MORIR EN RUSIA DEFENDIENDO EL FASCISMO NAZI .- XL

En esta visita del “cuñadísimo” a Berlin, el 1 de octubre de 1940, como ministro de Franco y Jefe de Falange, se decidió la deportación de los republicanos españoles en los campos de concentrazión nazis, como “apátridas”, a la vez que se preparaba la intervención de España en el bloque nazi-fascista y se otorgaban todo tipo de facilidades de la GESTAPO en territorio español…

” Camaradas: no es hora de discursos. Pero sí de que la Falange dicte en estos momentos su sentencia condenatoria: ¡ Rusia es culpable ! Culpable de la muerte de José Antonio Primo de Rivera, nuestro fundador. Y de la muerte de tantos camaradas y tantos soldados caídos en aquella guerra por la agresión del comunismo ruso. El exterminio de Rusia es exigencia de la Historia y del porvenir de Europa…”

( Discurso de Ramón SERRANO Sùñer “el cuñadísimo”, el 24 de junio de 1.941)

Siendo como es la DIVISION AZUL un tema de primera magnitud para la comprensión del falangismo y del franquismo, con más de cien títulos existentes en torno a ella, sin embargo nadie sabe a ciencia cierta de quien partió la idea de formar un contingente de voluntarios falangistas para luchar contra el comunismo y hoy, a los setenta años  de su desgraciada realidad, nadie ha querido asumir la responsabilidad histórica de su configuración. Sabemos, eso sí, que se gestó en la mente de un falangista o de un pequeño núcleo de falangistas. Según el mismísimo Dionisio RIDRUEJO Jiménez, director general de Propaganda franquista durante la guerra incivil,  en sus “casi unas memorias”, la paternidad de la misma se la atribuye a Ramón SERRANO Sùñer “el cuñadísimo”, refiriéndose a una cena que compartieron ambos con el falangista Manuel MORA Figueroa, jefe de las milicias falangistas, y un tal Offman, miembro de los servicios de inteligencia alemanes, en el HOTEL RITZ de Madrid, el día 21 de junio de 1.941, donde “el cuñadísimo” les había expuesto  la determinación de formar un cuerpo expedicionario tan pronto estallaran las hostilidades en la Alemania nazi de HITLER y el pais aliado de la UNION SOVIETICA, aunque otras fuentes investigadoras se la atribuyan al propio RIDRUEJO.

Así se llega al día 23 de junio, cuando el Consejo de Ministros se reunía bajo la presidencia de Franco para discutir el escabroso asunto – el día anterior, a las tres de la mañana, los nazis iniciaban el ataque a la URSS con su “OPERACION BARBARROJA” en base, decían ellos, a una hipotética amenaza que las tropas soviéticas desplegadas a lo largo de la frontera suponían para la integridad territorial de Alemania -, produciéndose un agrio y fuerte enfrentamiento entre los intereses falangistas y militares, personalizado en el falangista SERRANO Sùñer que apostaba por el envío de un cuerpo íntegramente falangista y el ministro del Ejército, general José VARELA Iglesias, que no quería dejar al margen a los militares, entendiendo que la misión competía exclusivamente al Ejército, lo que obligó a intervenir muy seriamente al dictador Franco, atajando lo que estaba derivando hacia un serio altercado, de tal manera que, después de calmar a Serrano y hacerle ver a su compañero de armas, el laureado general Varela, la imposibilidad de enviar una unidad regular del Ejército a la lucha contra la Unión Soviética, pospuso el Consejo hasta el día siguiente, previa reunión con su cuñado Serrano donde le hizo saber: “ Mira Ramón, lo de ayer es tremendo, ¿eh? Vamos a evitar eso, que aquí no nos vamos a enzarzar… Ahora “comprenderéis” que los chicos, valerosísimos, españoles de primera… pero el Ejército es una técnica y una disciplina. De eso sabrá alguno, pero esos no saben mandar. La División Azul ya está bien azul, pero ha de estar dirigida, encuadrada, mandada por gente que sepa lo que es la guerra, ¿no?”.

¡ Camaradas !, ¡ Soldados ! : En los momentos de vuestra partida, venimos a despediros con emocionada alegría y con envidia, porque vais a vengar la muerte de nuestros hermanos; porque vais a defender los destinos de una civilización que no puede morir; porque vais a destruir el sistema inhumano, bárbaro y criminal del comunismo ruso.(Serrano Suñer el 15 de julio de 1941)

Al final, el Consejo de Ministros aprobaba la formación de una unidad de voluntarios, pero con jefatura del Ejército bajo el  mando del general Agustin MUÑOZ GRANDES, falangista pero enemigo personal de Serrano. La prensa de toda España anunciaba, en grandes titulares, el llamamiento, y las calles se inundaron de carteles con el mismo motivo, volviéndose a reproducir los problemas entre la falange y el Ejército, y el 13 de julio de 1.941 partía el primero de los 28 trenes de la División Española de Voluntarios al frente ruso, cruzando el país galo en medio de la hostilidad de franceses y muchos exiliados republicanos que luchaban contra el fascismo nazi, mediante pancartas, gritos de ¡ FASCISTAS ! ¡ LIBERTAD PARA ESPAÑA !, y apedreamiento de los trenes en algunos puntos del trayecto, que fueron respondidos por fuego de pistola, como sucedió en Saint-Pierre de Tours, en las cercanías de Burdeos, tal y como me contaron algunos voluntarios, afiliados al PSOE asturiano en la llamada transición.

Unos fueron por sus ideales políticos, otros por las condiciones económicas que se ofrecían, algunos por afán de aventura, y otros para rehabilitar su nombre y adaptarse al nuevo régimen franquista que gobernaría en España durante cuarenta años.

Y así hasta un número de 46.000 soldados – 24.000 eran reclutas – para formar la “250. Einheit Spanischer Freiwilliger de la Werhrmacht”, donde hubo de “todo”, desde aquellos que acudieron a la llamada inflamados del ardor guerrero, a los que lo hacían por convicción, o aquellos otros que lo hacían por afán de aventura, o para limpiar su pasado de color no azul, hasta quienes lo hacían simplemente por la promesa de que cobrarían los haberes de un soldado alemán mientras en España sus familias percibirían el subsidio de 7,30 pesetas o el sueldo que venían disfrutando antes de su marcha, reservándose sus puestos y sus destinos al regreso… De esa manera, aquél generalísmo de la voz amariconada que murió presumiendo de la neutralidad de España en la Segunda Guerra Mundial, entraba de lleno en la misma, a la vez que pagaba la costosísima deuda – sobre todo en la sangre derramada por el PUEBLO ESPAÑOL – contraida con HITLER en la santísima cruzada española. En realidad, todavía no había regresado el total de la Legión Cóndor nazi a su destino de origen, después de haber bombardeado sobre la población civil en nuestro pais, cuando Franco le enviaba a Hitler una carta, fechada el 3 de julio de 1.940, ofreciéndole su colaboración militar, además de reiterarle la total identificación política entre ambos regímenes: “No necesito decirle cuán grande es mi deseo de no permanecer lejano a sus preocupaciones, y cuánta sería mi satisfacción por rendirle en cualquier ocasión los servicios que le parezcan más valiosos”.

Como ha quedado dicho, no todos los jóvenes que acudieron a los banderines de enganche eran de filiación falangista, ya que una buena parte de ellos eran sencillamente anticomunistas o “antibolcheviques” que, alimentados por sentimientos que creían propios, especiales y casi únicos, y el convencimiento de que su causa era justa, les había impulsado a alistarse para acudir allí donde se luchaba “contra la barbarie”, siempre de acuerdo con la campaña propagandística que los medios de comunicación franquistas, es decir todos los medios existentes, habían organizado, exagerando todo lo posible y “fabricando” toda clase de historias truculentas en las que los “rojos” aparecían como seres inhumanos sedientos de sangre. En sus conversaciones nunca faltaba una invocación a una “España más grande”, a una vida mejor y más justa una vez que el enemigo hubiera sido vencido definitivamente, ¡ como si los ESPAÑOLES REPUBLICANOS hubieran luchado en algún momento por una España pequeña y miserable !

Agustin MUÑOZ GRANDES fue condecorado por el FÜHRER Adolfo Hitler con la cruz de Caballero de la Cruz de Hierro con hojas de roble ( sólo la poseen otros dos militares). Este caballero falangista fue uno de los represores de los mineros asturianos en el 34, director general de seguridad en el gobierno republicano de Azaña, fundador del cuerpo republicano de Guardias de Asalto, ministro y vicepresidente del gobierno franquista, y hasta candidato de Hitler para sustiruir a Franco en la Jefatura del Estado Español.

La cuestión es que, llegado el día 31 de julio, tras una misa de campaña celebrada en KRAMENBERG, los divisionarios españoles procedían a prestar juramento bajo la fórmula alemana: ¿ Juráis ante Dios y por vuestro honor de españoles absoluta obediencia al Jefe del Ejército alemán ADOLFO HITLER en la lucha contra el comunismo y juráis combatir como valientes soldados dispuestos a dar vuestra vida en cada instante por cumplir este juramento ? ¡¡ JURO !!,  quedando desde ese momento convertidos en miembros del Ejército alemán, según alocución del Jefe de la XIII Región Militar , general Von Cochehausen: ” ¡ Camaradas míos ! Hoy por primera vez toda vuestra división está reunida aquí para ser incorporada a los cuadros del Ejército alemán y prestar juramento de fidelidad al FÜHRER y Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas (…) como soldados estáis subordinados ahora exclusivamente a las órdenes del FÜHRER ADOLFO HITLER y de los superiores por él designados. Vuestro reverendo señor cura de campaña acaba de recalcaros en forma solemne lo sacrosanto de este juramento.”

Más sorprendente, no obstante, resultaba la alocución de MUÑOZ GRANDES que intervino a continuación: ” ¡¡ Voluntarios Españoles !! ¡¡ Soldados de honor de mi patria !! En uno de los momentos más felices de nuestra vida y ante las gloriosas banderas de Alemania y España habéis jurado morir antes de tolerar que la barbarie bolchevique prosiga aquella obra de odio y destrucción que ensangrentó nuestra patria y que hoy criminalmente pretende imponer a toda Europa (…) …lo mejor y más selecto de mi raza, os habéis alzado gallardamente y abandonando las aulas de vuestras universidades, vuestros talleres y vuestros campos, anudando el corazón y dejando a vuestras santas madres, os lanzáis resueltamente al combate, en el que, seguros de la victoria y en abrazo estrecho con nuestros camaradas alemanes, no aspiráis a conquistar riquezas ni botines y sí solo a destrozar ese monstruo, azote de la humanidad, y a que en su propia guarida, allá en las estepas siberianas (…) Decídle al FÜHRER que estamos listos y a su orden, decidle el juramento prestado y decídle, en fin, que lo que mi pueblo jura, lo cumple. ¡ VIVA EL FÜHRER ! ¡ Viva el Ejército alemán ! ¡ Viva Alemania ! “.

“En Rusia solo os espera la muerte, el frio y las balas soviéticas acabarán con vosotros… Lucháis por quienes hace poco regaban vuestras casas y campos con una lluvia de plomo y mataban a vuestras mujeres, hijos y madres. Lucháis por los hitlerianos que han destruido vuestras ciudades, que han lanzado al hambre y la desesperación a vuestro pueblo..” , decía alguno de los mensajes readiados y escritos que les hacia llegar la propaganda rusa hasta las propias trincheras de la guerra.

 Pero, ¿ de verdad que aquella invasión nazi en territorio soviético era para acabar con el comunismo ? ¿ Acaso todos los habitantes del pueblo soviético eran comunistas ? ¿ Cuántos cientos de ciudadanos o ciudadanas soviéticos habían participado en nuestra guerra incivil ? ¡ NO !, mil veces no, y llamemos a las cosas por su nombre. Aquel desmesurado ataque del ejército hitleriano, donde quedó encuadrada la División Azul, tan variopinta ella, tenía otros objetivos muy distintos a los que proclamaban los gobiernos fascistas de España y Alemania: ” Se trataba de hacerse dueños de los ricos y abundantes recursos mineros y energéticos de los extensos territorios soviéticos, para aprovisionar su costosísima maquinaria de guerra y establecer reservas de un bien del que carecía Alemania, aunque ya se habían adueñado de los recursos petrolíferos de Rumanía, sin olvidarse, claro está, de la producción de cereales en UCRANIA, verdadera despensa de Europa; dominar a los pueblos eslavos en régimen de esclavitud; y ofrecer al pueblo ario un espacio para la colonización”.

En lo que no se equivocaron los jefes fascistas alemanes y españoles a la hora de engañar miserablemente a los “divisionarios españoles” fue en lo de “morir al servicio del fascismo hitleriano”. Aunque resulte prácticamente imposible cuantificar el precio de este accidente histórico que supuso la División Azul, debido fundamentalmente al vacio documental impuesto por el franquismo sobre ciertos aspectos, sí podemos concretar que la aventura divisionaria tuvo un precio muy alto, excesivamente alto. Un precio concretado en vidas y sufrimientos, físico y psíquico; pero también en dinero. Deuda de sangre y deuda económica, en el fondo. Según las fuentes consultadas, siempre en base a registros militares y de la propia Fundación División Azul, los españoles muertos en combate serían 4.954, con 8.700 heridos, 2.137 mutilados, 1.600 congelados, 372 prisioneros y 7.800 enfermos. Es decir, unos 25.000 divisionarios, pues, quedaron temporal o definitivamente fuera de combate, lo que teniendo en cuenta los 46.000 combatientes, nos da in índice de bajas en torno al 55 por ciento, lo que nos permite afirmar que uno de cada dos pagó con su vida, la salud o la libertad sus incorporaciones al ejército nazi, cuyo objetivo principal de su invasión era “robarles” a los soviéticos sus recursos mineros y enérgéticos en su propia casa.

¿Regresaron a sus casas? ¿Pudieron volver a ver jugar a su equipo de fútbol favorito en España? Era muy fácil seguir viendo los toros desde la barrera para seguir alentando desde el gobierno español a los combatientes de la División Azul, cuando todo el mundo ya sabia que Alemania tenía la guerra perdida y que HITLER se enfrentaba a la catástrofe. “Si continuáis, os pillará el toro. ¿Sabéis lo que esto significa? Que jamás regresaréis a España ni volveréis a ver a vuestras familias y amigos…”, decían los panfletos soviéticos destinados a los españoles de la División Azul.

Refiriéndome al coste económico, a fecha de 31 de marzo de 1.945, con el Tercer Reich agónico, la División Azul había costado a las arcas españolas 613,5 millones de pesetas, pero aquello solo era el inicio de una cadena desencadenada de pagos, ya que España no recibió ni un solo marco para hacer frente a los gastos de la División Azul, y el abono de pensiones y subsidios quedó circunscrito a periódicos ingresos en una cuenta de compensación en Berlín, cuyo saldo nunca fue transferido, desconociendo el volúmen total del desembolso realizado entre los años 1.941 y 2.011, pero no me cabe la menor duda de que asciende a varios miles de millones de euros. Es decir, sin ningún temor a faltar a la verdad y en contra de la creencia generalizada, se puede afirmar que los gastos generados y derivados de la División Azul han sido sufragados exclusivamente por España, dejando superpagados los “bombazos” lanzados por la Legión Cóndor de Hitler sobre las poblaciones civiles de los pueblos de España en nuestra guerra incivil. ¡¡¡ Y todo ello por un montón de “fierro” en forma de medallas de guerra !!!

ANTON SAAVEDRA

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Acerca de ANTON SAAVEDRA RODRIGUEZ

Hola a todos, soy Antón Saavedra y vivo en la cuenca minera asturiana del Nalón. Nacido en Moreda de Aller, (Asturias) el 30 de mayo de 1948, desde la edad de cinco años vivo en la barriada minera de La Juécara (LANGREO). Allí, en la Academia Mercantil de La Felguera (Frailín) cursé mis estudios de bachillerato por libre, y a la edad de 20 años, después de haber sido despedido de Constructora Gijonesa, Duro Felguera y Montajes de Ciaño por motivos sindicales, empezé a trabajar en la minas de Hunosa (Pozo Fondón) con la categoría de ayudante barrenista hasta el año 1974 que pasé a desempeñar el cargo de Graduado Social en el Grupo Siero (Pumarabule y Mosquitera). Posteriormente me licencié en Relaciones Industriales por la Universidad de Alcalá de Henares, y actualmente curso estudios para la licenciatura de Ciencias Políticas. Afiliado a la UGT y al PSOE en los inicios de los años 70, fui secretario general de la Federación Estatal de Mineros de UGT (1976-1989), vicepresidente de la Internacional de Mineros (1978-1990), y miembro del Comité Ejecutivo Confederal de UGT (1976-1988).Desde 1986 hasta 1994 ocupé un lugar en la Mesa del Comité Consultivo de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA) en representación de España. Durante este periodo participé como ponente en varios congresos y conferencias sindicales a nivel internacional, actuando en nombre de los trabajadores españoles ante la OIT, siendo autor del libro-informe publicado bajo el título “EL CARBON:UNA ALTERNATIVA A LA CRISIS ENERGETICA”, que fue asumido por unanimidad de los miembros de la CECA como ponencia base en el debate sobre la politica energética comunitaria en 1991. Entre los años 1991 y 1998 fui diputado del Partido de Acción Socialista (PSOE histórico) en el Parlamento Asturiano por las lista de IU, así como miembro de sus respectivos comités ejecutivos federales. Soy autor de “SECUESTRO DEL SOCIALISMO” y “EL HEREDERO DE SURESNES” de muy recientísima aparición.
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3 respuestas a MORIR EN RUSIA DEFENDIENDO EL FASCISMO NAZI .- XL

  1. Accion&reaccion, los momentos historicos deben ser entendidos en su tiempo y con la exactitud en los datos comprobados. Sesgar la informacion es faltar a los hechos historicos y por tanto a la verdad.

  2. todos los franquistas eran nazis y anti judios

  3. los de la division azul eran todos nazis y fascistas

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