el de la Colonia Fontarrón en Puente de Vallecas, que nada tiene que ver con el otro Pablo Iglesias del Ferrol, es decir, el que iba a acabar con el régimen del 78, quien después de haber rebajado sus programas hasta entregarlos descaradamente al neoliberalismo nos ofrece una nueva alarma antifascista, otra de las suyas, tratando de sacar votos a través de seguir metiendo miedo a la gente, al igual que hiciera en su día el actual inquilino de la Moncloa. Pero, eso ya no funciona cuando se ha perdido la credibilidad que antaño se pudo tener y se tuvo, porque Podemos no es más que Pablo Iglesias y solo Pablo Iglesias, una diarrea peor que la de Ribera con Ciudadanos, con una base social, la de las clases medias en descomposición, preparando su desembarco, unos en el PSOE y otros hacia VOX.

Ocurre que, a Podemos hay que tomarlo como es, un conglomerado de aluvión realizado por mentalidades infantiles acostumbradas al capricho, la pataleta y hacer la revolución de siete a las diez de la noche, para luego quedar con los colegas a cenar y tomar copas. Son aquellos hijos de la socialdemocracia, que optó por formar a débiles, acríticos y timoratos antes que a personas con carácter, criterio propio y músculo ideológico. El simplismo de esta generación, aunque no exento de la crueldad totalitaria del sistema que defienden, causa estupor y su capacidad para repetir las enormidades más increíbles, también. Han trasladado la ética del más sórdido botellón a la cima del estado.

Durante este tiempo iniciado en las acampadas de la madrileña Puerta de Sol el 15M, Podemos ha pasado de casi alcanzar en parlamentarios al PSOE, soñando con lo que los socialdemócratas del eurocomunismo llamaban el “sorpasso”, a tener menos de la tercera parte de sus diputados, perdiendo en cada proceso electoral celebrado representación en los ayuntamientos y parlamentos autonómicos, cuando no desapareciendo del mapa político como ocurrió en las recientes elecciones gallegas, pudiendo afirmar con rotundidad que Podemos ya no representan nada en los niveles autonómicos, tal y como se puede observar en el cuadro que se adjunta.

Evolución del voto a Podemos por comunidades autonómicas desde que la organización quedó registrada como partido en el año 2014.

Pablo Iglesias sale del gobierno después de hacer el más espantoso de los ridículos, sin presentar una gestión de gobierno que se pueda vender como un éxito, más allá de la propaganda goebbeliana, pero frente al fascismo, cualquier candidatura que no contemple la ruptura total con el capitalismo, organizando la solidaridad interna desde la clase, creando poder popular al margen de lo institucional, dando juego autónomo y no partidista, ni pensado para un rédito inmediato, es condenarse a otro estrepitoso fracaso, entre otras cuestiones, porque lo que ata proyectos colectivos, pensados para una larga caminata, a los objetivos inmediatos del juego institucional está destinado a la manipulación del capital, por vía directa o indirecta.

Al fascismo se le combate desde el terreno de los hechos concretos, y no desde la palabrería y la demagogia del bla, bla, bla, a la vez que apareciendo incrustado en el organigrama de la Open Society Foundations del George Soros, y una mentira de ese calibre no se puede sostener durante mucho tiempo más.

En otro orden de cosas, Pablo Iglesias se presenta, efectivamente a las elecciones de la Comunidad de Madrid, con la intención de unir su candidatura con la de su peor enemigo, Iñigo Errejón, pero cuando se trata de vender como altura de miras lo que solo es el miedo a la desaparición de dos miserias unidas por similar ambición personal, es prácticamente imposible conformar una candidatura unitaria porque entre dos mezquindades, más preocupadas por sus enfermizos narcisismos y por la venganza contra el hasta ayer amigo, la condición de alacranes los llevará a la destrucción de ambos.

En efecto, cinco años después de la batalla librada entre Pablo Iglesias e Iñigo Errejón en el Congreso de Vistalegre II, en febrero de 2017, donde Pablo consolidaría su fortaleza como líder único del partido y el debilitamiento de Errejón y su equipo de fieles (Rita Maestre, Pablo Bustinduy, Clara Serra o la excompañera sentimental de Iglesias, Tania Sánchez, entre otros) hasta que “las cloacas” convencieron a Errejón para que contribuyera a romper Podemos, metiendo en esa ambiciosa aventura egocentrista a la exalcaldesa de Madrid, Manuel Carmena, con la que se había lograda una cierta unidad entre la llamada izquierda del PSOE y Unidas Podemos, llegando a la triste conclusión de que, si bien había servido para incrementar los votos al PSOE, sin embargo la derecha recuperaba el Ayuntamiento de Madrid, a la vez que consolidaba su gobierno en el Comunidad madrileña.

Solo unos pocos años en la primera línea de la política han bastado para que aquella amistad entre Íñigo Errejón y Pablo Iglesias nacida entre los muros de la Facultad de Ciencias Políticas de la Complutense de Madrid se rompiese por completo tras 16 años de compartir teorías y proyectos. Entonces, cuando se conocieron, eran dos jóvenes con muchas ideas sobre cómo crear una sociedad más justa y hacer una política más cercana a los ciudadanos. Sin embargo, una vez llegaron arriba vieron cómo sus diferencias se acentuaban hasta el punto de resultar irreconciliables.

Ahora, ante la convocatoria de las elecciones en Madrid para el 4 de mayo, Errejón se niega a ser otra vez el “segundón” de Pablo Iglesias, de tal manera que su partido Más Madrid -escisión de Podemos surgida tras la defenestración de Iñigo Errejón a manos de Podemos y del apartamiento de Manuela Carmena -, anuncia públicamente que no servirá de muleta al todavía vicepresidente segundo del gobierno para las elecciones autonómicas, desechando de esa manera el ofrecimiento de Pablo Iglesias a Errejón para fusionarse en una única candidatura para luchar contra el fascismo. “Madrid no es una serie de Netflix”, ha dicho Mónica García, la candidata de Más Madrid para las elecciones del 4M, en clara referencia a la enfermiza querencia protagónica de Iglesias. Y puede hasta tener razón, porque no es una serie de Netflix, sino varias a la vez. Pero, además, dejando por el camino un partido hecho a la imagen y semejanza de Pablo Iglesias, en el que el amor, los celos, el rencor o la traición han sido los verdaderos motores de la marca Podemos desde sus inicios, tal y como nos deja ver la decisión-vendetta de Tania Sánchez, rechazando concurrir a las elecciones en un bloque Podemos-Más Madrid, para dar portazo elegantemente y de la mano de Errejón a la envolvente de su excompañera sentimental, movidos ambos, por el rencor de unas relaciones que acabaron de forma tormentosa. Todo apunta de que quien realmente tomó la decisión del “No es No” fue Tania Sánchez, la que en 2012 fuera pareja sentimental de Pablo Iglesias y ahora es diputada de Más Madrid.

“Ya no somos pareja; nos queremos mucho, nos admiramos, nos respetamos, somos compañeros y compartimos las mismas aspiraciones de cambio político, por las que seguiremos trabajando. Simplemente ya no somos pareja”, y dice así Pablo Iglesias: “Tania: la mujer más valiente que conozco y a la que más admiro”, y continúa Tania: “Pablo, ¿el hombre que lo cambió todo y al que más admiro” (04-06-2015?

Dice Pablo Iglesias que se presenta para poner freno a la reacción y al fascismo, pero yo me pregunto con qué crédito y qué, de lo que haya hecho mientras ha estado en el gobierno, puede sustentar esas razones. La clase a la que nunca ha defendido en su práctica política está desnuda. Hoy nadie la representa, pero, dentro de ella, ha crecido la rabia, y está rabiosa porque ningún partido de izquierda fue parte de su realidad.

Desde mi punto de vista, a Pablo Iglesias le espera un Madrid que le gustaría verle muerto “políticamente hablando”, y él se lo ha ganado a pulso cuando se ha olvidado de que la socialdemocracia no perdona a esos competidores que, como él, van de rojos por la vida, y tampoco le perdonan sus excompañeros y excompañeras de Más Madrid, que tienen toda la pinta de aquella Nueva Izquierda de las Almeidas y los Garridos que acabaron integrándose en la casa común del PSOE, no en vano, Errejón encabeza un partido muy minoritario y fragmentado a la espera de que el PSOE le necesite para algo, de tal manera que, siendo muy difícil encontrar a alguien más sumiso con el actual presidente de gobierno que a Errejón, tampoco parece posible reconciliación alguna con Iglesias. Además, se tienen miedo uno al otro, ante el temor de que cualquier día se pueda filtrar a la opinión pública los secretos que ambos guardan bajo llave sobre los verdaderos objetivos del 15M y los “patrocinadores” que financiaron el invento.

La inesperada salida de Iglesias del Gobierno para presentarse a las elecciones del 4-M ha fracturado todavía más el espacio de la izquierda en Madrid. El líder de Podemos se la tiene jurada a Errejón y a Carmena desde que ambos hicieron saltar por los aires el partido morado antes de las autonómicas del 2019 al impulsar su propio espacio político, Más Madrid. Carmena perdió la alcaldía de la capital, que gobiernan ahora PP y Ciudadanos. Errejón, por su parte, tampoco pudo desbancar a Ayuso y se marchó al Congreso de los Diputados en la repetición electoral del 10 de noviembre del 2019, donde logró una colosal derrota.

Por si no fuera suficiente, ahora aparece la Manuela Carmena con su plataforma Hablamos de Madrid, con la vista puesta en las elecciones autonómicas del 4 de mayo, pensada para un reforzamiento de los mensajes alineados con el discurso que defienden tanto Ángel Gabilondo por el PSOE como Mónica García por Más Madrid, con la idea de tomar partido por estas dos formaciones frente a la candidatura de Iglesias en un momento de máxima fragmentación de la izquierda. El propio Gabilondo ha dejado escrito en un artículo publicado en El País (23-03-2021): “en este clima de extremismo, yo digo no al partido de Pablo Iglesias. Solo pactaría el gobierno con Ciudadanos y Más Madrid”.

Y, esto ocurre cuando son más que conocidas las intenciones de la antigua compañera universitaria de Pablo Iglesias, Isabel Ayuso, que pasan, en primer lugar, por desasirse de Ciudadanos, para doblegar de nuevo a una izquierda débil, fortaleciendo posiciones en su batalla interna dentro del PP, para, seguidamente, convertir a su Madrid, no sólo en la vía predominante de las derechas hispanas, sino en terrible proyecto para el conjunto de la sociedad española.

Ni Pablo, ni Errejón, ni mucho menos los jenízaros que llevan a cabo sus consignas, desconocen a estas alturas que la Isabel Ayuso abandera un proyecto autoritario de corte thatchteriano. Una especie de señorío privado de los ricos más belicosos que apuestan por un proyecto duro y selvático para una sociedad que ellos encumbran, y esto esta imbricado al papel de la capital española dentro del capitalismo hispano: una corte detractora de recursos del conjunto del Estado y hogar de los mandamases del sector financiero e inmobiliario que dominan la economía española.

Los comicios de este domingo arrojan dos grandes perdedores en la Comunidad de Madrid. El socialista Ángel Gabilondo ha sido el candidato más votado, con 37 escaños, pero se queda sin opciones de gobernar debido al pinchazo de Más Madrid, la lista que encabezaba Íñigo Errejón tras abandonar Podemos. La ruptura entre Pablo Iglesias y su antiguo número 2 es una de las claves de este resultado electoral. Tras la traición de Errejón, Iglesias decidió mantener la candidatura de Podemos (encabezada por Isa Serra) para competir con Más Madrid.

En definitiva, Pablo Iglesias ha buscado una forma de salir del gobierno como si fuera un sacrificio antifascista, cuando su práctica no ha hecho otra cosa que alimentarlo, aunque solo fuera por pasividad, volviendo a la barricada ante el temor de que, si el 4 de mayo se quedaba sin representación, su partido podría subastarse como está ocurriendo con Ciudadanos, frustrándose definitivamente aquel asalto a los cielos que ideó el 15M, sin pensar que su proyecto se iba a hundir, precisamente, en el mismo lugar donde había nacido. Es decir, la tramoya pablista se descompone, hasta el extremo de que su líder Pablo Iglesias es más que posible pasará a la historia reciente – nunca a la de largo plazo -, como alguien que aprovechó el encumbramiento organizado de su persona para hundirse y acabar siendo presidente de la Comunidad de Vecinos en su antiguo barrio del Fontarrón de Vallecas.

Pablo Iglesias había saltado al escenario político al grito de “Madrid será la tumba del fascismo” y curiosamente, será el pueblo madrileño quien tiene en su mano cavar la suya. Pero también puede renacer y conseguir reiventarse en un momento determinante. Como ha quedado dicho al inicio, su papel en el Gobierno se había convertido en secundario e Iglesias había dejado de ser influyente, derivando su papel a explosivas intervenciones en televisión y con la carga de unos pésimos continuados resultados electorales a su espalda.

Ante la deriva de Unidas Podemos y su marginación por el PSOE en el Gobierno que, más temprano que tarde, iba a suponer su salida del ejecutivo, Iglesias trata de buscar en Madrid un golpe de efecto que le permita seguir siendo influyente algunos años más porque con Isa Serra como candidata, las encuestas estaban siendo demoledoras para Podemos, hasta el extremo de dejar a los podemitas sin representación alguna en la Asamblea de Madrid.  Ante sí tiene una batalla fraternal con Mónica García, que, en realidad es con Íñigo Errejón, con su excompañera sentimental, Tania Sánchez, y hasta con la exalcaldesa madrileña, Manuela Carmena. Una pelea que tiene un claro perjudicado: el votante de izquierda que, una vez más, acude desunido y enfrentado por la falta de unión de unos políticos que en absoluto están a su altura.  

En cualquier caso, el 4 de mayo está a la vuelta de la esquina y los resultados que emanen de las urnas actuarán como los verdaderos jueces que quitarán y darán las razones de unos y otros.

Acerca de ANTON SAAVEDRA RODRIGUEZ

Hola a todos, soy Antón Saavedra y vivo en la cuenca minera asturiana del Nalón. Nacido en Moreda de Aller, (Asturias) el 30 de mayo de 1948, desde la edad de cinco años vivo en la barriada minera de La Juécara (LANGREO). Allí, en la Academia Mercantil de La Felguera (Frailín) cursé mis estudios de bachillerato por libre, y a la edad de 20 años, después de haber sido despedido de Constructora Gijonesa, Duro Felguera y Montajes de Ciaño por motivos sindicales, empezé a trabajar en la minas de Hunosa (Pozo Fondón) con la categoría de ayudante barrenista hasta el año 1974 que pasé a desempeñar el cargo de Graduado Social en el Grupo Siero (Pumarabule y Mosquitera). Posteriormente me licencié en Relaciones Industriales por la Universidad de Alcalá de Henares, y actualmente curso estudios para la licenciatura de Ciencias Políticas. Afiliado a la UGT y al PSOE en los inicios de los años 70, fui secretario general de la Federación Estatal de Mineros de UGT (1976-1989), vicepresidente de la Internacional de Mineros (1978-1990), y miembro del Comité Ejecutivo Confederal de UGT (1976-1988).Desde 1986 hasta 1994 ocupé un lugar en la Mesa del Comité Consultivo de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA) en representación de España. Durante este periodo participé como ponente en varios congresos y conferencias sindicales a nivel internacional, actuando en nombre de los trabajadores españoles ante la OIT, siendo autor del libro-informe publicado bajo el título “EL CARBON:UNA ALTERNATIVA A LA CRISIS ENERGETICA”, que fue asumido por unanimidad de los miembros de la CECA como ponencia base en el debate sobre la politica energética comunitaria en 1991. Entre los años 1991 y 1998 fui diputado del Partido de Acción Socialista (PSOE histórico) en el Parlamento Asturiano por las lista de IU, así como miembro de sus respectivos comités ejecutivos federales. Soy autor de “SECUESTRO DEL SOCIALISMO” y “EL HEREDERO DE SURESNES” de muy recientísima aparición.
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6 respuestas a ¿TERREMOTO EN MADRID?

  1. Koldobika Gómez Antolín dijo:

    Es hora de Levantamiento Civil ante las amenazas de nuevos “confinamientos” que son la expresión del Golpe de Estado implantado el 14 de Marzo del fatal 2020…con el acatamiento y TRAICIÓN de sindicatos, Podemitas ministras/os o “sanitarios” muy aplaudidos por los/as CÓMPLICES de los jerarcas de las farMAFIAS que no detienen a los “admistradores/as” de la Sanidad que los sociatas, capitaneados por el “señor X” con chaqueta de pana, pusieron para DESTRUIR lo que nuestro trabajo se financió…Conoces los ROBOS contra los centros de “descanso” o “vacaciones” del Montepio y parece que hace falta refrescar la memoria y la Conciencia de Clase…dormida y sin cartuchos de dinamita que la despierte…Ya conocemos a los enemigos pero parece que no conocemos a los “amigos” ocultos detrás de sus MÁSCARAS y disfraces de “sindicalistas” o curas que siguen los dictados del “ministro de Pedro”…Ya ves como van muchos/as voluntarios /as a recibir las vacunas que causan y causarán MAS MUERTES, INCINERACIINES Y RUINA…mas de la que ya nunca podremos pagar…pero los del “gobierno” obtendrán pensión hasta después de muertos y cobrarán sus descendientes “reales” por comprar carbón a Marruecos o petróleo al TIRANO de Guinea…

  2. Muchas gracias por tú información. A partir de ahora me leeré la revista recomendada “Discovery Salud. Un abrazo, compañero.

  3. Koldobika Gómez Antolín dijo:

    Si necesitas Documentación puedes leer la revista Discovery Salud y te pones al día de las MENTIRAS de las ministras, los “jenízaros” y las traiciones actuales o las pasadas y futuras hasta que los nazis nos incineren como a los jubilados o los que dieron muchos años de clandestinidad o torturas y malas condiciones de vida para que los “universitarios” vivan de sus traiciones

  4. Koldobika Gómez Antolín dijo:

    Nosotros estamos amenazados de muerte por tirios y troyanos y no les pasamos ni pedimos cuentas por sus ASESINATOS, MENTIRAS, TRAICIONES…y las fronteras vigiladas en todos los pueblos o comunidades por las policías de asalto o civiles…y con la “hostelería” tratando de recuperar, quien esté abierta, lo perdido subiendo precios o bajando calidad de lo ofrecido pero cobrando de nosotros “sus impuestos” Creo que muchos “de los nuestros” deberían leer “Salario, precio y ganancia” del Capital que escribió Carlos Marx que no era “marxista” por si acaso alguien le ensucia lo que escribió…Al grano Antón y los discursos sobre esos INDECENTES “jenizaros” y TRAIDORES ya no sirven para levantar a los de las incineradoras..donde deberían estar los ASESINOS, de nuestros abuelos, padres, tíos, hermanos o nietos

  5. Koldobika Gómez Antolín dijo:

    Amigo Antón ¿Porqué no entras al asunto de la FALSA PANDEMIA y los ASESINATOS con vacunas y REPRESIÓN de los Derechos emanados de la “puta Constitución” o la maltrecha Declaración de Derechos Humanos y los Estatutos de AUTONOSUYAS…? Son NUESTROS MUERTOS, nuestros antepasados eliminados para no pagar las pensiones ABANDONADOS por esos “médicos” como Llama ares y otros “pijos” hijos nuestros que han devenido en nuevos NAZIS y que nos miran como “irresponsables” por no llevar los BOZALES… y “contagiar” con nuestra respiración a todos ellos y que ven un peligro si les tocamos o besamos a nuestros nietos o padres que empuñar on las armas o la huida ante los golpistas…padres de los falangistaa que se sientan en la bancada azul o de la rosa putrefacto…?

    • Ya escribí algo sobre el asunto de las vacunas, centrándolo concretamente en los grandes negocios de las multinacionales en torno a ellas, aunque ahora hay bastantes más elementos que corroboran tus comentarios, y me extenderé un día de estos, pero ya sabes que un tema como el de las vacunas donde, efectivamente, se juegan miles y miles de vidas humanas, hay que hacerlo con muy documentadamente. Un abrazo, compañero.

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