UNIDAD, UNIDAD, UNIDAD.

Vista general de las afueras del Palacio de Vistalegre, en Madrid, donde se celebra la Asamblea Ciudadana Estatal de Vistalegre II, el 11 de febrero de 2017.

Este fue el grito que salió de las casi ocho mil personas concentradas en la madrileña plaza de toros de Vistalegre los días 11 y 12 de febrero de 2017, mientras Podemos se desangraba internamente en una lucha cainita entre los sectores de Pablo Iglesias e Íñigo Errejón, con dos visiones diferentes sobre el rumbo de los morados tras las elecciones del 26-J.

Aquella irrupción en el panorama político sin precedentes en nuestro país, que llegó a situarse en los primeros puestos en las encuestas y que hizo temblar al establishment, rozando con los dedos el soñado sorpasso al PSOE, se había propuesto como socio de Gobierno, luego votó “no” a Pedro Sánchez, pactando más tarde una coalición con Izquierda Unida que, en absoluto, resultó como se esperaba. Y ese espídico periodo que vivió España con dos elecciones también tuvo sus consecuencias internas. Por un lado, la visión más institucional y pro PSOE de Errejón, y por el otro, el lado más ortodoxo y originario de Iglesias, saliendo este último vencedor de la II Asamblea Ciudadana de Podemos,

Pablo Iglesias se dispone a iniciar la primera jornada de la II Asamblea Ciudadana de Podemos, el 11 de febrero de 2017.

Pablo Iglesias ganaba de esta manera el duelo a Íñigo Errejón, imponiéndose holgadamente al obtener todo el control del partido, gracias a una mayoría absoluta en la dirección, al ser refrendadas sus tesis políticas y su modelo de partido por un 89% de los votos, venciendo a las de Errejón, que logra casi el 40% de representantes en la dirección de Podemos.

Sin embargo, la votación determinante no era otra que lograr la mayoría en la composición de la dirección, porque Iglesias había anunciado previamente que dimitiría si su candidatura quedaba en minoría, de tal manera que lograría 37 consejeros de los 62 totales, por los 23 de Errejón y los dos de Anticapitalistas, que entraban por primera vez en la dirección de Podemos.

Con esos resultados, el control del partido será total, porque, al ganar el documento organizativo presentado por Pablo Iglesias, el nuevo Podemos seguirá siendo de estilo presidencialista, conservando el secretario general amplios poderes, como la facultad de convocar consultas a las bases sin acuerdo de la dirección o la potestad de disolver agrupaciones de cualquier nivel territorial.

De hecho, sin haber transcurrido siquiera una semana desde la clausura de Vistalegre II, comenzaba la “purga” del errejonismo, anunciándose en la primera reunión de la nueva dirección del partido que la Ejecutiva de la formación, compuesta por 15 personas, tan sólo iba a contar con tres errejonistas, quedando despojado el propio Errejón de su puesto como portavoz en el Congreso, no quedándole más remedio que pactar con Iglesias su destierro a la Comunidad de Madrid, a la vez que era sustituido por la compañera sentimental de Pablo Iglesias, Irene Montero, que pasaría a ocupar la  portavocía del Congreso de los Diputados. En este mismo “purgatorio” pablista también serían relegados el resto de los errejonistas situados en los órganos de dirección del partido y en las comisiones del Congreso, tales como Sergio Pascual, Tania Sánchez o Juan Pedro Yllanes, que serían enviados al denominado “gallinero” del Hemiciclo, esto es, a las últimas filas.

Pablo Iglesias, junto a los dirigentes Pablo Echenique, Irene Montero, Rafa Mayoral, Iñigo Errejón y Pablo Bustinduy en la plaza de toros de Vistalegre durante la celebración de la II Asamblea Ciudadana de Podemos, el 11 de febrero de 2017.

Una de las intervenciones más polémicas, refiriéndose a las “purgas” que venían siendo la norma en el seno de las agrupaciones moradas hasta la disolución de los círculos, fue la dirigida por el militante toledano, Fernando Barredo, contra el exmilitante de Ciudadanos y secretario de organización de Podemos, Pablo Echenique, cuando le recordaba las palabras hechas en su visita a Toledo donde había manifestado que “la comisión de garantías era el órgano que mejor funcionaba de toda la organización morada”, cuando estamos hablando de una Comisión de Garantías que tiene  “ochentaytantosmil” casos sin resolver, lo que no me parece que sea el ejemplo de lo que mejor funciona en Podemos, porque si lo que mejor que funciona en Podemos es una comisión que tiene más de 80.000, ¡80.000!, casos sin resolver, decidme aquí ¡qué coño es lo que funciona!”, le espetaba el militante portavoz de la lista “Podemos en equipo”, para cerrar su intervención afirmando que “la Comisión de Garantías no puede seguir dictando resoluciones secretas, porque no las hace ni el Tribunal Supremo de España, y nosotros predicamos transparencia; ¿qué tal si lo hacemos con el ejemplo?”.

Entre los temas estrella que surgió de aquella magna asamblea de Vistalegre II estuvo el referido a la reforma electoral que proponía el adelanto a los 16 años la edad para votar, obligando a las listas cremallera y la modificación en el reparto de escaños con el abandono de la ley D’Hondt y la implantación del sistema Saint Laguë, un método que llegó a negociarse con Ciudadanos, usado en países como Alemania, Noruega, Suecia o Dinamarca, que asigna los escaños de manera similar a la Ley D’Hondt, es decir, dividiendo el número de votos emitidos para cada partido entre el número de cargos electos con los que cuenta cada circunscripción, pero en este caso sólo utiliza como divisores los número impares, de tal manera que la  preponderancia de los partidos con más votos a medida que consiguen escaños no sea tan drástica como en el caso de la Ley D’Hondt.

La cuestión es que, con un Errejón ya completamente apartado de la cúpula podemita, este comienza su tarea para preparar una candidatura a la Comunidad de Madrid para las elecciones de 2019, aunque optando por la cautela, sin realizar el anuncio oficial, a pesar de que Pablo Iglesias ya lo había dado por hecho en varias intervenciones públicas.  Eso sí, Errejón había comenzado su particular precampaña recorrriendo pueblos y ciudades de la Comunidad de Madrid.

El nuevo Consejo Ciudadano Estatal surgido de la Asamblea de Vistalegre II ha aprobado este sábado, 18 de febrero de 2017, el nombramiento de Irene Montero como nueva portavoz de Unidos Podemos en el Congreso en sustitución de Íñigo Errejón, como parte de los cambios que ha llevado a cabo el partido morado tras la victoria del líder en el congreso del fin de semana pasado frente al equipo del ya exsecretario político.

En efecto, celebradas las elecciones en la Comunidad Autonómica de Madrid, el 26 de mayo de 2019, quedaban elegidos los 132 diputados de la XI legislatura de la Asamblea de Madrid mediante un sistema proporcional con listas cerradas – método D’Hondt -, y un umbral electoral del 5 %, resultando vencedor el PSOE con 880.036 votos y 37 escaños, aunque el pacto a la andaluza alcanzado entre PP (714.718 votos y 30 escaños), Ciudadanos (625.000 votos y 26 escaños) y VOX (285.099 votos y 12 escaños) darían el gobierno a la derecha, quedando proclamada presidenta del gobierno autonómico de Madrid Isabel Díaz Ayuso del Partido Popular. Es decir, los buenos resultados alcanzados por la candidatura de Más Madrid, encabezada por Iñigo Errejón (471.538 votos y 20 escaños) sumados a los obtenidos por la candidatura pablista encabezada por Isabel Serra (179.046 votos y 7 escaños) no serían suficientes para formar un gobierno de la llamada izquierda.

La diputada de Podemos en la Asamblea de Madrid Isabel Serra, ex líder de Anticapitalistas, será la candidata de la formación morada a la Comunidad de Madrid. Serra competirá así contra Íñigo Errejón, líder de Más Madrid, por el electorado de izquierda, además de contra el PSOE.

Previamente a la celebración de las elecciones madrileñas del 26M se habían organizado conversaciones para confluir en una única candidatura, de tal manera que, una vez que las bases de Izquierda Unida decidieran acudir a las elecciones de la mano de Anticapitalistas bajo la plataforma de “Madrid en pie”, estas organizaciones habían invitado a Podemos para que se sumase a la coalición, pero estableciendo dos condiciones previas: el compromiso de suscribir un programa político elaborado por “Madrid en pie” y el  sometimiento a unas elecciones primarias conjuntas para designar la lista única de la plataforma a las elecciones autonómicas, siendo rechazada esta última condición por el partido morado, justificando la misma en sus reglamentos, que dejaban muy claro que los inscritos del partido son los que eligen las listas para que luego la formación negocie los puestos con el resto de organizaciones de las diferentes confluencias. Al final, quedaría conformada una candidatura de Podemos, Izquierda Unida y “Madrid en pie” encabezada por la podemita Isabel Serra, alcanzando una estrepitosa derrota, tal y como demuestran los resultados oficiales reseñados.

Los candidatos de Más Madrid a la Comunidad y a la alcaldía de Madrid, Íñigo Errejón y Manuela Carmena, después de conocer los resultados del 26M.

Aquellas elecciones autonómicas, celebradas el mismo día que las municipales y europeas, se habían convertidas en el reverso de las de 2014 y 2015, que habían supuesto la irrupción y consolidación de Podemos en el panorama político español, retrocediendo drásticamente, no solo en Madrid, sino en todas y cada una de las comunidades españolas, pero sería en el ámbito local donde la debacle fue  total, perdiendo  todas las alcaldías conseguidas hacía cuatro años, incluyendo la de Madrid de Manuel Carmena,  resistiendo tan solo la del “Kichi” en Cádiz.

No obstante, a pesar de aquellas ocho mil gargantas que gritaban unidad, unidad y unidad en los alrededores de la plaza de toros de Vistalegre, lo peor estaría por llegar cuando Iñigo Errejón anunciaba el abandono de Podemos para unirse a la plataforma de Manuela Carmena “porque en el partido morado no me dejaban desarrollar mi proyecto ni construir una alternativa, para remachar manifestando en TV5 que no puedes estar en un sitio donde no te quieren. He permanecido mucho tiempo tragando carros y carretas por responsabilidad con el partido” del que, por cierto, decía ser uno de sus fundadores, cuestión que tampoco se corresponde con la verdad de la verdad: “Si no nos hemos puesto de acuerdo antes nos pondremos de acuerdo después”, añadía sobre la división en la izquierda.

Pero, la experiencia recibida a través de mi trayectoria sindical y política me dice que, cada vez que la izquierda aumenta sus expectativas electorales para ser decisiva a la hora de alcanzar parcelas de poder o de acceder al gobierno, siempre aparece la figura inquisidora desde el mismo espacio político de la izquierda que, finalmente, sirve para amabilizar y blanquear al PSOE del neoliberalismo socialdemócrata y evitar, de esa manera, que la verdadera izquierda se conforme como tal fuerza al servicio de los trabajadores y del pueblo llano en general.

Hacía tiempo que los afines a Pablo Iglesias tenían la sensación, dicen, “de que Íñigo quería cargarse a Pablo. La típica historia del número dos queriendo ser el número uno”. Y los de Errejón aducen que si hubiera sido así le hubiera disputado la secretaría general. “Algo que nunca ha hecho”. En cualquier caso, el enfrentamiento por el futuro del partido terminó trasladándose a la militancia dividida entre “pablistas” y “errejonistas”.

Remontándome a la década de los años ochenta, muy poco antes de que Felipe González ganara las elecciones por mayoría absoluta en octubre de 1982, aquel autodenominado “sector universitario” del Partido Comunista de España se pasó en tromba al PSOE y hoy ya son históricos militantes socialistas que dicen haber militado en el PCE  porque era el partido más útil para la lucha contra la dictadura  franquista pero, cuando palparon la oportunidad de medrar, se fueron con armas y bagajes a “pastar” en los repletos establos de aquel PSOE secuestrado en Suresnes por la CÍA y CÍA para ponerlo al servicio del capitalismo neoliberal, a la vez que renegaban del marxismo y de todo el historial glorioso del partido que más había luchado contra el franquismo para traer la democracia a nuestro país.

En 1993, Julio Anguita alertó de la crisis del Estado, al considerar que el Gobierno de Felipe González únicamente parcheaba los problemas y se embarraba en continuos casos de corrupción. Fue el momento de la teoría de las dos orillas y el sorpasso: PP y PSOE se encontraban en la orilla derecha, con el neoliberalismo, e IU en la orilla izquierda, con los trabajadores, por lo que consideraba que en algún momento debía superar al PSOE en votos. No en vano, IU obtuvo entonces sus mejores resultados electorales. De esta época viene uno de sus lemas más célebres: “Programa, programa, programa”.

En los años noventa, formando yo mismo parte del Comité Ejecutivo Federal de Izquierda Unida, serían los de la Nueva Izquierda de la Cristina Almeida y Diego López Garrido, con un grupo de militantes de IU contrarios a las tesis que mantenía Julio Anguita sobre Maastricht, entre otros asuntos, acosado por aquel entonces desde todas las instituciones, incluidos los llamados sindicatos mayoritarios, al que se le llegó a inventar, con la ayuda del poderoso grupo editorial PISA, el relato de la tan triste como mentirosa “pinza”, aquel relato inventado por el PSOE  goebbeliano para tratar de salir airoso de las huelgas generales sectoriales consecuencia de la privatización de las empresas estratégicas para la economía del país, de precarizar salvajemente el mercado laboral que hoy ya es un reguero de trabajadores pobres y sin derechos, abriendo las puertas a las empresas del trabajo temporal y el empleo basura con el comienza de la venta de España a eso que llaman “inversores extranjeros” que, en realidad, no era otra cosa que poner las leyes y las instituciones al servicio de las grandes empresas multinacionales y en contra de la gente sencilla y de la pequeña y mediana empresa.

Aquellos miembros de la Nueva Izquierda, que denunciaban públicamente el invento de la “pinza” – en realidad se trataba de una “tenaza” con la que ellos y ellas trataban de amordazar a Julio Anguita, hasta lograr que se marchara -, y decían que se pasaban al PSOE para llevar los valores de la izquierda democrática que no podían defender en Izquierda Unida, hoy forman parte del ala más derechista del PSOE, alguno de ellos con sus valores invertidos en la Bolsa.

El comportamiento de esta gente fue tremendo. Jugaron al desgaste permanente con Julio.  De hecho, algo tuvieron que ver los infartos que le dieron. Uno sabe en propias carnes del estrés, de la vida, y en cualquier profesión tienes problemas cardíacos en un momento porque vives acelerado. Se lo hicieron pasar fatal hasta que se lo cargaron. Como Julio Anguita, hoy por hoy, no hay otro y hay que decirlo, por su sabiduría y su honradez, por su generosidad, por su coherencia a la hora de hacer política. Creo que hasta por su comportamiento en la calle pues era un hombre al que no le gustaba el foco, tratando en todo momento de pasar desapercibido. Descansa en paz, compañero.

Tiempo después, allá por la década del 2000, sería el riojano afincado en Asturias, Gaspar Llamazares, quien, mostrando sus intenciones aperturistas, en cuánto apareció el 15M quedaría transformado en otro “listo útil” al servicio del PSOE, llegando incluso a ofrecerse como ministro, aunque seguía cosechando los peores resultados de IU en cada proceso electoral que encabezaba.

«Hemos tenido diferencias, pero ya no estoy en la posición anterior. Ahora toca sumar». (Gaspar Llamazares en el mitin electoral de Unidas Podemos en Gijón, el 23 de junio de 2016)

Aquella “Izquierda Abierta” que Llamazares había parido como partido integrado en IU para trabajar – decía – por una izquierda confluyente, abierta y moderna con el objetivo de construir en gran frente progresista que permitiera ganar las elecciones al Partido Popular, pero también al neoliberalismo progre del PSOE, quedaría transformada a partir de la configuración de Podemos como partido en 2014, hasta el extremo de que aquello de confluyente, abierto, moderno y dialogante quedaría convertido en esencialista, cerrado, antiguo y soberbio con las fuerzas políticas nacidas bajo el paraguas del 15M, para regocijo de un PSOE que le regalaba espacios mediáticos a un Llamazares que era idolatrado en las sedes del PSOE pero que, cuando se presentó a las elecciones con su propia marca electoral, ACTÚA, cosechaba la ridícula cifra de 30.000 votos en toda España.

La siguiente en la lista sería la cordobesa Rosa Aguilar quien, después de aquel furibundo ataque en el Congreso de los Diputados al presidente del gobierno, Felipe González, acusándole de tener “las manos manchadas de sangre” por el caso de los GAL, además de imputarle, como diputada de IU, su responsabilidad en el caso Roldán y todos los capítulos de la CORRUPSOE descubiertos con la caída del felipismo, seguía coqueteando con el PSOE desde las filas de Izquierda Unida, negando y negando sus oscuras actuaciones entre bambalinas, tal y como si se tratase de aquel personaje del ejército fantasma de Jesús que, cuando aquella sirvienta le preguntó a Pedro y le dijo: “¡Yo te conozco! ¡Tú estabas con Jesús!”, a lo que respondía un cínico Pedro: “No. No es cierto. No sé de qué me hablas”, hasta que otra sirvienta lo vio y les dijo a los demás: “¡Este hombre andaba con Jesús!”, volviendo a contestar Pedro: “¡Ni siquiera sé quién es Jesús!”. “Tú eres uno de ellos. Se te nota, hablas como los galileos, igual que Jesús”, le espetaba una tercera persona hasta que Pedro juró: “¡No lo conozco!”.

Rosa Aguilar se pasaba con armas y bagajes al PSOE para sentarse como ministra del Medio Ambiente y Medio Rural y Marino en el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero tras un breve paso por el gobierno de la Junta de Andalucía. Se trataba de otro reclamo izquierdista para blanquear una política económica inmisericorde con la gente sencilla que obedecía al pie de la letra el dogma neoliberal del austericidio europeo, con reforma express de la Constitución Española en su artículo 135 para rescatar la banca a cuenta de los brutales recortes sociales en sanidad, educación, ley de la dependencia y congelación de las pensiones por primera vez en la historia de la llamada “modélica transición”.

De esa manera, la Rosa Aguilar dejaba tirados en la cuneta a sus electores cordobeses a los que siempre había jurado dedicación y lealtad tras repetir en multitud de ocasiones en público que sus planes más inmediatos pasaban por terminar la legislatura al frente del consistorio cordobés. Otra mentira más que añadir a su largo currículum de provocaciones y salidas de tono, a la vez que dejaba muy claro públicamente que, tras las elecciones legislativas en las que Gaspar Llamazares pasaba a ser el único parlamentario de Izquierda Unida en el Congreso de los Diputados, se iba a comprometer al máximo en la nueva etapa que iba a culminar en la novena Asamblea Federal de Izquierda Unida, a donde acudió representando en la plataforma “Por una Izquierda Unida Abierta”, sector Llamazarista cuyos planteamientos prescribían el abandono definitivo de los rasgos y las propuestas programáticas fundacionales de Izquierda Unida y su sustitución por otros en los que primaban los pactos a calzón quitado con el PSOE y una paulatina asunción de los postulados políticos de la muy cacareada “Izquierda Verde”.

Esto es, desde mi básico entender, entreguismo y derechización en estado puro que, en Asturias tendría su extensión en otros dirigentes y dirigentas de IU, como Laura González o Clementina Carreño, entre otras y otros.

Rosa Aguilar Rivero fue alcaldesa de Córdoba por Izquierda Unida entre 1999 y 2009. El 23 de abril de 2009 abandonó la alcaldía para incorporarse ese mismo día, como independiente, al gobierno del PSOE en la Junta de Andalucía, para ser consejera de Obras Públicas y Vivienda, por lo que sería expulsada de su partido (Izquierda Unida). Un año y medio después, el 21 de octubre de 2010, dejó su cargo en la Junta de Andalucía para sustituir a Elena Espinosa en el gobierno presidido por Zapatero como ministra de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino hasta el 22 de diciembre de 2011. Desde 2015 hasta 2017, Consejera de Cultura del gobierno del PSOE en la Junta de Andalucía. (Foto de Felipe González y Rosa Aguilar en un mitin de campaña electoral del PSOE en Córdoba, el 8 de noviembre de 2011).

Ahora, el nuevo juguete roto del PSOE no es otro que el propio Iñigo Errejón, quien sería lanzado como una estrella del cine, principalmente a través del Grupo Prisa con dos primeras entrevistas, una en su revista de moda y la otra en su diario de El País. Una entrevista, la del País, publicada el 5 de agosto de 2019, donde le sería entregado un cuestionario más parecido a una felación periodística que a una entrevista real, realizada, por cierto, a tan solo una semana de haberse aprobado por unanimidad de los votos del PSOE, PP, Ciudadanos, Vox y el partido de Errejón, la operación urbanística que amenaza con convertirse en el mayor pelotazo de Europa, donde se le regala al BBVA dos millones de metros cuadrados de suelo público que traducidos en euros significan 2.100 millones de euros.

Sin embargo, el diario más influyente de España nada tenía para preguntarle sobre tan sucio asunto al remozado político que ahora se vende como Bambi y que es líder del partido que ha preparado este expediente contestado por la Federación de Asociaciones de Vecinos de la Comunidad de Madrid y por urbanistas de prestigio y que amenaza con convertirse en la nueva novela judicial de favores, corrupción y ladrillazos.

La cuestión es que ya hacía tiempo que los afines a Pablo Iglesias tenían la sensación de que Íñigo quería cargarse a Pablo. La típica historia del número dos queriendo ser el número uno, cuya consecuencia fue el enfrentamiento por el futuro del partido que terminó trasladándose a la militancia dividida entre “pablistas” y “errejonistas” que, con el anuncio de Errejón de confluir con Manuela Carmena a las próximas elecciones municipales y autonómicas en Madrid, asestaba un nuevo golpe de muerte a la izquierda.

Errejón, que ejercía de cabeza de cartel en ausencia de Pablo Iglesias cada vez está más cómodo en el papel que ya le viene tocando. A las puertas del Palacio de Deportes de Oviedo, una señora preguntaba a la prensa: «¿Al final no viene Pablo?» Después se consolaba: «¡Ah! Errejón también nos gusta». (Mitin de campaña electoral de Podemos en el Palacio de los Deportes de Oviedo)

¿Pero desde cuándo y por qué llevan los dos pesos pesados del partido enfrentados? ¿Cómo se engendró la inquina que hoy ha terminado de separarlos? Para dar respuesta a estas dos interrogantes habría que remontarse a la época en que Pablo Iglesias resultó elegido eurodiputado en mayo de 2014, una actividad que le ocupaba mucho tiempo entre Bruselas y Estrasburgo mientras Errejón, secretario político de Podemos y responsable de la estrategia del partido, hacía y deshacía en Madrid a su manera, haciendo cosas que a Iglesias no le gustaba cómo las hacía.

La división era tal que cada uno tenía sus equipos paralelos en Podemos, hasta que Pablo dejó su escaño de eurodiputado para retomar el control de Madrid en 2015 y centrarse en su papel de candidato a la Presidencia del Gobierno. Pero, las diferencias subieron el tono cuando Pablo Iglesias apostó por aliarse a IU y conformar la coalición Unidas Podemos para las elecciones generales de junio de 2016, una operación en la que Errejón, como jefe de campaña de Podemos, mostraría su desacuerdo hasta el final: “Dos más dos no han sumado cuatro, han sumado menos”, decía, mientras Pablo Iglesias le respondía que “Hubiéramos sumado menos solos”.

Tras aquellas elecciones generales, quedaba abierta otra batalla en torno a la investidura de Pedro Sánchez como presidente del gobierno, de tal manera que, mientras Iglesias hacía una propuesta excluyente en el sentido de que nunca estaría de acuerdo con un pacto del PSOE con Ciudadanos, ni tan siquiera permitirlo con su abstención, los errejonistas defendían la abstención en la conformación del gobierno en cuestión. La rivalidad política con Pablo Iglesias se acabaría fundiendo también, inevitablemente, con su amistad entre los dos, quedando evidenciada esta ruptura en las manifestaciones públicas de Errejón a la revista VANITYFAIR en enero de 2018: “la relación está tan rota que ni siquiera ha conocido a sus hijos”.

Al final, después de muchos movimientos a diestra y siniestra, una asamblea de militantes y cargos públicos de la plataforma Más Madrid, en su inmensa mayoría procedentes de las filas de Podemos, se reunía en la sede sindical de la UGT, el 25 de setiembre de 2019, y ratificaba por unanimidad la candidatura de Íñigo Errejón a las elecciones generales del 10 de noviembre: “Estoy dispuesto a encabezar la candidatura para las elecciones del 10 de noviembre. Con esta fuerza sí podemos ir a las elecciones”, ha anunciado Errejón en su discurso ante la asamblea.

En aquella asamblea quedaría conformada una lista que definían como “mayoritariamente femenina y verde” y que llevará el nombre de “Más País”, en la que nombres como el del propio Íñigo Errejón, el de Carolina Bescansa, Segundo González, Óscar Urralburu, Daniel Liceras, Ana Terrón o Carmen Lizárraga, entre otros, eran perfectamente identificables en el universo morado.

Una fotografía en primer plano de la cara de Íñigo Errejón será el logo que aparecerá en las papeletas de la coalición de “Más País” y Equo para todos los territorios en los que finalmente se presenten a las elecciones del 10 de noviembre.

Con esta estrategia, Íñigo Errejón sigue la fórmula que ya había usado Podemos cuando concurrió a las elecciones europeas de 2014. Entonces, cuando los morados competían con IU y el PSOE por el espacio político, la fotografía del secretario general del partido morado, Pablo Iglesias, se usó como logo para las papeletas. 

Papeleta de la coalición Más Madrid – EQUO en las elecciones generales de 2019 con la foto de Iñigo Errejón.

Iniciada la campaña electoral más corta, de apenas una semana de duración, esta se le hizo muy larga para Más País, la nueva formación liderada por Errejón que se había puesto como meta lograr 15 diputados, alcanzado solo tres, lo que ni siquiera le permite tener grupo parlamentario propio en el Congreso de los Diputados: “Es un resultado modesto”, admitió el candidato, pero la cruda realidad es que aquel invento de Más País y EQUO recibieron una soberana paliza por parte de los electores, al recibir tan solo el 2,4% del censo electoral (577.055 votos).

Las caras largas y algunos ojos rojos de los simpatizantes de la formación se vieron superados por las palabras de su líder, que pareció asumir con normalidad lo que fue un descalabro total de las expectativas. “Más País entra en el Congreso para ayudar, hemos sido una opción necesaria”, aseguró el derrotado candidato Iñigo Errejón.

Todos los inquisidores de la izquierda siempre se definieron a si mismos como defensores de una izquierda plural, no sectaria, abierta, moderna y amable, coqueteando siempre con la progresía cultural a la vez que tratando de convencer a las víctimas del neoliberalismo progre del PSOE que no hay más alternativa que el continuismo del dogma neoliberal que tiene 13 millones de criaturas en el umbral de la exclusión social en España, por ejemplo.

Seguramente, Errejón encuentre eco a su plan y hasta pueda tener algún éxito relativo, pero lo que no debe de olvidar, como seguro no lo olvida Llamazares, es que, cuando al PSOE le estorbe, si no da antes el salto a las filas socialistas será eliminado de todos los medios que ahora lo llaman en calidad de inquisidor.

Acerca de ANTON SAAVEDRA RODRIGUEZ

Hola a todos, soy Antón Saavedra y vivo en la cuenca minera asturiana del Nalón. Nacido en Moreda de Aller, (Asturias) el 30 de mayo de 1948, desde la edad de cinco años vivo en la barriada minera de La Juécara (LANGREO). Allí, en la Academia Mercantil de La Felguera (Frailín) cursé mis estudios de bachillerato por libre, y a la edad de 20 años, después de haber sido despedido de Constructora Gijonesa, Duro Felguera y Montajes de Ciaño por motivos sindicales, empezé a trabajar en la minas de Hunosa (Pozo Fondón) con la categoría de ayudante barrenista hasta el año 1974 que pasé a desempeñar el cargo de Graduado Social en el Grupo Siero (Pumarabule y Mosquitera). Posteriormente me licencié en Relaciones Industriales por la Universidad de Alcalá de Henares, y actualmente curso estudios para la licenciatura de Ciencias Políticas. Afiliado a la UGT y al PSOE en los inicios de los años 70, fui secretario general de la Federación Estatal de Mineros de UGT (1976-1989), vicepresidente de la Internacional de Mineros (1978-1990), y miembro del Comité Ejecutivo Confederal de UGT (1976-1988).Desde 1986 hasta 1994 ocupé un lugar en la Mesa del Comité Consultivo de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA) en representación de España. Durante este periodo participé como ponente en varios congresos y conferencias sindicales a nivel internacional, actuando en nombre de los trabajadores españoles ante la OIT, siendo autor del libro-informe publicado bajo el título “EL CARBON:UNA ALTERNATIVA A LA CRISIS ENERGETICA”, que fue asumido por unanimidad de los miembros de la CECA como ponencia base en el debate sobre la politica energética comunitaria en 1991. Entre los años 1991 y 1998 fui diputado del Partido de Acción Socialista (PSOE histórico) en el Parlamento Asturiano por las lista de IU, así como miembro de sus respectivos comités ejecutivos federales. Soy autor de “SECUESTRO DEL SOCIALISMO” y “EL HEREDERO DE SURESNES” de muy recientísima aparición.
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Una respuesta a UNIDAD, UNIDAD, UNIDAD.

  1. Koldobika dijo:

    Cuánta razón tienes y cuantas verdades cuentas Antón : mi mayor abrazo para tanta SENSATEZ y CULTURA…Toda la BASURA está al descubierto y las “feministas” del Bufete de Atocha ya dejaron los cadáveres sin honrar como era su compromiso… Murieron en plena juventud…y no sabemos el recorrido que hubieran hecho de la mano de Cristina, a la que la recordé en Bilbao cómo se perfuma a cada vez que hiba a Carabanchel a visitar a sus detenidos, y de Carmena, a la que hay que agradecer su paso como Alcalde de Madrid pero que, por sus “amistades” ha avergonzado al gran Maestro Julio que “no tenía sindicato”…como declara en su libro que tengo en mi biblioteca…Yo tampoco he tenido nunca “sindicato” porque el SINCICATO soy yo…y el me tuvo a mi pero NUNCA he recibido órdenes de nadie…ha escepcion de mi Conciencia de Clase…Los Principios de las CC.OO eran que “la Unión Hace la Fuerza”…y nos conformamos como “movimiento socio-político”….diferente a la UGT que es un “sindicato” clientelista y correa de transmisión del PSOE…otra forma de TRAICIÓN “casa dista” como lo fue el padre de S. Carrillo…La carroña NAZI está ASESINANDO jubilados, pensionistas y a nuestros descendientes que creen que las vacunas les va a procurar “inmunidad” cuando NUNCA LO HAN HECHO NINGUNA…Nuestros Derechos Humanos, Civiles, Estatutarios y puestos a la puerta de los hornos de exterminio…los está CARBONIZANDO el secretario del Partido “comunista” al que le han pasado la Agenda 20-30 que tuvo el desgraciado TRAIDOR P. Iglesias ayudado por la ministra “de trabajo” Yolanda Díaz…otra que “se pasará por sus partes” la Reforma Laboral y la actualización de las Pensiones…de la que ella y su “compañero delineante” se pueden meter debajo de sus pantalones…Tu CULTURA es tu MEDALLA aunque los jenizaros traten de ensuciar para deshonra de sus cabezas…Siempre respeto a mis mayores aunque muchos de ellos no lo hagan conmigo como otros muchos “jóvenes” incluidos mis hijos a los que mi padre ya les hubiera partido la cara…cosa que nunca he hecho yo…

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