LOS CORSARIOS DEL NEOLIBERALISMO AL ASALTO DEL SISTEMA PÚBLICO DE PENSIONES.

El plan de Escrivá consiste en la creación de un macrofondo público de pensiones privadas de empleo, gestionadas por bancos, aseguradoras o grandes fondos de inversión y negociadas entre empresas y sindicatos.

La derogación de la reforma laboral, el problema de las pensiones y la creación de un sistema de renta mínima de reinserción fueron las tres promesas “estrella” del gobierno de coalición progresista PSOE-Unidas Podemos. Sin embargo, después de tres años todo el mundo sabe que la derogación de la reforma laboral ha resultado una auténtica estafa para los trabajadores, el ingreso mínimo ha sido un rotundo fracaso, y la tan cacareada reforma del sistema público de pensiones lleva el mismo camino. De momento, la única medida adoptada que reviste cierta entidad ha sido el compromiso de mantener el poder adquisitivo de las pensiones, actualizándolas anualmente por el IPC, pero a pesar de que la medida había sido consensuada por todos los partidos políticos en el Pacto de Toledo y por más que el Gobierno lanzase las campanas al vuelo y en tono triunfalista asegurase que por primera vez la actualización estaba para siempre garantizada por una ley, ha bastado que la inflación se disparase para que surgiesen desde todos los ángulos multitud de voces poniendo en duda la posibilidad de una actualización de tal cuantía.

Se dice una y otra vez que el presupuesto público no puede asumir un incremento del gasto de esa envergadura, pero se sigue silenciando que la inflación produce en los ingresos públicos un aumento de igual o mayor cuantía que en los gastos, incluyendo las pensiones. El déficit o el superávit del sector público no tienen por qué modificarse en función de cuál sea el incremento de los precios, excepto que se quiera emplear el exceso de ingresos para otras finalidades. Estas ofensivas infundadas en contra de la actualización de las pensiones seguirán existiendo mientras las finanzas de la Seguridad Social se mantengan al margen de las del Estado. Y ha quedado muy claro que el Gobierno no está por la labor, ya que cuando se producen déficits en la Seguridad Social estos se vienen financiando con préstamos y no mediante las más que lógicas aportaciones del Estado.

Las múltiples ocurrencias que ha venido desgranando el ministro Escrivá, desde luego, no pasan por solucionar el problema, al seguir considerando la cuestión de las pensiones como un problema al margen del problema general de la financiación del Estado. Incluso algunas de estas ocurrencias van a resultar negativas como esa idea de crear fondos de pensiones de empleo de promoción pública que, para mayor gloria y boato del ministro, ha merecido una ley que en este momento se encuentra en el Parlamento, una ley de contenido pobre, reducida a la creación de esta nueva figura de ahorro y de toda una estructura burocrática, innecesaria y que en realidad no va a controlar nada.

BBVA Asset Management (@bbvaam_es) es la unidad del Grupo BBVA que engloba las gestoras de fondos de inversión y pensiones a nivel global, con presencia muy destacada en España y América Latina. Otra gestora del Grupo, Gestión Previsión y Pensiones, administra 6.695 millones de euros en patrimonio de fondos de empleo al cierre del primer trimestre de 2022.En total, el Grupo BBVA gestiona 22.915 millones de euros en planes de pensiones (datos de Inverco a fecha 31 de marzo de 2022).

Pero, ¿Qué son los fondos de pensiones en general sino los máximos enemigos del sistema público? Siempre se han considerado un mecanismo complementario, pero en realidad ha pretendido ser sustitutivo. Es por eso por lo que desde hace más de treinta años las entidades financieras, principales beneficiarias de los fondos, se han dedicado con sus servicios de estudios a difundir la teoría de que el sistema público de pensiones es inviable económicamente, en la creencia de que cuanto más se deprimiese este, más se generalizarían y extenderían los fondos privados. Pero, además, ¿quién puede tener capacidad de ahorro para acceder a esos fondos sino aquellas rentas altas y medio altas?

En efecto, el “ministro de los banqueros” que diría el coordinador de COESPE, Franquesa, nos ha obsequiado con otra de sus ocurrencias, en esta ocasión sacándose de la manga un fondo de pensiones que llama público y además de empleo, pero que se mueven en una encrucijada muy complicada, porque sin desgravaciones fiscales no son interesantes y si se les dota de ellas se cae en la contradicción de que al tiempo que se admite que no hay dinero suficiente para mantener las pensiones públicas se dediquen importantes recursos a incentivar los fondos privados, cuyos beneficiarios, tal como hemos dicho, serían las rentas altas y media altas, resultando únicamente muy apetecibles para las entidades financieras, ya que mediante ellos mantienen cautivas importantes cantidades de dinero.

Se afirma que se nutrirán de los convenios de empresa o sectoriales, pero lo cierto es que los empresarios solo asumirán estas obligaciones siempre que se compensen con incrementos salariales más reducidos, cuestión que no convence a los trabajadores, tanto más cuanto que los salarios en España son, en su inmensa mayoría mileuristas, incluso bastante inferiores. Es decir, a la vista de lo dicho no parece pronosticar un buen futuro para el proyecto de Escrivá, sobre todo, cuando el fondo diseñado es un engendro, un híbrido, definiéndose como público, pero gestionados privadamente, eso sí, con la participación en el accionariado de los sindicatos llamados mayoritarios de CC.OO. y U.G.T. (15% cada uno en el BBVA)

Ya en los inicios del siglo XXI, la OIT denunciaba que el 90% de la población mundial estaba excluida de los programas de pensiones de jubilación, por lo que es fácil deducir que una gran parte de esta población carezca de los ingresos suficientes para cubrir sus necesidades, pero ello no indica que tengamos que mirar hacia los países pobres o en vías de desarrollo, porque centrándonos en EE.UU., potencia capitalista recurrentemente presentada como el modelo a seguir, nos encontramos con que la tasa de pobreza para las personas mayores de 65 años ya supera el 10% de su población.

Paradojas de la vida, Comisiones Obreras (CCOO) y UGT figuran entre los grandes beneficiados de la reforma de las pensiones públicas y del creciente negocio que se abre para las privadas. Todo ello porque los dos sindicatos son accionistas de referencia de las gestoras de pensiones de BBVA y de Telefónica, líderes del mercado en España. Como todo accionista de una compañía, los sindicatos son regados cada año con un jugoso dividendo, pago que, además, es más elevado cuanto mejor vaya el negocio de las pensiones privadas; y éste irá mejor, se prevé, conforme vayan mermando las públicas, por la creciente necesidad que van a tener los ciudadanos de compensar los menguantes ingresos procedentes de la Seguridad Social con ahorro privado. Justo lo que tanta veces ellos mismos han criticado.

La crisis financiera de 2003 permitió imponer las políticas de austeridad en los países ricos que fueron imponiendo el “austericidio” para reducir la protección social, lo que unido al “desempleo persistente, unos salarios más bajos y unos impuestos al consumo más elevados” contribuyeron al crecimiento de la pobreza según la OIT. Por otra parte, sabemos que la generalización de la adquisición de acciones permite elevar el valor de la bolsa, invirtiendo sus cotizaciones en ella con el consiguiente riesgo de quiebras, estando expuestas, además, al riesgo del fraude y la estafa, tan de moda en estos últimos y convulsos tiempos que nos toca vivir. Un ejemplo: mediante una estafa piramidal, la compañía de inversión privada Bernard L. Madoff Investiment Securities “devastó planes de jubilación y fondos de pensiones” en 122 países, de los que 10 de esos fondos eran españoles.

Así pues, el riesgo de perder pensiones es sistémico. La crisis de 2008 volatizó el valor de las casas y el de los ahorros apostados en bolsa a través de los fondos privados, aunque fueron muy pocos los millonarios afectados. Pero, a pesar de los numerosos escándalos que han mostrado los enormes riesgos de la capitalización de nuestras cotizaciones que depende no solo de la integridad de los administradores de fondos, sino también de las subidas y bajadas de los mercados bursátiles, esta práctica sigue promoviéndose, tal y como nos esta demostrando el “ministro de los banqueros en España” facilitando el asalto de los corsarios del neoliberalismo al Sistema Público de Pensiones.

Acerca de ANTON SAAVEDRA RODRIGUEZ

Hola a todos, soy Antón Saavedra y vivo en la cuenca minera asturiana del Nalón. Nacido en Moreda de Aller, (Asturias) el 30 de mayo de 1948, desde la edad de cinco años vivo en la barriada minera de La Juécara (LANGREO). Allí, en la Academia Mercantil de La Felguera (Frailín) cursé mis estudios de bachillerato por libre, y a la edad de 20 años, después de haber sido despedido de Constructora Gijonesa, Duro Felguera y Montajes de Ciaño por motivos sindicales, empezé a trabajar en la minas de Hunosa (Pozo Fondón) con la categoría de ayudante barrenista hasta el año 1974 que pasé a desempeñar el cargo de Graduado Social en el Grupo Siero (Pumarabule y Mosquitera). Posteriormente me licencié en Relaciones Industriales por la Universidad de Alcalá de Henares, y actualmente curso estudios para la licenciatura de Ciencias Políticas. Afiliado a la UGT y al PSOE en los inicios de los años 70, fui secretario general de la Federación Estatal de Mineros de UGT (1976-1989), vicepresidente de la Internacional de Mineros (1978-1990), y miembro del Comité Ejecutivo Confederal de UGT (1976-1988).Desde 1986 hasta 1994 ocupé un lugar en la Mesa del Comité Consultivo de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA) en representación de España. Durante este periodo participé como ponente en varios congresos y conferencias sindicales a nivel internacional, actuando en nombre de los trabajadores españoles ante la OIT, siendo autor del libro-informe publicado bajo el título “EL CARBON:UNA ALTERNATIVA A LA CRISIS ENERGETICA”, que fue asumido por unanimidad de los miembros de la CECA como ponencia base en el debate sobre la politica energética comunitaria en 1991. Entre los años 1991 y 1998 fui diputado del Partido de Acción Socialista (PSOE histórico) en el Parlamento Asturiano por las lista de IU, así como miembro de sus respectivos comités ejecutivos federales. Soy autor de “SECUESTRO DEL SOCIALISMO” y “EL HEREDERO DE SURESNES” de muy recientísima aparición.
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