EXCURSIÓN A LA ALDEA DEL NAVALIEGU EN LAVIANA.

Hace ya mucho tiempo que tenía ganas de realizar esta excursión a la aldea lavianense del “Navaliegu” para descubrir, entre otras cuestiones, cómo se vivía   antaño en las tierras asturianas de la Aldea Perdida: descubrir sus montes, su paisaje, su gastronomía y sus historias.

Olegario González, conocido como ‘Gari’, volvió jubilado a El Navaliegu y se propuso devolver la vida al molino hidráulico, reconstruir el viejo de rabil y convertir varias casas y paneras en alojamientos rurales. Todo un trabajo dedicado a vecinos y antepasados.

La Aldea Perdida (1903), es una novela escrita por Armando Palacio Valdés, uno de los máximos exponentes de la literatura de la generación del 68, donde su autor nos describe el mundo rural de principios de 1900 y los principales cambios ocurridos en el Valle del Nalón y en Asturias durante la industrialización, abordando los problemas que en la tranquila vida de una comunidad campesina originó la primera industrialización, con la introducción violenta de usos y costumbres ajenas a toda su ancestral cultura.

Excursión a Navaliegu atentos a las explicaciones de nuestro guía Mario, el 12 de agosto de 2022.

Allí, en las tierras del concejo lavianés que hoy visitamos la vida transcurría felizmente entre las tareas cotidianas del campo y las romerías, y allí surgió el amor entre Nolo y Demetria y también el de Jacinto y Flora. Pero, esta paz y esta tranquilidad se vería enturbiada con la aparición de la minería que, aunque muchos creían que traería consigo la civilización y el dinero, también les traería la violencia.

Nolo y Demetria disfrutaban de sus encuentros en las romerías, aunque estas siempre acaban en peleas constantes entre los mozos de Entralgo y los de Lorío, sin mayor transcendencia por ser estas a palos o pedradas, pero con la industrialización estas se cambiaron por las navajas y las pistolas, hasta que cierto día aparece la legítima madre de Demetria para llevársela a vivir con ella a Oviedo, pero Demetria no se acostumbra a aquella vida y cierto día que Nolo la va a visitar por la feria de la Ascensión se escapa con él para volver a Entralgo.

Por otra parte, el rico terrateniente, D. Félix el capitán, no veía con buenos ojos que las minas causaran la  destrucción de las tierras y su idílica forma de vida, sobre todo cuando él mismo veía que una gran parte de sus tierras  eran expropiadas al negarse éste a venderlas, de tal manera que, durante la Fiesta del Carmen, tendrían lugar las bodas entre Nolo y Demetria y Jacinto y Flora, quedando todos los vecinos invitados por el capitán a una gran fiesta, pero a la llegada a la iglesia estalló una encarnizada lucha entre los mozos del lugar y los mineros que acabaría con la muerte de Jacinto y Demetria.

Nuestra excursión, organizada por el Ayuntamiento de Laviana, el 12 de agosto de 2022, comienza su recorrido en La Pola, para dirigirnos hacia la aldea del “Navaliegu”, acompañados en todo momento por el guía Mario, quien nos iría relatando durante todo el trayecto historias y peripecias mientras nos va mostrando los diferentes rincones descritos por el escritor asturiano en su obra.

Antón Saavedra en el área recreativa del Navaliegu de Laviana, el 12 de agosto de 2022.

En menos de media hora, después de andar unos trescientos metros nos encontramos con el área recreativa de la aldea, dotada de mesas y bancos donde se pueden pasar horas y horas escribiendo, leyendo, o simplemente meditando, desarrollando una magistral lección de sabiduría por parte de nuestro guía Mario acerca del molín de agua del Navaliegu, como símbolo de una época olvidada donde se molía el maíz gracias al agua del arroyo que pasa por el lugar.

Molín hidráulico en el arroyo del Navaliegu de Laviana, el 12 de agosto de 2022.

El molín del Navaliegu en los altos de Tolivia en Laviana data de casi doscientos años, y tras mucho tiempo sin trabajar la piedra por el abandono, dos entusiastas del lugar decidieron con mucho esfuerzo, entusiasmo y buena dosis de romanticismo recuperar ese complejo hidráulico para conocimiento de las nuevas generaciones.

Olegario González Fernández, todo un maestro en los trabajos etnográficos, poeta, y escayolista de profesión, llevaba tiempo dándole vueltas a su cabeza para lograr que aquel viejo molino de la aldea que le vio nacer, volviera a dar vida a la molienda, y con el apoyo de Manuel “el Tordu” y Corsino Fernández, entre otros pocos, se pusieron manos a la obra y en cinco meses, más o menos, de intensos trabajos conseguían renovar el entorno y revitalizar aquel viejo molino como una estupenda obra cargada de sensaciones y verdad emocional, de tal manera que aquel lugar donde habita ese notable complejo de agua y piedra, quedaría convertido en una recreación para los sentidos con una estética natural rodeada de árboles decorativos, caminos, balaustrada, arte etnográfico y muchas otras ideas hasta dejar convertido el molín del Navaliegu en una visita obligada para las personas amantes de las tradiciones y las obras bien hechas.

Con la balsa repleta del agua procedente del arroyo Navaliegu, observamos como la fuerza acuática va empujando los viejos artilugios hidráulicos hasta que la rueda de la molienda comienza su danza en movimientos acompasados y ruidosos. Una obra que, todo hay que decirlo, fue costeada por Olegario González y la aportación de las gentes de la aldea a modo de sextaferia


Navaliegu de Laviana, una aldea para pintar.

Hoy, el Navaliegu de Laviana vive con la esperanza de poder alcanzar nuevamente el esplendor de antaño y para ello Olegario nos muestra la firme convicción de que el viejo molín fluvial recuperado pueda servir – está ya sirviendo – de aliciente para que muchos amantes de la etnografía y la naturaleza se dejen caer por estos bellos contornos para conocer a fondo lo que representa el ambiente rural en todo su ámbito.

Además, algunas casas olvidadas han renovado su aspecto gracias al empuje de Olegario que se ha propuesto adquirir la mayor parte de esas construcciones para formar un núcleo de turismo rural y que los forasteros que se acerquen por aquí puedan vivir de cerca la vida campesina. Algunos ya lo están comprobando, no en vano todos los veranos la aldea se pobla de familias procedentes de Madrid, País Vasco y de Asturias para convivir con las gentes de “Navaliegu”, entre otras cuestiones, porque entendieron desde el primer día de su estancia en aquel paraíso natural lo que es tener por norte la montaña, el silencio de fondo y por base el barro de les caleyes, el mugir de las vacas y el olor de la yerba curada en la “tená”.

Panchón, Paella gigante de marisco, casadielles y borona en la la aldea del Navaliegu, el 12 de octubre de 2019.

De esa manera, con fecha 12 de octubre de 2019 un grupo de amigos de Olegario asistíamos a la puesta en marcha del molín, dándole vida nuevamente, moliendo el maíz con el que preparamos los “tortos” que más tarde degustaríamos junto con otros manjares culinarios de la zona: fabes con jabalí, chorizos caseros, borona, casadielles y panchón, todo ello regado con abundante sidra natural elaborada con les manzanes de la zona.

Inauguración del Molín de agua de Navaliegu de Laviana, el 12 de octubre de 2019.

De entre todas las industrias rurales, se puede afirmar que la de mayor enjundia la representaban los molinos hidráulicos. La costosa instalación de su equipamiento hizo que apareciesen asociados a los sectores hegemónicos de la sociedad, cobrando la nobleza y el clero por el producto, alcanzando en ocasiones unos precios prácticamente inalcanzables. Será con el auge del cultivo del maíz a partir del siglo XVII cuando empiezan a reemplazar a los primitivos molinos de rabil de tracción humana.

En cualquier caso, los molinos significaron el elemento indispensable en todas las comunidades campesinas, dada la necesidad de transformar el grano en harina. Por ellos pasaban las cosechas de aquellos labradores que no disponían de tal ingenio, quedándose el dueño del establecimiento con una parte del producto molturado, pudiendo ser la propiedad de los mismos, de maquila, si pertenecían a un único propietario que cobraba por sus servicios, por norma general en especie; o de vecera, si era de propiedad comunal y en el que los vecinos molían su grano estableciendo los correspondientes turnos.   

El hórreo o panera que constituyen un elemento indispensable de la casería asturiana, representando el ejemplo más elaborado de la arquitectura tradicional regional, no podía faltar en la aldea de Navaliegu y Olegario se dispuso a restaurar la vieja panera de la aldea hasta dejarla transformada en una vivienda de lujo, con su lavadero y estanque de lado, donde los pequeños lo pasan bomba con los renacuajos que en ella habitan.

Molín de rabil para la escanda en la aldea de Navaliegu de Laviana, inaugurado el 5 de julio de 2019.

Como tiene que ser conocido, el fin esencial del hórreo o la panera radicaba en el almacenamiento de la cosecha y la matanza, aunque también sirvió como estancia auxiliar de la propia vivienda, dedicándose su parte baja a diversos usos, tales como taller de diversos oficios, zona de juegos, “salón” de baile, lugar de reunión del “conceyu abiertu” (parlamento), trabajos de invierno asociados a manifestaciones lúdicas e incluso como escuela. De ordinario, en esta parte abierta del hórreo o panera se guardaba el carro, los arados y otros aperos, se ponían corripas y se hacían las matanzas del “gochu”.

La panera y su lavadero en la aldea de Navaliegu, el 12 de octubre de 2012.

Sin embargo, de todas las obras realizadas por Olegario y su pequeño, pero muy grande equipo de voluntarios, el que dejaría la verdadera huella de que lo que significó el carbón en la industrialización asturiana, fue la mina imagen en la misma aldea de Navaliegu.

En la pequeña aldea de El Navaliegu de Laviana, el poeta y artista asturiano Olegario González Fernández ha querido rendir homenaje a los mineros de los valles de Tolivia en el concejo de Laviana, levantando con sus propias manos un monumento que sirva de recuerdo a todos los que vivieron y murieron en aquellas minas de carbón.

Mina imagen de Navaliegu en Laviana.

Para ello, ha recreado una bocamina, con detalles mineros diversos. Al fondo, donde parece comenzar la galería, ha pintado un mural dónde figuran su padre y su abuelo, mineros los dos, y junto a la entrada se puede ver una escultura con el busto de un minero al que acompañan algunos objetos, característicos elementos de la actividad, tales como un pico de regadera, un martillo neumático, un casco y una lámpara.

En esta preciosa labor de recuperación contó con un grupín de amigos, antiguos mineros de la zona, como Manolo «El Tordu» o Quilino «Metralleta», y, apegado a la bocamina, se puede contemplar también, idealizada, la casa de aseo.

Sin embargo, el sueño de Olegario ahora – me comenta – es convertir la cuadra en un auténtico museo etnográfico, de tal manera que les “caleyes” vuelvan a tener vida, aunque sea por unos días, con visitantes que busquen una aldea de cuento bajo el manto de Peña Mea y al abrigo de la Collaona.

Antón en la mina imagen del Navaliegu y su casa de aseo.

Es muy fácil dar ideas, sobre todo criticar, pero creo que en el mismo paquete del museo etnográfico debiera ir la construcción de un “llagar” de sidra, aprovechando la manzana de sus pomaradas, no en vano, desde finales del siglo XIX, los campesinos destinaron buena parte de su cosecha de manzanas a satisfacer el abastecimiento del cada vez mayor número de fabricantes de sidra, comenzando a ser comercializada en mayor medida por la creciente demanda de los núcleos urbanos, encontrándonos con destacados testimonios en la narrativa de Armando Palacio Valdés. Al fin y al cabo, los llagares también eran y son lugares de reunión y esparcimiento.  

De esa manera, los visitantes tendrían la ocasión para echar unos «cantarinos», escanciar y beber unos culetinos de sidra en la zona, como contribución a un mínimo del mantenimiento de lo que, desde ya, propongo al Ayuntamiento de Laviana para que El Navaliegu, pase a llamarse “NAVALIEGU DE OLEGARIO”.

ANTON SAAVEDRA (12-08-2022)

 

Acerca de ANTON SAAVEDRA RODRIGUEZ

Hola a todos, soy Antón Saavedra y vivo en la cuenca minera asturiana del Nalón. Nacido en Moreda de Aller, (Asturias) el 30 de mayo de 1948, desde la edad de cinco años vivo en la barriada minera de La Juécara (LANGREO). Allí, en la Academia Mercantil de La Felguera (Frailín) cursé mis estudios de bachillerato por libre, y a la edad de 20 años, después de haber sido despedido de Constructora Gijonesa, Duro Felguera y Montajes de Ciaño por motivos sindicales, empezé a trabajar en la minas de Hunosa (Pozo Fondón) con la categoría de ayudante barrenista hasta el año 1974 que pasé a desempeñar el cargo de Graduado Social en el Grupo Siero (Pumarabule y Mosquitera). Posteriormente me licencié en Relaciones Industriales por la Universidad de Alcalá de Henares, y actualmente curso estudios para la licenciatura de Ciencias Políticas. Afiliado a la UGT y al PSOE en los inicios de los años 70, fui secretario general de la Federación Estatal de Mineros de UGT (1976-1989), vicepresidente de la Internacional de Mineros (1978-1990), y miembro del Comité Ejecutivo Confederal de UGT (1976-1988).Desde 1986 hasta 1994 ocupé un lugar en la Mesa del Comité Consultivo de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA) en representación de España. Durante este periodo participé como ponente en varios congresos y conferencias sindicales a nivel internacional, actuando en nombre de los trabajadores españoles ante la OIT, siendo autor del libro-informe publicado bajo el título “EL CARBON:UNA ALTERNATIVA A LA CRISIS ENERGETICA”, que fue asumido por unanimidad de los miembros de la CECA como ponencia base en el debate sobre la politica energética comunitaria en 1991. Entre los años 1991 y 1998 fui diputado del Partido de Acción Socialista (PSOE histórico) en el Parlamento Asturiano por las lista de IU, así como miembro de sus respectivos comités ejecutivos federales. Soy autor de “SECUESTRO DEL SOCIALISMO” y “EL HEREDERO DE SURESNES” de muy recientísima aparición.
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a EXCURSIÓN A LA ALDEA DEL NAVALIEGU EN LAVIANA.

  1. Vicente dijo:

    Fabuloso, Antón. Precioso todo. Gracias y un abrazo a ti y a todos los partícipes.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s