BATACAZO Y ABANDONO.

“Es evidente, a día de hoy, que creo que no contribuyo a sumar”. Iglesias, rodeado de toda la plana mayor del partido, admitió al filo de las once y media de la noche que cree que ha dejado “de ser útil para Unidas Podemos”, y que por eso se aparta tras una andanza que termina siete años después de que Podemos irrumpiera, por sorpresa y con cinco escaños, en las Elecciones Europeas del año 2014.”No sé lo que es el destino, caminando fui lo que fui. Hasta siempre” (Pablo Iglesias, el 4 de mayo de 2021)

Ya no valen las encuestas, ya no vale el barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas de Tezanos y ya no vale Ángel Gabilondo como candidato tranquilo. La noche electoral se ha encargado de plasmar el sueño de las cabeceras de derechas de Madrid, de su tejido empresarial y de una base rocosa de ideología conservadora. La presidenta madrileña y candidata del PP, Isabel Díaz Ayuso, es la gran vencedora de las elecciones en la Comunidad de Madrid, donde ha arrasado hasta el punto de lograr más escaños que los tres partidos de izquierda juntos, lo que le permitirá seguir gobernando con cierta comodidad. Es decir, no solo no hubo milagro sino, lo que es peor, el sueño acabó anoche en auténtica pesadilla para Pedro Sánchez y el PSOE, que pasa a ser el tercer partido en la Asamblea de Madrid por detrás de la escisión podemita de Más Madrid comandada por Iñigo Errejón.

Una conclusión previa e indiscutible se impone y es obligado partir de ella a la hora de analizar los resultados del seísmo político producido, cuyas consecuencias inmediatas en el conjunto de la política nacional no tardarán en aparecer en el escenario político: el ayusismo ha obtenido una rotunda victoria electoral que va a tener sus efectos más allá de la capital del Estado e incluso a escala europea, como hemos podido comprobar con la rápida felicitación que la líder del PP ha recibido de Mateo Salvini, empeñado en ir forjando un nuevo reagrupamiento de la extrema derecha europea y, a la vez, en hallar la receta que le permita conciliar ser partido de protesta y partido de gobierno apoyando al tecnócrata neoliberal Draghi.

Esa victoria se ha producido, además, con una participación, 76,2%, que ha sido la más alta conocida hasta ahora en unas elecciones en la Comunidad de Madrid. Pese a ello y frente a las expectativas presentes en el bloque progresista, ese aumento se ha reflejado en una mayor movilización del voto a favor de la derecha y no de la izquierda, y esto no se puede entender sin reconocer que Ayuso ha tenido éxito en lograr que, más allá de las dosis clásicas de neoconservadurismo, neoliberalismo y nacionalismo español, predomine un marco de polarización asociado a la singularidad de Madrid en la lucha contra la pandemia,

En efecto, la ciudadanía madrileña ha otorgado un potente respaldo al proyecto encabezado por Isabel Díaz Ayuso, con 1.620.213 votos (44,73%) y 65 escaños. Su modelo de gestión de la pandemia y su planteamiento económico ultraliberal con los correspondientes ingredientes demagógicos ha logrado fagocitar a Ciudadanos hasta condenarlos a la desaparición, conteniendo el auge de Vox, a la vez que dando un renovado vigor a la organización criminal del PP tras su larga trayectoria de latrocinio y corrupción.

Isabel Díaz Ayuso, junto al presidente del PP, Pablo Casado desde los balcones de la calle Génova de Madrid, el 4 de mayo de 2021: “Hoy empieza un nuevo capítulo en la historia de España porque desde el kilómetro cero vamos a recuperar la convivencia, la unidad y la libertad que necesita”.

Qué duda cabe, el triunfo de Ayuso y el hundimiento de la llamada izquierda marca un giro evidente en el escenario político nacional. Y tan reseñable es el espectacular resultado alcanzado – sin precedentes de la proeza que supone haber doblado los escaños del PP en apenas dos años -, como lo es la escandalosa derrota que la ciudadanía madrileña infligió al sanchismo, después de que Pedro Sánchez bajare a la arena para convertir estas elecciones en un cuerpo a cuerpo con la candidatura popular, anulando de una manera grosera el perfil propio de Gabilondo al que hizo ir del “con este Iglesias no” al  “Querido Pablo, tenemos doce días para ganar las elecciones”, para acabar en la campaña hiperventilada del antifascismo.

El PSOE apuesta por alianzas con Más Madrid y Ciudadanos después de las elecciones del 4 de mayo. Así lo ha expresado el candidato, Ángel Gabilondo, dejando claro que preferiría no pactar una coalición con Pablo Iglesias en la Comunidad de Madrid. “Con este Iglesias, no. Con este, no” (22 de marzo de 2021)

Pero, también, en la llamada izquierda queda registrada una derrota catastrófica del PSOE que alcanza 610.190 votos (16,85%) y 24 escaños, quedando relegado a la tercera posición detrás de la escisión podemita de Más Madrid.  

Fracaso sin paliativos de la izquierda en estas elecciones del 4M que tiene varios responsables y varias razones, entre otros la persistente incapacidad del PSOE para estructurarse con eficacia en el territorio madrileño; los errores cometidos en la propia campaña; el rechazo a la gestión sanitaria y, más ampliamente, las políticas y alianzas de Pedro Sánchez; además de una cierta incapacidad para conectar con amplios sectores de la sociedad. Estos factores, entre otros, componen, desde mi punto de vista, el mosaico de un descalabro del que la izquierda, y muy especialmente el PSOE, deben extraer las correspondientes lecciones. Las renuncias del candidato, Ángel Gabilondo, y la dimisión del secretario general del PSOE de Madrid, José Manuel Franco, son los primeros pasos, a los que hay que sumar la “purga” iniciada de personajes como Nicolás Redondo Terreros y Joaquin Leguina de las filas del PSOE.

“Somos el PSOE, somos la izquierda y vamos a ganar las elecciones el 4 de mayo”, ha proclamado Pedro Sánchez, tras celebrar los 142 años que cumple este domingo su partido, y definir al PSOE como el que puso en pie el Estado del Bienestar, “el partido de la diversidad”, “el partido feminista del sistema político español” y “el partido ecologista” (02-05-2021)

Mientras tanto, el verdadero responsable de la hecatombe del PSOE, Pedro Sánchez, sigue permaneciendo oculto, dejando demostrado, una vez más, que sus maneras de Emperador ungido por la Providencia que él exhibe a diario con sus peroratas leídas por Teleprompter reposan sobre un pedestal de barro. Un pequeño y somero recorrido por su imperio nos lo demuestra, cuando vemos que Pedo Sánchez ha obtenido los peores resultados electorales del PSOE en este medio siglo de régimen francomonárquico; cuando sabemos que si gobierna en España ha sido gracias al precio de dos peajes carísimos, como son el voto de los independistas catalanes y vascos, después de haber ejecutado en masa a los antiguos cuadros del PSOE, en su mayoría socialistas, para sustituirlos por amigos y deudos del nuevo jefe, hasta el extremo de seguir desapareciendo el PSOE para ir sustituyéndolo por el Partido de Sánchez (PS). Que más de cien mil votantes socialistas hayan pasado a votar la candidatura de Isabel Díaz Ayuso es un síntoma muy serio, digno de tenerlo muy en cuenta, que no demuestra, sino que el pedestal de barro ha empezado a desmigajarse.  

Resultados de las elecciones autonómicas celebradas en Madrid, el 4 de mayo de 2021 (Fuente: Ministerio del Interior y Comunidad de Madrid)

Un descalabro que se completa con los decepcionantes resultados de Unidas Podemos que alcanza tan solo el 7,21% de los votos (261.010) situando a la organización morada en el último lugar de la Asamblea de Madrid. Un resultado “tremendo” que deja a la organización podemita, objetivo de este capítulo analítico, en estado de verdadero shock, con el anuncio de Pablo Iglesias del abandono de la política en la misma noche electoral. Una decisión que sacude de tal manera a la organización morada que obliga, desde ya, a la convocatoria de una Asamblea Ciudadana para tratar de poner tapones a todos y cada uno de los agujeros producidos a lo largo y ancho del territorio español como consecuencia de todas las guerras cainitas que se siguen librando en su seno interno. La dimisión de Pablo Iglesias no es más que la constatación de su propio fracaso, abriendo así una nueva fase en Podemos que está por ver si garantiza su cohesión interna sin el liderazgo plebiscitario que se ha concentrado en torno a su figura.

 
Adriana Lastra, Ángel Gabilondo y Jorge Javier Vázquez en el mitin del PSOE en Vallecas para apoyar al candidato Ángel Gabilondo en las próximas elecciones del 4 de mayo en la Comunidad de Madrid. El rostro estrella de Mediaset y presentador de ‘Sálvame’ (Telecinco) ya había declarado sus simpatías socialistas, pero nunca había participado en ninguna campaña electoral. Vázquez llegaba acompañado de los ministros Fernando Grande-Marlaska y Reyes Maroto, y de la directora de la Guardia Civil, María Gámez (El Independiente, 24 de abril de 2021).

Unidas Podemos ha logrado superar la barrera del 5%, pero se ha quedado como última fuerza, con tan solo diez diputados autonómicos y el 7,21 % de los votos. Una debacle incuestionable, hasta el extremo de que aquellos y aquellas que vaticinaban que Pablo Iglesias se iba a quedar en la Asamblea Madrileña, aunque fuera en posición minoritaria, se preparan ahora para recoger los restos de un partido que tiene el mismo futuro que Ciudadanos camino del cementerio.

Es conocido que tras los terremotos económicos se genera una onda expansiva que sacude también la política. De hecho, la crisis del 29 trajo el ascenso de los totalitarismos de los años treinta, como el nazismo y el fascismo. En palabras de Marx, la historia se repite, primero como tragedia y después como farsa, de tal manera que tras la crisis económica de 2008 florecieron nuevos partidos milagreros, con soluciones para todo que cabían en media cuartilla. Uno de ellos – Podemos -, desde una hipotética izquierda y populista, financiado en los peores pesebres del orbe, que ofertaba una esperanza a personas legítimamente indignadas al ver que la crisis los estaba dejando atrás, y la otra – Ciudadanos -, desde un presunto centro altivo e incólume que, meando agua de colonia, también había sido creada como un intento del poder financiero catalán a través del Banco Sabadell para tratar de exportar al resto de España su presunto “seny”.

Ambos – Podemos y Ciudadanos -, reclamaban una regeneración de la política ante el enfangamiento del bipartidismo PPSOE sumido en una corrupción sistémica, pero, claro, cuando toca aterrizar a la realidad, después de agotar los productos del crecepelo y seguir divagando en torno a los slogans propagandísticos, es decir, cuando toca pasar de los sofismas a dar trigo, es cuando aparecen los problemas. De esta manera, Ciudadanos acabaría siendo un partido veleta que lo mismo firmaba un pomposo acuerdo en el Congreso para investir a Pedro Sánchez como presidente del gobierno con una minoría de escaños, que se convertía a los dos años en el más duro opositor a Sánchez, tratándolo incluso de okupa.

Iglesias ha pronosticado una victoria de las izquierdas “gracias a la participación de la gente trabajadora” que va a conseguir que la Comunidad tenga un gobierno “decente”.  El candidato ha vaticinado que este 4M “va a haber una lección democrática”. “El PP ha utilizado la Comunidad para intentar hacer caer al Gobierno en un contexto de pandemia. Y ahora, para seguir haciéndolo, necesitan meter a los ultraderechistas, a los violentos dentro del Gobierno madrileño”.

De otro lado, refiriéndome a Podemos, enseguida quedaría demostrado que no se trataba más que de una muchachada doctrinaria a la que gobernar les quedaba muy grande todavía, como ha quedado demostrado hasta la saciedad en su recital de incompetencia en los ayuntamientos donde alcanzaron la mayoría, perdidos todos ellos de manera estrepitosa, salvo el de Cádiz, y más tarde su inoperancia en el gobierno de coalición PSOE-Unidas Podemos donde sus cinco ministros están demostrando que son poco más que simples adornos a modo de floreros.

Pablo Iglesias es consciente de haber cometido un garrafal error al plantear la batalla de Madrid como una reedición de los odios y las afrentas de los años 30, perdiendo su apuesta personal de plantar cara a la extrema derecha magnificando su importancia, aunque al final quedara en un lugar accesorio. La derrota de Podemos ante Vox no es nueva, pero añade otro elemento perturbador: la democracia tiene un problema serio cuando se presenta a un partido neofascista y antidemocrático como espejo de uno socialdemócrata; lo que seguramente confirma que los marcos han girado a la derecha de forma abrumadora.

Desde un principio de la campaña electoral, Pablo Iglesias, centró el debate entre fascismo o democracia, siendo rápidamente imitado por el candidato del PSOE, Ángel Gabilondo, pero esta polarización no fue bien vista por el electorado de izquierda que la consideró exagerada y desconcertante, hasta el extremo de que aquel enfrentamiento verbal entre Rocío Monasterio y Pablo Iglesias, y el debate posterior entre fascismo o democracia no fue rentabilizado por ninguno de ellos sino por Ayuso, que aumentaría su ventaja en la última semana gracias a que mantuvo su discurso sobre la gestión quedándose al margen de la contienda, tal y como demuestran los resultados electorales donde el PP arrasó en los 21 distritos de la capital, sufriendo la izquierda una severa derrota en el sur de la ciudad y de la región, incluido el “cinturón rojo”, tradicional caladero de votos de la izquierda. Esto es, los distritos de Puente y Villa de Vallecas, Usera, Carabanchel, San Blas y Vicálvaro dieron la espalda a la izquierda tiñendo el color rojo y morado del PSOE-Unidas Podemos por el azul del PP.

Decir que el “fascismo es malo” no es suficiente, y hay que argumentar el por qué. En primer lugar, señalando y ridiculizando sus contradicciones. Mientras los de Vox, por ejemplo, insistían en que “la gente no quiere salir de casa porque te la ocupan, y además te atracan y violan por la calle los extranjeros”, y a su vez decían “la gente quiere libertad, salir a la calle sin restricciones y toque de queda”, nadie les señalaba para empezar que el primer discurso se contradice radicalmente con el segundo. Es decir, se ha levantado la bandera de “fascismo o democracia” en abstracto, sin conexión alguna con capas amplias de la población, siendo el principal problema de la campaña de la llamada izquierda el haber caído en las trampas de la derecha para que se hablara siempre de lo mismo y en abstracto.

Más claro, tanto desde el PSOE, como desde Unidas – Podemos y Más Madrid se ha tenido el mismo comportamiento a la hora de no hablar de contenidos concretos de sus programas electorales para contraponerlos y compararlos con los de la derecha. A la gente hay que resolverle los problemas del día a día, de tal manera que, cuando las clases subalternas han visto que medidas como el Ingreso Mínimo Vital, por ejemplo, han sido bromas macabras, que han faltado toda serie de medidas extraordinarias hacia las familias desde el gobierno del Estado, que el dinero iba sobre todo a salvar a las empresas, y no a los más desesperados por esta nueva crisis, se han sentido desprotegidos.

¿Cómo ha sido posible que la inmensa mayoría de madrileños y madrileñas hayan dado sus votos a una candidatura y un partido fascistas, insolidarios, antiecológicos, machistas, protectores de las grandes fortunas, defensores de las multinacionales, franquistas, corruptos, siguen preguntándose desde la llamada izquierda? ¿Cómo han podido ser los madrileños tan estúpidos y tan fachas tras lo que califican como 26 años infernales de gobierno del Partido Popular?

No se puede ir por los barrios mintiendo con las cifras de la pandemia, por ejemplo, tratando de demonizar a la comunidad madrileña, cuando las cifras sanitarias en absoluto han sido ni son peores que en otras comunidades como Cataluña, Valencia, País Vasco, Castilla – La Mancha o Navarra, ni mucho menos se puede seguir hablando de los desastrosas cifras del paro en Madrid, cuando los resultados, según la última EPA indica que Madrid ha recuperado el 70% del empleo perdido tras la pandemia mientras que la media de España es de un 44%.

El Hospital de Emergencias Enfermera Isabel Zendal es un centro sanitario monográfico especializado en emergencias, construido con motivo de la pandemia de COVID-19 y situado en el barrio de Valdebebas, en Madrid (España). Es el primero de emergencias con uso permanente de estas dimensiones, que tiene como objetivo descongestionar el resto de centros de la región en epidemias y otras emergencias. En sus tres pabellones se pueden instalar distintos módulos, en función del tipo de emergencia que se tenga que atender. En enero de 2021, es el principal receptor de personas con COVID-19 de la Comunidad de Madrid.

Además, los sectarios y absurdos ataques al hospital Zendal han tenido un efecto boomerang contra sus detractores. ¿Cómo es posible seguir defendiendo una sanidad pública y atacar la puesta en marcha de un nuevo hospital centrado en la lucha contra la pandemia? ¿Cómo es posible atacar a una comunidad como la madrileña desde el gobierno progresista de coalición PSOE – Unidas Podemos, de la mano de un tal Jorge Javier de “Sálvame”, apoyando la campaña del PSOE, tal y como si estuviese tratando con su Belén Esteban, su Kiko Hernández y demás componentes de la piara Berlusconiana, sin ni siquiera ofrecer las cifras reales del número muertos por el Covid-19, teniendo que recurrir a informe de los organismos internacionales, tales como el publicado este jueves, 6 de mayo de 2021, por el Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud (IHME) de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington que ha vuelto a poner en entredicho los datos del Gobierno, elevando el número de fallecidos por coronavirus en nuestro país hasta las 123.000 personas. Una cifra que queda lejos a lo que durante este último año viene publicado el Ministerio de Sanidad, ya que en el informe publicado este jueves, por ejemplo, cifra el número total de fallecidos desde que empezase la crisis sanitaria en menos de 80.000 personas.

El informe norteamericano no es el primero que contradice los datos que ha ido ofreciendo durante estos últimos quince meses el Gobierno. Sin ir más lejos, el sistema MoMo del Instituto de la Salud Carlos III de Madrid, así como el Instituto Nacional de Estadística (INE) han llegado a ascender la cifra de fallecidos hasta más de los 100.000, según las estimaciones que han elaborado durante estos meses.

¿De verdad que solo se ha practicado el “triaje” con los ancianos en las residencias madrileñas, cuando esta eugenesia se practicó en las residencias de todas y cada una de las comunidades autonómicas de España hasta superar los 42.000 ancianos “triajeados”, de los cuáles a Madrid le corresponden 6.229?

El drama de las residencias no le salpicó a Iglesias pese a que ese 25 de marzo ya estaba al frente de la coordinación de los centros de toda España en una cogobernanza El vicepresidente segundo de derechos sociales y agenda 2030, Pablo Iglesias, prometió “no dejar atrás a nadie”, pero el informe semanal del IMSERSO sobre lo sucedido en este año en las residencias españolas muestra en cifras lo que durante semanas pudimos ver en imágenes: la UME encontrando cadáveres en habitaciones cerradas, cuerpos sin poder ser trasladados varios días, ancianos condenados a no entrar en las UCI simplemente por su edad o su procedencia…

Remontándonos a la fecha del 19 de marzo de 2020, en pleno confinamiento de toda España, el entonces ministro de Sanidad, Salvador Illa, comparecía junto a Pablo Iglesias tras el Consejo de Ministros para delegar en el líder de Podemos la coordinación de los servicios sociales y las residencias de ancianos en las comunidades autónomas, insistiendo este que era urgente “medicalizar” unas residencias “desbordadas” y “sin los equipos de protección individual necesarios”. “Decir que este virus lo paramos unidos es una declaración vacía – decía solemnemente Iglesias – si eso no significa que ninguna persona queda desamparada en esta situación”. Sin embargo, habiendo transcurrido un año, cuando ninguno de los dos se sienta ya en el Consejo de Ministros y, en las residencias de España, la epidemia ha segado la vida de 42.000 ancianos, Pablo Iglesias se va del gobierno y de la política sin haberse dignado a pisar un solo centro residencial.

Pero, estos y los otros problemas de gravedad que, no solo afectan a la ciudadanía de la comunidad madrileña, sino al conjunto del pueblo español, no eran materia electoral para la llamada izquierda española. El tema central seguía girando sobre el fascismo y la democracia, y la consecuencia lógica de ese error de cálculo fue lograr una escandalosa derrota que trajo de manera inmediata el abandono de Pablo Iglesias de la política.

Desde luego, no seré yo quien le quite coraje y sacrificio a Pablo Iglesias en el ejercicio de la política como protagonista, para bien y algunas veces para mal, de los últimos siete años de la política española, ni tampoco voy a negarle su valentía a la hora de desafiar, al menos teóricamente, a las élites mediáticas y económicas de este país y a contar algunas de las inconfesables verdades y miserias que arrastra desde hace más de medio siglo la imperfecta e hipermediática democracia española, pero sí seré  uno de tantos que levante la voz para decirle a Pablo Iglesias que lo primero que hay que hacer para dedicarse al ejercicio noble de la política es dejar el victimismo en casa.

La verdad, Pablo, siempre me pareciste un idealista, un tipo con principios, y con la sana intención de regenerar el sistema y transformar España, pero me empecé a caer del guindo cuando aceptaste entrar en el gobierno de Pedro Sánchez a cambio de cinco carteras ministeriales vacías de contenido, repartiendo cargos entre amiguetes, sin diferenciarse en absoluto de lo que hace la casta, pero tanto tu repentina salida del gobierno como tú reciente declaración de patrimonio acabaron por confirmar mis peores sospechas, sobre todo después de haber sufrido en mis propias carnes el felipismo.  

Has llegado a la política para servirte de ella, has querido vendernos la moto de que salías del gobierno obligado por las circunstancias, ante las amenazas del fascismo en la comunidad madrileña. Una jugada que, si bien en un principio te salió bastante bien, pues una parte importante de nuestro país llegó a apreciar tu arrojo al mandar a la mierda la moqueta y el coche oficial para dar la batalla en unas elecciones tan importantes, pero olvidando que tu capacidad de seguir engatusando a la gente cada vez es más limitada. De hecho, ya no engañas ni a los que, como yo, están cercanos a tu ideología. Ya no sumas, Pablo, ya restas. Por eso has aprovechado la ocasión que te ha brindado el Ayusismo convocando las elecciones del 4M para comenzar a salir de escena y tú derrota sin paliativos ha servido como la excusa perfecta para abandonar la política y poder dedicarte a otros menesteres, quizás sin tanta presión mediática y mucho mejor pagados.

La breve historia de Podemos se condensa en las depuraciones internas y en los saltos de su líder de cargo en cargo. En el 2014, Iglesias se hizo con un escaño en el Parlamento Europeo. Apenas duró unos meses en el puesto. En el 2015, ya ocupó plaza en el Congreso con la promesa «asaltar los cielos» del poder, pero en esa cuarta tentativa, y desde una posición ya muy debilitada, selló el «pacto del abrazo» con Sánchez y entró en el Gobierno de coalición con una vicepresidencia de Derechos Sociales para él y cuatro ministerios para los suyos.

Te vas, Pablo, porque sabes muy bien que estabas a escasos minutos de que muchos de tus compañeros, muchos de ellos después de haber sufrido tus “purgas”, te corrieran a gorrazos.

Cuando pretendo dar por finalizado este análisis sobre el batacazo electoral de la izquierda en Madrid, leo que Podemos ha convocado su IV Asamblea Ciudadana Estatal para los meses de mayo y junio con el fin de proceder a la renovación de los órganos y designar un nuevo liderazgo del partido tras la dimisión del actual secretario general de la formación, Pablo Iglesias. Así lo ha anunciado el partido después de que este viernes, 7 de mayo, su ejecutiva haya mantenido una reunión para establecer los plazos y el proceso, que necesariamente debe pasar por unas primarias, aunque mal se empieza cuando todo parece indicar que la actual ministra de Derechos Sociales y Agenda 2030, Jone Belarra será la nueva secretaria de Podemos en sustitución de Pablo Iglesias, por muchos vídeos que se repartan desde la secretaria de organización del canario Alberto Rodríguez explicando que “toca momento de  debate y de reflexión individual y colectiva. Será un proceso participado por la ciudadanía en el que miles de personas podrán votar y decidir cómo se configura esta nueva etapa”.

La burocratización acelerada de Podemos y la inserción en el mismo proceso de IU, diez años después del nacimiento del 15M, son ya prácticamente irreversibles, pero si a ello sumamos que su continuidad en el gobierno de coalición no va a dejar de acentuar su desgaste ante la base social de nueva clase media de la que nació, a lo que se añadirá la entrada en un proceso de debate y relevo interno que lo puede agravar más si cabe, el panorama político no se presenta nada halagüeño

Esperemos que Podemos encuentre nuevas vías de entendimiento dentro de la izquierda que permitan revertir, en dos años mejor que en seis, este histórico Ayusazo del 4M, planteando una alternativa ilusionante como la de aquel 15M, y sobre todo volver a conectar con los territorios, organizando los círculos en los barrios, abandonados durante demasiado tiempo, entre otras cuestiones, porque no será posible la reconstrucción de una izquierda que renueve con aquel legado de indignación y exigencia de democracia real sin ir creando las condiciones de una nueva ola de movilizaciones y de autoorganización popular capaz de hacer frente al nuevo salto adelante en la doctrina del shock que nos amenaza en los próximos tiempos.

Diez años después del 15M y del potencial rupturista que nació con aquel acontecimiento, su espíritu ha quedado prácticamente dilapidado con la deriva hacia el transformismo de la fuerza política que aspiró a ser exponente de sus demandas en las instituciones. Ni siquiera la regeneración de este régimen irreformable se ha producido y la fractura entre la vieja y la nueva política ha pasado al olvido. Toca, por tanto, realizar un gran esfuerzo para ir configurando un polo social y político alternativo desde la autonomía y el protagonismo de unas organizaciones sociales renovadas y con anclaje territorial en sus ciudades, barrios y pueblos, para lo que no solo basta con hacer pedagogía social y política, sino hechos.

 

 

Acerca de ANTON SAAVEDRA RODRIGUEZ

Hola a todos, soy Antón Saavedra y vivo en la cuenca minera asturiana del Nalón. Nacido en Moreda de Aller, (Asturias) el 30 de mayo de 1948, desde la edad de cinco años vivo en la barriada minera de La Juécara (LANGREO). Allí, en la Academia Mercantil de La Felguera (Frailín) cursé mis estudios de bachillerato por libre, y a la edad de 20 años, después de haber sido despedido de Constructora Gijonesa, Duro Felguera y Montajes de Ciaño por motivos sindicales, empezé a trabajar en la minas de Hunosa (Pozo Fondón) con la categoría de ayudante barrenista hasta el año 1974 que pasé a desempeñar el cargo de Graduado Social en el Grupo Siero (Pumarabule y Mosquitera). Posteriormente me licencié en Relaciones Industriales por la Universidad de Alcalá de Henares, y actualmente curso estudios para la licenciatura de Ciencias Políticas. Afiliado a la UGT y al PSOE en los inicios de los años 70, fui secretario general de la Federación Estatal de Mineros de UGT (1976-1989), vicepresidente de la Internacional de Mineros (1978-1990), y miembro del Comité Ejecutivo Confederal de UGT (1976-1988).Desde 1986 hasta 1994 ocupé un lugar en la Mesa del Comité Consultivo de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA) en representación de España. Durante este periodo participé como ponente en varios congresos y conferencias sindicales a nivel internacional, actuando en nombre de los trabajadores españoles ante la OIT, siendo autor del libro-informe publicado bajo el título “EL CARBON:UNA ALTERNATIVA A LA CRISIS ENERGETICA”, que fue asumido por unanimidad de los miembros de la CECA como ponencia base en el debate sobre la politica energética comunitaria en 1991. Entre los años 1991 y 1998 fui diputado del Partido de Acción Socialista (PSOE histórico) en el Parlamento Asturiano por las lista de IU, así como miembro de sus respectivos comités ejecutivos federales. Soy autor de “SECUESTRO DEL SOCIALISMO” y “EL HEREDERO DE SURESNES” de muy recientísima aparición.
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2 respuestas a BATACAZO Y ABANDONO.

  1. Koldobika dijo:

    Y¿al PC de Yolanda no le entran ganas de dejar la Agenda 20-30 y la MÁSCARA “de izquierdas” y corresponsal de las majaderías de los podemitas que han colaborado en la ascensión del rancio NAZISMO en el País “de los vascos” y de toda España a la que no piden ni perdón…? Merecen cárcel y destierro TODOS desde el “señor X” adiestrado por la CIA hasta los “etarras” de Bildu y su corte de CÓMPLICES que soportan más del 47% de ABSTENCION en el país de “nunca jamás” con los asilos y la “nación” envenenados con todas las vacunas que pagamos TODOS… ¿Porqué no las pagan de sus bolsillos los que las quieren y que AUMENTAN NUESTRAS DEUDAS y MISERIA… que NUNCA podremos pagar…? Necesitamos AYUDA para combatir a tanto CRIMINAL…y sus VENENOS… ¿De qué República hablan los “comunistas” que han PROHIBIDO hasta el 1de Mayo y se proclamó, por boca de la “feminigolpista”, que
    España ya estaba dentro del “nuevo orden mundial” de la mano de los globalistas MASONES despues del ritual en el patio de Armas del Palacio Real…? Y “el rey” de monaguillo y muy contento con el PP y sus criaturas o el PSOE y PC con sus TRAICIONES y CRÍMENES contra la Humanidad…
    Amigos puede que solo necesite hacer uso de la Eutanasia como han elegido muchos médicos y españoles que no salen en las estadísticas…Se me olvidaban los otros responsables: Illa, y el monigote Simon salido transfuga drl PSOE o los BONO, REDONDO, PATXI LÓPEZ, TONTXU Rodríguez y demás lameculos en sus poltronas y pensiones vitalicias…a la que ¿no renunciará? P. Iglesias…Ojalá se les atragante y no haya forma de curar sus “indigestiones”…Julio Anguita, su hijo y los muertos de las cunetas o tapias de cementerios no verán la VERGÜENZA que nosotros tenemos…
    Mi mejor abrazo y aprecio para ti y que los jenizaros vayan a por cartuchos de mierda y se disparen entre ellos…Dios salve a los caidos…y a nosotros.

  2. Gatopardo dijo:

    ¡Exacto!

    Y a quien Dios se la dé, San Pedro se la bendiga.

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